
Una nueva suspensión de actividades en el Jardín Infantil y Sala Cuna Manzanilla volvió a poner en el centro de la controversia la presencia de roedores en dependencias municipales de Ñuñoa y abrió cuestionamientos a las declaraciones realizadas por el alcalde Sebastián Sichel respecto de la magnitud del problema.
Las familias del establecimiento fueron informadas inicialmente de que nuevamente se habían encontrado fecas de ratón en la cocina.
“Familias, les comento que lamentablemente se han encontrado fecas de ratón nuevamente en la cocina, les solicito por una emergencia que lleguen todos los niños y niñas tomados de desayuno”, señalaba el mensaje enviado a los apoderados.
La primera decisión fue mantener el funcionamiento del jardín evitando utilizar la cocina. Sin embargo, posteriormente se resolvió suspender completamente las actividades durante la jornada.
El concejal de Ñuñoa Andrés Argandoña dio a conocer públicamente la situación.
La contradicción con los dichos de Sichel
El episodio adquiere especial relevancia porque se produjo apenas un día después de que el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, abordara públicamente las denuncias sobre presencia de ratones en la comuna y afirmara, durante una entrevista televisiva, que el problema “no era real”.
La situación constatada en el Jardín Infantil Manzanilla contradice, al menos respecto de este establecimiento, esa afirmación: la propia administración informó a las familias del hallazgo de fecas de ratón y posteriormente suspendió las clases.
Además, no se trata del primer episodio registrado en ese recinto.
En mayo pasado, el mismo jardín infantil permaneció cerrado durante más de 20 días debido a la presencia de roedores. En aquella oportunidad, las familias denunciaron que estos habían sido detectados reiteradamente en la cocina pese a las labores de sanitización y control realizadas.
Ahora, las fecas aparecieron nuevamente en ese sector.
La reiteración del problema plantea interrogantes sobre la efectividad de las medidas adoptadas después del cierre de mayo y sobre las condiciones sanitarias que permitieron reabrir el establecimiento.
Apoderados apuntan a la Corporación Municipal
Las críticas de las familias no están dirigidas hacia las educadoras del recinto, cuyo trabajo ha sido valorado por los propios apoderados, sino hacia la administración responsable de mantener las instalaciones.
“El jardín entrega un súper buen servicio, las educadoras trabajan de manera muy seria (…) pero aquí hay una responsabilidad tremenda de Corporación Municipal de Desarrollo Social, una irresponsabilidad, indolencia”, sostuvo una apoderada.
La suspensión de las actividades tiene además consecuencias directas para las familias, especialmente aquellas que no disponen de redes alternativas para cuidar a sus hijos durante la jornada laboral.
“Así no hay posibilidad para las mamás de trabajar”, señaló otra de las afectadas.
Una apoderada agregó que su hija estaba en condiciones de asistir normalmente a la sala cuna y cuestionó que los problemas de infraestructura o sanitarios terminen impidiendo el acceso al servicio.
“Nuestra guagua hoy día no estaba enferma, por lo tanto, ella podría haber asistido a sala cuna. Están vulnerando nuestro derecho, un derecho que se supone que debería estar garantizado”, afirmó.
Antecedentes llegaron a Contraloría
La situación del Jardín Infantil y Sala Cuna Manzanilla ya había escalado institucionalmente antes del nuevo hallazgo.
El 9 de junio, el diputado Gonzalo Winter impulsó un oficio parlamentario para que los antecedentes relacionados con el establecimiento fueran remitidos a la Contraloría Regional Metropolitana.
La presentación estuvo vinculada precisamente a los problemas registrados en el jardín y al prolongado cierre ocurrido durante mayo.
Según señalan los apoderados, hasta ahora no habrían recibido una respuesta de la Corporación Municipal respecto de ese requerimiento.
El nuevo episodio deja nuevamente bajo cuestionamiento las condiciones sanitarias del establecimiento y, especialmente, la capacidad de las medidas adoptadas para impedir el retorno de los roedores.
También instala una controversia política para la administración comunal: mientras Sichel sostuvo públicamente que el problema de los ratones “no era real”, pocas horas después un establecimiento dependiente de la institucionalidad municipal debió suspender sus actividades precisamente después de informar a las familias sobre la aparición de nuevas fecas de ratón en su cocina.
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