
Humberto Maturana Romesín fue un biólogo, académico y pensador chileno, reconocido internacionalmente por sus investigaciones sobre el conocimiento, el lenguaje y la organización de los seres vivos. Junto con Francisco Varela desarrolló el concepto de autopoiesis y en 1994 recibió el Premio Nacional de Ciencias Naturales. Nació en Santiago en 1928 y falleció el 6 de mayo de 2021.
Entre sus numerosas reflexiones sobre la convivencia y la responsabilidad humana, Maturana propuso una particular lectura de la Canción Nacional de Chile, a la que describió como un canto que contiene simultáneamente una invitación ecológica y otra ética.
Al detenerse en los versos “Puro, Chile, es tu cielo azulado, puras brisas te cruzan también”, el científico sostuvo que el himno no solo celebra la belleza del territorio, sino que también interpela a quienes lo habitan a conservarlo.
“La Canción Nacional es una invitación ecológica”, planteó Maturana al comentar el significado de esas palabras. Desde su perspectiva, los seres humanos no están separados de la naturaleza, sino que forman parte de una red de relaciones en la que cada acción modifica las condiciones que hacen posible la vida.
Una invitación contra la opresión
La segunda dimensión aparece, según Maturana, en la frase “o la tumba serás de los libres o el asilo contra la opresión”. Para el biólogo, estos versos expresan un compromiso ético con la libertad, la dignidad y el respeto hacia los demás.
La ética, explicaba, surge cuando una persona se preocupa por las consecuencias que sus acciones tienen sobre otros. Esta concepción se relaciona con una de sus ideas más conocidas: reconocer al otro como un “legítimo otro” en la convivencia.
Desde esa mirada, ofrecer asilo contra la opresión no constituye únicamente una declaración patriótica. También exige preguntarse si Chile genera efectivamente espacios donde las personas puedan vivir con dignidad, expresar sus diferencias y ser escuchadas sin temor.
La opresión comienza, de acuerdo con el pensamiento de Maturana, cuando se niega la legitimidad del otro y se intenta imponer una determinada forma de pensar, sentir o vivir.
El país que se conserva diariamente
La lectura propuesta por el científico conecta ambas dimensiones del himno. El cuidado del territorio y el respeto por las personas no serían compromisos independientes, sino aspectos de una misma responsabilidad colectiva.
Cuidar Chile implicaría, por tanto, proteger sus paisajes y condiciones naturales, pero también atender la manera en que sus habitantes se relacionan, resuelven sus diferencias y construyen espacios comunes.
La reflexión adquiere especial sentido durante las Fiestas Patrias, cuando la Canción Nacional se interpreta en ceremonias y celebraciones a lo largo del país. Maturana invitaba a no repetir sus versos automáticamente, sino a escuchar el compromiso contenido en ellos.
Más que una exaltación del pasado, el himno aparece así como una pregunta dirigida al presente: qué clase de país se construye y qué mundo se quiere conservar mediante la manera cotidiana de vivir.
La Universidad de Chile recuerda a Maturana como uno de los pensadores más relevantes del país, cuyas investigaciones trascendieron la biología para abordar la educación, la comunicación, la ecología y la convivencia humana.
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