
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció una supuesta “conspiración” contra la inteligencia artificial y los centros de datos, luego de que el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidiera reducir el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados para fortalecer sus mecanismos de seguridad.
Trump cuestionó directamente a Amodei y sostuvo que la única supervisión que necesita esta tecnología es un presidente “fuerte e inteligente, con un alto coeficiente intelectual”.
En un mensaje publicado en Truth Social, el mandatario aseguró que su administración ya ha impedido que personas vinculadas al sector tecnológico realizaran “cosas malas, o potencialmente malas”, y recordó que el Gobierno federal dispone de facultades regulatorias y penales para actuar contra las empresas.
“La única persona feliz” con la ofensiva destinada a frenar la inteligencia artificial y los centros de datos sería China, afirmó Trump. “Quien gane la IA, gana”, agregó, asegurando que Estados Unidos mantiene una ventaja sobre el gigante asiático y el resto del mundo.
El mandatario también atacó personalmente al ejecutivo de Anthropic, al señalar que ahora intenta presentarse como “un angelito perfecto”. Cerró su publicación con una advertencia dirigida a “teóricos de la conspiración, sediciosos, traidores y filtradores”: “Tengan cuidado”.
La carta que abrió el debate
Las declaraciones de Trump respondieron a la extensa carta de cerca de 3.800 palabras publicada por Amodei bajo el título Debemos marcar el ritmo de la frontera.
En el documento, el CEO de Anthropic plantea que la inteligencia artificial está avanzando más rápido que las herramientas destinadas a garantizar su alineación, interpretación y seguridad. Por ello, propone desacelerar la ampliación de sus capacidades sin suspender el entrenamiento ni detener el progreso técnico.
Amodei advirtió que un enjambre de agentes con mayores capacidades podría llegar a controlar internet mediante una red persistente de computadores comprometidos dentro de un plazo de entre seis y doce meses. Un escenario de esa naturaleza, sostuvo, podría provocar pérdidas de cientos de miles de millones de dólares.
La propuesta contempla tres niveles de acción: incorporar evaluadores independientes con acceso permanente a las empresas de inteligencia artificial, coordinar estándares comunes entre las compañías que operan en países democráticos y promover acuerdos internacionales que incluyan a China.
Trump rechaza una desaceleración
Durante una visita a Irlanda, Trump calificó como “fuerzas negativas” a quienes reclaman moderar el desarrollo de la tecnología y descartó las advertencias sobre escenarios catastróficos.
“Están planteando cosas que no sucederán”, declaró el mandatario, aunque admitió que podrían establecerse ciertas salvaguardas. No detalló, sin embargo, qué regulaciones estaría dispuesto a respaldar.
La postura de Trump contrasta con la adoptada por los directores ejecutivos de Tesla y OpenAI. Elon Musk apoyó públicamente la advertencia de Amodei con la frase “Dario tiene razón”, mientras Sam Altman se mostró partidario de “marcar el ritmo” en la frontera tecnológica.
Altman también respaldó la incorporación de evaluadores externos capaces de revisar los sistemas en condiciones similares a las de los empleados de las compañías y adelantó que OpenAI trabaja en una iniciativa de esa naturaleza.
El debate enfrenta dos visiones sobre el futuro de la inteligencia artificial: la que considera indispensable mantener la máxima velocidad para conservar la ventaja geopolítica sobre China y aquella que advierte que las capacidades están creciendo sin que existan controles suficientes para contener sus riesgos.
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