
Los mercados de materias primas comenzaron la semana con movimientos contrapuestos. El petróleo volvió a subir con fuerza debido al cierre de una infraestructura estratégica de Arabia Saudita y al deterioro de las condiciones de navegación en Medio Oriente, mientras el oro profundizó su corrección después de completar tres semanas consecutivas de pérdidas.
El Brent superó nuevamente los US$108 por barril y el West Texas Intermediate (WTI) se mantuvo sobre US$103, en una jornada marcada por nuevos ataques en Arabia Saudita y el Golfo Pérsico.
La principal preocupación se concentra en el cierre del oleoducto Este-Oeste saudí, infraestructura utilizada para transportar crudo hasta el mar Rojo sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz.
Antes del ataque, la instalación movilizaba entre cuatro y cinco millones de barriles diarios. Su interrupción reduce considerablemente el margen logístico de Arabia Saudita, precisamente cuando las rutas marítimas tradicionales enfrentan restricciones y mayores riesgos de seguridad.
Sin avances diplomáticos en Ormuz
La presión sobre el mercado aumentó tras el aplazamiento de la reunión prevista entre Irán y los países del Golfo, que buscaba avanzar en un mecanismo destinado a recuperar la seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz.
La suspensión eliminó temporalmente una de las pocas señales de distensión surgidas durante los últimos días y volvió a instalar el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro.
El escenario también se ha deteriorado en torno al estrecho de Bab el-Mandeb. Los hutíes ampliaron sus operaciones en esa zona, amenazando otra de las principales vías utilizadas para trasladar petróleo desde Medio Oriente hacia Europa y Asia.
Los buques pueden evitar ese paso navegando alrededor de África, pero la modificación de la ruta puede añadir aproximadamente 22 días a los viajes. La alternativa implica mayores costos de combustible, seguros y contratación de embarcaciones, en momentos en que las tarifas de los petroleros se encuentran en niveles históricos.
“El mercado ya no está valorando únicamente cuánto crudo existe disponible, sino qué tan difícil y costoso resulta transportarlo”, explicó Sergio Cisternas, analista de mercados de EBC Financial Group.
El especialista señaló que Arabia Saudita perdió temporalmente una ruta terrestre fundamental, mientras Ormuz continúa restringido y Bab el-Mandeb aparece como un segundo foco de riesgo.
“Esa combinación explica por qué el Brent puede sostenerse nuevamente sobre los US$100, incluso después de movimientos diarios muy agresivos”, agregó.
Brent podría acercarse a US$120
Cisternas estima que la continuidad de los ataques o una interrupción prolongada del oleoducto saudí podría llevar al Brent hasta un rango de entre US$110 y US$115 por barril.
Si se produjera una afectación directa y duradera sobre las exportaciones de Arabia Saudita, el mercado podría volver a discutir precios cercanos a US$120.
El escenario contrario dependerá de la recuperación efectiva de las rutas de exportación y de avances diplomáticos capaces de reducir los riesgos sobre la navegación.
En ese caso, el Brent podría perder parte de la prima acumulada y regresar a una franja de entre US$100 y US$103. Por ahora, sin embargo, las interrupciones continúan disminuyendo las alternativas disponibles para sacar petróleo desde una de las mayores regiones productoras del mundo.
El oro pierde impulso
Mientras el petróleo avanzaba, el oro comenzó la semana bajo presión y cotizó alrededor de US$4.327,80 por onza, con una caída cercana al 0,5%.
Los futuros estadounidenses para diciembre retrocedieron casi 1%, hasta aproximadamente US$4.368,60, confirmando la fase de corrección que atraviesa el metal después de los fuertes aumentos registrados durante los últimos meses.
El oro completó el viernes su tercera semana consecutiva de pérdidas. Aunque todavía se encuentra en niveles históricamente elevados, el comportamiento reciente muestra una pérdida de impulso y una menor disposición de los inversionistas a comprar automáticamente ante cada episodio de incertidumbre.
La presión vendedora se extendió al resto de los metales preciosos. La plata cayó 1,1%, hasta US$63,75 por onza; el platino descendió 0,8%, a US$1.782,50, y el paladio perdió 0,7%, situándose en US$1.290,36.
La barrera de los US$4.300
Pese al retroceso de corto plazo, las perspectivas estructurales para el oro continúan siendo favorables. Goldman Sachs mantiene una proyección de US$4.900 por onza para fines de 2026, respaldada por las compras de los bancos centrales y la diversificación de las reservas internacionales.
Alcanzar esa estimación desde los precios actuales requeriría una recuperación superior al 13%.
Para Cisternas, la interrogante central es si el movimiento corresponde a una corrección dentro de una tendencia alcista de largo plazo o representa una pérdida de impulso más profunda.
Mientras el oro permanezca sobre US$4.300, todavía podría recuperarse hacia el rango de US$4.400 a US$4.450 y posteriormente intentar aproximarse nuevamente a US$4.500.
Una ruptura clara de la barrera de US$4.300, en cambio, podría acelerar las ventas y llevar el precio hacia US$4.250 o incluso US$4.200 por onza.
“El oro mantiene argumentos estructurales favorables, pero en el corto plazo el comportamiento del precio exige bastante más cautela que algunas semanas atrás”, concluyó el analista.
La entrada Petróleo supera los US$108 tras cierre de oleoducto saudí mientras el oro acumula tres semanas de caídas se publicó primero en El Periodista.

