
República Democrática del Congo (RDC) recibirá inicialmente 70.000 dosis de la vacuna Ervebo para reforzar la respuesta frente al actual brote de enfermedad por el virus Bundibugyo, una de las variantes capaces de provocar ébola en seres humanos.
La decisión tiene un componente excepcional: Ervebo está autorizada y recomendada para combatir brotes provocados por el virus del Ébola de la especie Zaire, pero hasta ahora no se ha demostrado que pueda proteger a seres humanos frente a Bundibugyo.
La distribución contempla dos líneas de acción. Un total de 50.000 dosis serán utilizadas para inmunizar a trabajadores de primera línea y personal sanitario, uno de los grupos con mayor exposición durante los brotes. Las restantes 20.000 dosis se reservarán para un ensayo clínico de fase 3 que buscará establecer el impacto de la vacuna frente a Bundibugyo.
La entrega fue solicitada por el Gobierno congoleño a partir de las reservas internacionales disponibles para enfrentar emergencias de ébola. Tras evaluar la petición, se autorizó la liberación inmediata de las 70.000 dosis.
Evidencia todavía limitada
Aunque no existen pruebas concluyentes de protección en seres humanos frente a Bundibugyo, los estudios preliminares realizados en laboratorio y animales han entregado indicios de que Ervebo podría proporcionar algún grado de inmunidad.
El ensayo clínico previsto en RDC tendrá, por lo tanto, una importancia que trasciende el actual brote. Sus resultados podrían determinar si una vacuna ya disponible puede incorporarse en el futuro al arsenal sanitario contra diferentes especies del virus causante del ébola.
Las autoridades sanitarias han advertido, sin embargo, que la administración de las dosis deberá realizarse bajo estrictos criterios de consentimiento informado. Las personas vacunadas tendrán que conocer que el producto no cuenta todavía con eficacia demostrada contra Bundibugyo, además de recibir información sobre sus potenciales beneficios, riesgos y limitaciones.
La estrategia busca equilibrar la necesidad urgente de proteger a quienes están más expuestos con la generación de evidencia científica que permita adoptar decisiones ante futuras emergencias.
RDC, epicentro histórico de sucesivos brotes
República Democrática del Congo mantiene una prolongada experiencia en la lucha contra el ébola. El país ha sufrido numerosos brotes desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976, cerca del río Ébola, en el entonces Zaire.
Uno de los episodios más graves se desarrolló entre 2018 y 2020 en las provincias de Kivu del Norte e Ituri, en el este del país. Aquella emergencia dejó miles de contagios y más de 2.000 fallecidos y se convirtió en el segundo mayor brote de ébola registrado hasta entonces, solo superado por la epidemia que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona entre 2014 y 2016.
La utilización de vacunas mediante estrategias de inmunización de contactos y personas expuestas fue uno de los principales cambios introducidos durante esas crisis, junto con mejoras en diagnóstico, aislamiento de pacientes y tratamientos.
Una amenaza sanitaria persistente en África
El nuevo episodio ocurre en un escenario de renovada preocupación internacional por las enfermedades hemorrágicas. África ha enfrentado sucesivos brotes de ébola y otros virus de alta letalidad, lo que ha obligado a fortalecer las reservas de vacunas, los mecanismos de vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta rápida.
El virus Bundibugyo fue identificado por primera vez durante un brote ocurrido en Uganda en 2007. Aunque pertenece al mismo género que el virus Zaire, presenta diferencias biológicas relevantes que impiden asumir automáticamente que una vacuna eficaz contra una especie funcionará con igual efectividad frente a otra.
Por ello, la campaña que comenzará en RDC tendrá una doble dimensión: intentar contener una emergencia sanitaria inmediata y, al mismo tiempo, comprobar si una herramienta desarrollada contra otra variante del ébola puede ampliar su alcance.
El desafío adquiere especial relevancia ante el impacto que siguen teniendo los brotes de ébola en África. En episodios recientes vinculados a esta enfermedad se han contabilizado miles de casos y más de 2.000 muertes, mientras los sistemas sanitarios de los países afectados deben enfrentar simultáneamente dificultades de acceso, infraestructura limitada y desconfianza de algunas comunidades.
La estrategia en RDC contempla precisamente reforzar la participación comunitaria para facilitar la identificación de casos, el seguimiento de contactos y la aceptación de las medidas sanitarias. Los resultados del ensayo con las 20.000 dosis destinadas a investigación podrían, además, aportar información decisiva para preparar la respuesta africana frente a futuros brotes provocados por Bundibugyo.
La entrada RDC recibirá 70.000 dosis de vacuna contra el ébola pese a falta de pruebas frente a variante Bundibugyo se publicó primero en El Periodista.

