
El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó autorizar la aplicación inmediata del plan del presidente Donald Trump para restringir el voto por correo de cara a las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre, un revés para la Casa Blanca a menos de dos meses de unos comicios decisivos para el futuro político del mandatario.
La Corte mantuvo así vigente la medida cautelar dictada a comienzos de septiembre por la jueza federal Indira Talwani, que había impedido poner en marcha las nuevas disposiciones antes de las denominadas midterms.
En una breve resolución, el Supremo señaló que el Gobierno tiene pocas probabilidades de prosperar en el fondo de su recurso contra la decisión del tribunal inferior.
La controversia se originó en una orden ejecutiva firmada por Trump en marzo, mediante la cual buscó endurecer las condiciones relacionadas con el voto postal. El mandatario ha defendido reiteradamente que esta modalidad puede facilitar el fraude electoral, una tesis que ha estado en el centro de sus cuestionamientos al sistema electoral estadounidense desde las presidenciales de 2020.
Kavanaugh advierte sobre el riesgo de cambiar las reglas
Uno de los aspectos más significativos de la resolución fue la posición del magistrado Brett Kavanaugh, nombrado por el propio Trump durante su primer mandato en 2018.
Kavanaugh sostuvo que existe una posibilidad razonable de que la regulación definitiva promovida por el Gobierno se encuentre dentro de las facultades legales del Servicio Postal de Estados Unidos. Sin embargo, consideró que aplicarla para las elecciones de noviembre de 2026 sería improcedente debido al escaso tiempo disponible.
Según el magistrado, imponer ahora las modificaciones resultaría “arbitrario y caprichoso”, ya que las autoridades electorales estatales y locales no dispondrían del tiempo necesario para adaptar razonablemente sus procedimientos antes de la votación.
El argumento introduce un elemento central en la decisión: el Supremo no necesariamente cerró definitivamente la puerta a cambios futuros en las reglas del voto postal, pero sí impidió que las modificaciones pretendidas por Trump entren en vigor para estas elecciones.
Alito y Thomas respaldaron al Gobierno
La postura contraria fue encabezada por el juez Samuel Alito, quien emitió una opinión disidente de ocho páginas respaldada por Clarence Thomas.
Alito sostuvo que algunos de los demandantes carecían de legitimidad procesal para cuestionar la medida y afirmó que las restantes reclamaciones tenían pocas posibilidades de prosperar.
También responsabilizó parcialmente a los estados demandantes y a los tribunales inferiores por las demoras acumuladas durante el litigio. A su juicio, el Gobierno había cumplido los requisitos necesarios para que el Supremo suspendiera la orden judicial y permitiera aplicar las nuevas reglas.
Los otros magistrados no hicieron público individualmente el sentido de sus votos. La resolución tampoco detalló el resultado exacto de la votación interna, pese a que la Corte mantiene actualmente una mayoría conservadora de seis jueces frente a tres progresistas.
Tercer intento de la Administración Trump
La disputa representa el tercer recurso de emergencia presentado ante el Tribunal Supremo por la Administración Trump en torno a la orden sobre el voto por correo.
En una controversia anterior, la Corte había entregado una victoria al Gobierno al considerar que varios estados gobernados por demócratas probablemente carecían de legitimidad para impugnar determinadas disposiciones de la orden ejecutiva.
El litigio actual, sin embargo, puso el foco en un problema distinto: la forma y los plazos en que el Servicio Postal tendría que implementar las nuevas reglas cuando faltan pocas semanas para las elecciones.
Las demandas contra la iniciativa presidencial comenzaron poco después de la firma de la orden ejecutiva en marzo. Los opositores sostienen que Trump excedió sus atribuciones constitucionales y legales al intentar intervenir mediante una orden presidencial en procedimientos electorales cuya administración corresponde en gran medida a los estados.
Los gobiernos estatales que impugnaron la medida también advirtieron que modificar las reglas a estas alturas podría generar confusión entre electores, autoridades locales y funcionarios responsables de procesar millones de sufragios.
El voto postal, una batalla política desde 2020
La controversia tiene como antecedente directo las elecciones presidenciales de 2020, cuando la pandemia provocó una expansión extraordinaria del voto por correo.
Trump cuestionó durante meses esta modalidad y, después de perder aquellas elecciones frente a Joe Biden, vinculó reiteradamente el voto postal con sus denuncias de fraude electoral.
Desde entonces, las reglas para emitir y contabilizar votos enviados por correo se han convertido en uno de los principales campos de disputa electoral entre republicanos y demócratas.
Estados Unidos no cuenta con un sistema único para esta modalidad. Cada estado establece sus propias normas y los 50 permiten alguna forma de voto por correo, aunque existen diferencias importantes respecto de los requisitos, plazos y condiciones para utilizarlo.
California fue uno de los estados que llevó la controversia ante los tribunales. Su fiscal general, Rob Bonta, calificó la decisión del Supremo como una victoria para la democracia y una reafirmación del Estado de derecho.
Un fallo con impacto directo en las midterms
La resolución adquiere especial relevancia por la proximidad de las elecciones del 3 de noviembre, en las que estarán en juego el control del Congreso y buena parte del poder político con que contará Trump durante la segunda mitad de su mandato.
Las elecciones de mitad de período suelen funcionar además como un plebiscito político sobre la gestión del presidente en ejercicio. El resultado determinará la composición de la Cámara de Representantes y renovará parte del Senado, además de incluir numerosas gobernaciones y cargos estatales.
El escenario electoral de 2026 está marcado por una intensa polarización interna y por una agenda internacional particularmente activa de la Casa Blanca, que incluye la guerra entre Rusia y Ucrania, la creciente tensión con Irán y la crisis en Medio Oriente.
El fallo del Supremo elimina, al menos para noviembre, uno de los factores de incertidumbre que rodeaban el proceso: las reglas fundamentales del voto por correo no podrán ser modificadas mediante la regulación que Trump pretendía aplicar antes de las midterms.
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