
Más de 500 personas han muerto y otras 2.379 han resultado heridas desde el inicio de la nueva ofensiva de los hutíes en Yemen, una escalada que también ha obligado a casi 94 mil personas a abandonar sus hogares y que vuelve a situar al país ante el riesgo de una guerra abierta.
El balance contabiliza 504 fallecidos desde el pasado 6 de septiembre y un total de 2.883 víctimas entre muertos y heridos en diez gobernaciones: Marib, Taiz, Hodeida, Jauf, Lahj, Shabuah, Hadramut, Dhale, Bayda y Abyan.
La intensidad de los combates se refleja especialmente en el período comprendido entre el 6 y el 12 de septiembre, cuando 1.746 personas murieron o resultaron heridas. La cifra, además, no contempla eventuales víctimas registradas durante los primeros tres días de la operación militar, iniciada el 3 de septiembre.
La emergencia humanitaria también comienza a afectar directamente la capacidad sanitaria del país. Al menos siete establecimientos de salud han resultado dañados o quedaron fuera de funcionamiento durante los enfrentamientos.
Paralelamente, el desplazamiento interno continúa aumentando. La estimación más reciente sitúa en 93.864 el número de personas obligadas a abandonar sus hogares.
Taiz aparece como una de las zonas más castigadas, con 18.840 desplazados en el distrito de Yabal Habashy y otros 9.966 en Maafer. En Lahj, 16.464 personas han huido de Mudharibah y otras 2.892 de Tuban.
Los movimientos de población se han extendido igualmente hacia Hodeida, Adén y Abyan, demostrando que la crisis ya no está limitada únicamente al principal frente de batalla.
Avance hacia el mar Rojo
La ofensiva hutí comenzó a principios de septiembre sobre Taiz y Hodeida y ha permitido a los insurgentes conquistar posiciones relevantes de la costa occidental yemení.
Uno de los mayores golpes contra las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente fue la captura de Moca, histórico puerto situado cerca del estratégico estrecho de Bab el Mandeb. En los días posteriores, los hutíes ampliaron además su presencia hacia islas y otros puntos del mar Rojo.
El avance altera de manera sustancial el equilibrio militar interno, pero sus consecuencias superan las fronteras de Yemen.
Bab el Mandeb constituye uno de los pasos marítimos más importantes del planeta al conectar el océano Índico con el mar Rojo y, posteriormente, con el canal de Suez y el Mediterráneo.
El fortalecimiento hutí en esta zona aumenta su capacidad potencial para interferir en las rutas comerciales y energéticas que conectan Asia y Europa.
Los insurgentes han asegurado que no pretenden interrumpir indiscriminadamente la navegación internacional, aunque sus operaciones anteriores contra embarcaciones y su actual enfrentamiento con Arabia Saudí mantienen en alerta al transporte marítimo.
Dos estrechos bajo presión
El avance hutí adquiere una relevancia aún mayor debido a la crisis que afecta simultáneamente al estrecho de Ormuz, otro de los grandes corredores energéticos de Medio Oriente.
La posibilidad de que Bab el Mandeb y Ormuz enfrenten interrupciones simultáneas ha elevado la preocupación internacional por el suministro de petróleo y el transporte marítimo mundial.
La tensión ya se ha reflejado en los mercados. El precio del petróleo Brent llegó este lunes a superar los US$108 por barril, en medio de los ataques contra infraestructura energética saudí y de la incertidumbre sobre las principales rutas de exportación de la región.
Además, ataques recientes han afectado el oleoducto saudí Este-Oeste, una infraestructura estratégica destinada precisamente a permitir que parte del crudo del Golfo pueda ser transportado hacia el mar Rojo sin atravesar Ormuz. Su reparación podría prolongarse entre tres y cinco semanas.
La tregua de 2022 al borde del colapso
La ofensiva representa también uno de los mayores desafíos a la frágil tregua alcanzada en Yemen durante 2022, que había conseguido reducir significativamente los grandes enfrentamientos después de años de guerra.
El conflicto yemení comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y amplias zonas del norte del país. Arabia Saudí intervino militarmente al año siguiente al frente de una coalición regional en respaldo del gobierno reconocido internacionalmente.
Aunque la intensidad de la guerra disminuyó después de 2022, Yemen permaneció dividido entre distintos actores políticos y militares, sin que las negociaciones consiguieran alcanzar un acuerdo definitivo.
La actual ofensiva devuelve al país a uno de sus escenarios más peligrosos de los últimos años: combates terrestres de alta intensidad, decenas de miles de nuevos desplazados y un avance hutí sobre una franja costera cuya importancia estratégica trasciende ampliamente el conflicto interno.
Con casi 94 mil desplazados en menos de dos semanas, instalaciones sanitarias inutilizadas y más de 2.800 personas muertas o heridas, el temor ahora es que la nueva batalla por el oeste de Yemen termine sepultando definitivamente la tregua y abra un nuevo frente de inestabilidad en Medio Oriente.
La entrada Ofensiva hutí deja más de 500 muertos y casi 94 mil desplazados en Yemen se publicó primero en El Periodista.

