
En Colonia Pintados, Región de Tarapacá, un proyecto agrícola está evaluando 26 variedades de arándanos bajo condiciones de alta radiación solar y escasez de agua. La iniciativa, desarrollada con participación de SQM y especialistas universitarios, recibió en 2026 la visita de científicos vinculados a la NASA, interesados en conocer los resultados de cultivar plantas en ambientes extremos.
La Pampa del Tamarugal no parece el lugar más evidente para establecer un cultivo de arándanos. Sus suelos presentan problemas de salinidad y las condiciones climáticas obligan a controlar cuidadosamente el riego y la exposición solar.
Sin embargo, en la Colonia Agrícola de Pintados, comuna de Pozo Almonte, agricultores e investigadores están probando si este frutal puede convertirse en una alternativa productiva para el norte de Chile.
El proyecto comenzó en 2024 y fue inaugurado públicamente como piloto en septiembre de 2025. Su propósito es identificar variedades capaces de adaptarse al desierto y determinar qué técnicas permiten cultivarlas de manera viable.
Un experimento con 26 variedades y dos formas de cultivo
El piloto, desarrollado por SQM y el Centro de Bioinnovación de la Universidad de Antofagasta, contempla la evaluación de 26 variedades de arándanos.
Según información de Diario Frutícola, la experiencia utiliza una superficie de aproximadamente 2.000 metros cuadrados, dividida entre cultivo a cielo abierto y cultivo bajo sombreo.
La comparación busca determinar cómo responden las plantas a la radiación solar y a las variaciones de temperatura. También permite observar cuáles variedades presentan mejores condiciones para continuar su evaluación.
En lugar de depender exclusivamente del suelo natural, el proyecto emplea macetas con sustratos específicos para berries y sistemas de fertirrigación, que suministran agua y nutrientes de manera controlada.
La experiencia incorpora bioestimulantes de origen microalgal como parte de las técnicas que se están estudiando.
El desafío es determinar si estas condiciones pueden mantenerse fuera de una instalación experimental y cuáles serían los costos de establecer una producción comercial.
Por qué la NASA se interesó en los cultivos del desierto
El proyecto adquirió una nueva dimensión en agosto de 2026, cuando científicos vinculados a la NASA visitaron los ensayos de Colonia Pintados.
Entre los visitantes se encontraba Trent Smith, científico asesor del Programa de Cultivos Espaciales de la NASA, quien explicó el interés de estudiar sistemas que puedan aportar conocimiento para futuras misiones de larga duración.
También participó Bruce Link, especialista vinculado al centro NASA Ames, quien se refirió a la utilidad de estudiar cómo responden las plantas a los micronutrientes y a condiciones ambientales poco habituales.
La visita no significa que los arándanos de Pintados vayan a cultivarse en la Luna ni que exista un acuerdo formal para llevar el proyecto al espacio. El interés está en los datos que pueden obtenerse sobre crecimiento vegetal y manejo de cultivos en entornos difíciles.
Para los investigadores, comprender esas respuestas podría aportar antecedentes a futuros experimentos en cámaras de crecimiento y otros sistemas controlados.
Agricultura en el desierto: empresas, universidades y comunidades
El proyecto de Pintados es un ejemplo concreto de cómo distintas organizaciones están participando en el desarrollo agrícola de zonas áridas de Chile.
Entre ellas se encuentra SQM, que ha impulsado el piloto junto con especialistas de la Universidad de Antofagasta y agricultores del territorio. La iniciativa forma parte de una trayectoria de trabajo agrícola en la Pampa del Tamarugal que incluye mejoramiento de suelos y apoyo a sistemas de riego.
En la misma localidad, integrantes de la Asociación Tierra de Jehová han desarrollado trabajos para recuperar terrenos afectados por la salinidad.
Una investigación de SQM sobre los agricultores de Pintados describe el uso de arena, materia orgánica y labores de preparación del terreno para facilitar el establecimiento de alfalfa y hortalizas.
El proyecto de arándanos plantea un desafío distinto: evaluar un frutal de mayor valor comercial, con exigencias específicas de nutrición y manejo del agua.
Para los productores locales, disponer de resultados sobre variedades y técnicas de cultivo puede ayudar a decidir si vale la pena explorar nuevas alternativas. Esa información, sin embargo, debe incluir también costos y requerimientos de mantenimiento.
De la prueba agrícola a una posible actividad comercial
Los resultados preliminares han permitido mantener el cultivo en condiciones desérticas y continuar evaluando variedades, pero todavía no bastan para afirmar que la producción de arándanos en Pintados sea rentable a gran escala.
Una expansión comercial requeriría comprobar rendimientos por superficie, calidad de la fruta, disponibilidad de agua y costos de transporte hacia los mercados.
La posibilidad de producir en épocas distintas a las habituales también necesita evaluaciones sostenidas durante varios ciclos.
Mientras tanto, el trabajo en Pintados continúa generando información sobre el comportamiento de los arándanos frente a la radiación, la salinidad y el manejo controlado de nutrientes.
Los siguientes ensayos permitirán determinar cuáles de las 26 variedades justifican nuevas pruebas y si alguna puede pasar de las parcelas experimentales a superficies productivas mayores.
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