
Bettina Trump, esposa de Donald Trump Jr., reconoció que el empresario ruso Umar Kremlev, considerado cercano al presidente Vladimir Putin, financió dos noches de celebraciones en Bahamas realizadas después de su matrimonio, aunque rechazó que el magnate haya pagado la boda propiamente tal.
La controversia surgió después de una investigación publicada este lunes que reveló que Kremlev desembolsó cientos de miles de dólares en gastos vinculados a las celebraciones realizadas en mayo en dos exclusivas islas privadas de Bahamas. Entre los desembolsos figuraron el arriendo de una isla, alojamiento para invitados y un espectáculo de fuegos artificiales.
Según los antecedentes conocidos, solo el alquiler de una de las islas habría superado los US$100.000, mientras que el conjunto de gastos asumidos por el empresario ruso habría alcanzado varios cientos de miles de dólares.
Bettina Trump salió públicamente a precisar las circunstancias del financiamiento. Explicó que ella y Donald Trump Jr. contrajeron matrimonio el 22 de mayo en una ceremonia privada a la que asistieron únicamente familiares y que las dos noches financiadas por Kremlev correspondieron a festejos posteriores.
“Nuestro querido amigo Umar” organizó las celebraciones como un “extraordinariamente generoso regalo de boda”, sostuvo la esposa del hijo mayor del presidente estadounidense.
Según su versión, el fin de semana de fiestas ya estaba organizado antes de que la pareja modificara sus planes matrimoniales. Al cambiar la fecha de la ceremonia, decidieron casarse inmediatamente antes del encuentro y llegaron a Bahamas como recién casados.
Bettina Trump rechazó que detrás del regalo exista una motivación política y calificó como injustificados los cuestionamientos surgidos por la cercanía del empresario con el Kremlin. Afirmó que la amistad no requiere motivos políticos y negó que exista una “conspiración” detrás de las celebraciones.
Un empresario estrechamente relacionado con Putin
La identidad del benefactor ha convertido un episodio inicialmente privado en un asunto de repercusión política en Estados Unidos.
Umar Kremlev preside la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), organización que durante años recibió un importante respaldo financiero de Gazprom, el gigante energético controlado por el Estado ruso.
Kremlev mantiene además una relación pública con Vladimir Putin. En agosto pasado fue condecorado por el mandatario ruso con la Orden de la Amistad y recientemente formó parte de una delegación que acompañó al presidente durante una visita a China.
La organización deportiva que dirige sufrió un fuerte revés en 2023, cuando el Comité Olímpico Internacional retiró a la IBA el reconocimiento como organismo rector del boxeo olímpico, después de años de controversias relacionadas con su gobernanza, transparencia financiera y dependencia económica de Gazprom.
Kremlev también ha sido sancionado por Ucrania. Una organización vinculada a su entorno, denominada Healthy Fatherland, ha sido objeto de medidas ucranianas por su presunta participación en programas relacionados con el traslado de menores desde territorios ocupados durante la guerra.
El empresario ruso, sin embargo, no figura actualmente entre las personas incluidas en las listas públicas de sanciones de Estados Unidos.
La relación con Donald Trump Jr.
La amistad entre Kremlev y Donald Trump Jr. ha adquirido visibilidad durante los últimos años. En septiembre de 2025, el hijo del presidente estadounidense participó junto al empresario ruso en un encuentro de la Asociación Internacional de Boxeo realizado en Estambul.
En aquella actividad Trump Jr. compartió escenario con Kremlev y figuras del boxeo internacional. La propia organización deportiva presentó entonces el vínculo entre ambos como una relación que podría proyectarse hacia futuras iniciativas.
El financiamiento de las celebraciones de Bahamas vuelve a poner bajo escrutinio las relaciones internacionales de Donald Trump Jr., quien, aunque no desempeña un cargo formal en el Gobierno de su padre, conserva influencia política y empresarial y mantiene una alta exposición pública.
El episodio también revive inevitablemente los cuestionamientos que enfrentó durante el primer mandato de Donald Trump por sus contactos con ciudadanos rusos.
En junio de 2016, durante la campaña presidencial que enfrentaba a Trump con Hillary Clinton, Donald Trump Jr. participó en la controvertida reunión de la Torre Trump con una abogada rusa después de recibir una propuesta que prometía información perjudicial para la candidata demócrata y que era presentada como parte del apoyo del Gobierno ruso a la candidatura de su padre.
La reunión terminó siendo investigada por el equipo del fiscal especial Robert Mueller. La investigación no reunió antecedentes suficientes para presentar cargos contra Trump Jr., pero el episodio se convirtió en una de las piezas centrales del debate sobre los contactos entre integrantes del entorno de Trump y ciudadanos rusos durante aquella campaña.
Un regalo que abre interrogantes
La revelación sobre las fiestas de Bahamas se produce mientras las relaciones entre Washington y Moscú continúan condicionadas por la guerra entre Rusia y Ucrania y por los esfuerzos de la administración Trump para negociar una salida al conflicto.
La dimensión del regalo y la cercanía de Kremlev con el poder político ruso han abierto cuestionamientos en Estados Unidos sobre la conveniencia de que familiares directos del presidente acepten beneficios de gran valor provenientes de empresarios extranjeros vinculados a gobiernos con intereses directos ante Washington.
La pareja, sin embargo, sostiene que se trató exclusivamente de un gesto personal.
Para Bettina Trump, la explicación es mucho más sencilla: Kremlev es un amigo de la pareja que decidió regalarles dos noches de festejos después de su matrimonio. La discusión ahora se concentra en si un obsequio valorado en cientos de miles de dólares puede ser considerado únicamente un asunto privado cuando quien lo recibe es el hijo del presidente de Estados Unidos.
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