
Los mercados financieros internacionales llegan este miércoles a una jornada decisiva, con la atención concentrada en la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), mientras el petróleo permanece sobre US$100 por barril y las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense se encuentran en niveles que no se observaban desde antes de la crisis financiera global.
El analista de mercados de EBC Financial Group, Felipe Mendoza, señala que el escenario combina un shock de oferta energética con un endurecimiento de las condiciones financieras, provocando una reducción del apetito por activos de riesgo.
La expectativa predominante es que la Fed eleve este miércoles la tasa de referencia en 25 puntos base, desde su actual rango de 3,50%-3,75%. Los futuros de tasas asignaban durante la jornada una probabilidad superior al 90% a ese movimiento, que sería el primer aumento desde 2023. Una encuesta entre economistas publicada esta semana también mostró un giro significativo hacia un incremento de tasas después de los últimos datos de inflación.
La decisión será la primera alza, de concretarse, bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien asumió este año al frente del banco central estadounidense.
Wall Street reduce su exposición al riesgo
El informe de Mendoza destaca que cerca de 350 compañías integrantes del S&P 500 terminaron la jornada anterior con pérdidas, reflejando la cautela de los inversionistas antes de conocer la decisión de política monetaria.
De acuerdo con el análisis, el desequilibrio al cierre mostró ventas netas por US$754 millones en el S&P 500, US$72 millones en el Nasdaq 100 y US$124 millones en el Dow Jones 30. En contraste, las denominadas “Magnificent 7” registraron un flujo comprador de US$259 millones.
Uno de los movimientos más significativos se produjo en la renta fija. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años superó momentáneamente el 5%, su mayor nivel desde 2007. El comportamiento de los bonos se ha convertido en una señal especialmente observada por los mercados debido al impacto que tasas de largo plazo más elevadas pueden tener sobre el costo del crédito, la inversión empresarial y la valoración de las acciones.
El dólar también se ha fortalecido durante los últimos días frente a varias monedas, respaldado por las expectativas de que Estados Unidos pueda iniciar un nuevo ciclo de endurecimiento monetario.
Petróleo vuelve a complicar el escenario inflacionario
El segundo elemento que concentra la preocupación de los inversionistas es el precio de la energía.
El Brent cerró el martes en US$108,75 por barril, después de subir cerca de US$3 durante la jornada, mientras el WTI estadounidense terminó en US$105,83. La escalada estuvo relacionada con la interrupción de cargas en el terminal saudí de Yanbu y la cancelación de cargamentos hacia Europa después de los ataques que afectaron al oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita.
Este miércoles, sin embargo, apareció cierto alivio. Arabia Saudita comenzó a aumentar sus despachos mediante Omán y el Brent retrocedió hasta aproximadamente US$107, mientras el WTI cayó hacia US$103.
A ello se agregó un incremento inesperado de los inventarios estadounidenses de petróleo. Las existencias de crudo aumentaron en 7,1 millones de barriles, cuando el mercado esperaba una disminución, contribuyendo a moderar parcialmente los precios.
La situación energética resulta particularmente relevante para la Fed. El aumento del petróleo y sus derivados puede trasladarse a los precios del transporte, producción y bienes de consumo, complicando el objetivo del banco central de devolver sostenidamente la inflación hacia el 2%.
Advierten alta volatilidad
Para Felipe Mendoza, la combinación de tasas elevadas y energía cara está configurando un escenario especialmente complejo para los mercados.
“El análisis consolidado de la información evidencia que los mercados globales se dirigen hacia un entorno de ajuste monetario importante, originado por la superposición de un shock de oferta en las materias primas energéticas y una tasa de interés libre de riesgo en niveles no vistos en dos décadas”, sostiene el analista.
A su juicio, el repunte de las presiones inflacionarias derivadas del petróleo y el diésel limita el margen de los bancos centrales para flexibilizar sus políticas monetarias.
Mendoza interpreta además la caída simultánea de acciones y bonos como una señal de rotación desde activos de crecimiento hacia posiciones más defensivas, materias primas y liquidez.
El escenario también tiene consecuencias para economías emergentes como Chile. Un período prolongado de tasas altas en Estados Unidos tiende a fortalecer al dólar y puede ejercer presión sobre monedas como el peso chileno, mientras un petróleo persistentemente sobre US$100 representa un factor adicional de inflación para un país importador de combustibles.
El mercado conocerá la decisión de la Reserva Federal este miércoles. Más allá del movimiento inmediato de 25 puntos base que actualmente descuentan mayoritariamente los inversionistas, la atención estará puesta en el mensaje de Kevin Warsh y en las nuevas proyecciones económicas del banco central para determinar si la decisión constituye un ajuste puntual o el comienzo de un nuevo ciclo de aumentos de tasas.
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