
El dólar comenzó la semana con una fuerte presión alcista y llegó a cotizar en torno a los $957, su mayor nivel en casi once meses. La divisa completó cuatro jornadas consecutivas al alza, acumuló un avance cercano a $40 y sumó más de $70 durante el último mes.
La aceleración del tipo de cambio ha instalado nuevamente la posibilidad de que el dólar se aproxime a los $1.000, un escenario que hasta hace pocas semanas parecía distante, pero que ahora dependerá principalmente de las señales procedentes de Estados Unidos y del comportamiento del cobre.

Liza Salinas, Branch Business Director de Liberty Finance, explicó que la moneda estadounidense todavía cuenta con espacio para continuar subiendo durante el corto plazo, debido a la coincidencia de factores externos desfavorables para el peso chileno.
“No existe un único factor detrás de este movimiento, sino una combinación de elementos que están jugando en la misma dirección”, señaló la analista.
La Fed como principal punto de inflexión
Una de las claves será la reunión de política monetaria que celebrará este miércoles la Reserva Federal de Estados Unidos.
Los mercados esperan conocer las señales del organismo sobre la trayectoria de las tasas de interés, en un contexto internacional condicionado por el petróleo sobre los US$100 por barril y el retorno de perspectivas monetarias más restrictivas.
Si la Fed adopta un discurso más duro frente a la inflación o posterga eventuales recortes de tasas, el dólar podría fortalecerse globalmente y aumentar la presión sobre las monedas de economías emergentes.
“Si la Fed adopta un tono más restrictivo, el dólar tendría un soporte adicional frente a las monedas emergentes, incluida la nuestra”, indicó Salinas.
La expectativa de tasas estadounidenses elevadas aumenta el atractivo de los activos denominados en dólares y puede provocar una salida de capitales desde mercados como el chileno.
La caída del cobre debilita al peso
El segundo factor relevante es el retroceso del cobre, principal producto de exportación de Chile y una de las variables con mayor influencia sobre el valor del peso.
El metal cayó hasta los US$6,37 la libra, completando cuatro jornadas consecutivas de descensos y acumulando una pérdida cercana al 5%. La baja ha estado condicionada por la incertidumbre ante posibles aranceles estadounidenses al cobre refinado.
Salinas explicó que un precio elevado del metal suele funcionar como un amortiguador frente a las presiones cambiarias, debido al mayor ingreso de dólares que generan las exportaciones chilenas.
Sin embargo, actualmente están coincidiendo un cobre debilitado, un dólar fortalecido internacionalmente y condiciones monetarias menos favorables.
“Cuando el precio del metal se debilita al mismo tiempo que el dólar gana fuerza a nivel global, el peso queda mucho más expuesto”, advirtió.
Los niveles que vigila el mercado
La primera barrera relevante se encuentra en los $960, nivel que el tipo de cambio podría alcanzar durante las próximas jornadas si se mantienen las actuales condiciones.
Por encima de ese valor, el mercado enfrentaría una resistencia situada entre los $960 y $970, correspondiente a máximos observados durante octubre del año pasado.
Si el dólar supera con claridad esa franja, los operadores podrían comenzar a mirar los $980 y, posteriormente, la barrera psicológica de los $1.000.
“No me sorprendería ver los $960 durante las próximas jornadas, especialmente si la Fed entrega una señal más restrictiva”, sostuvo Salinas.
La analista aclaró, sin embargo, que todavía no identifica fundamentos suficientes para proyectar una cotización superior a $1.000 de manera sostenida.
“Soy bastante más cauta respecto de un dólar sobre los $1.000. No veo, por ahora, fundamentos suficientes para pensar en un cambio estructural de esa magnitud”, precisó.
Un eventual rebote del cobre
Existen también factores que podrían contener el avance de la moneda estadounidense. Después de varias sesiones negativas, el cobre presenta señales técnicas de sobreventa, lo que abre la posibilidad de un rebote capaz de entregar cierto alivio al peso chileno.
Las perspectivas de una oferta mundial ajustada del metal también podrían funcionar como un ancla para el tipo de cambio en un horizonte más prolongado.
Además, las proyecciones para el cierre de 2026 continúan siendo inferiores a la cotización actual. Distintas estimaciones sitúan al dólar entre los $840 y $900, considerando una eventual recuperación del cobre, mayor estabilidad política y un fortalecimiento de la confianza empresarial.
Esto indicaría que una parte importante del movimiento reciente responde a factores coyunturales, monetarios y geopolíticos que podrían revertirse durante los próximos meses.
El escenario central planteado por Salinas considera un dólar volátil y con sesgo alcista en el corto plazo, con especial atención en los niveles de $960, $970 y $980.
Para personas y empresas expuestas a la moneda estadounidense, la especialista recomendó actuar con prudencia y utilizar mecanismos de cobertura.
“En momentos de alta volatilidad es importante no tomar decisiones desde la euforia ni desde el pánico. El mercado puede moverse rápido en ambas direcciones y esta semana la Fed tendrá buena parte de la respuesta”, concluyó.
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