
Israel celebra este martes unas elecciones legislativas decisivas para la continuidad del primer ministro Benjamin Netanyahu, en una jornada marcada por una participación excepcional y profundas divisiones sobre la seguridad, el servicio militar y el rumbo político del país.
A las 14:00, hora local, el 44,9% de los electores había emitido su voto, frente al 38,9% registrado a la misma hora en las elecciones de 2022. Se trata del nivel más alto para ese momento de la jornada, de acuerdo con las cifras del Comité Central de Elecciones.
Más de 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para elegir a los 120 integrantes de la Knéset, el Parlamento israelí. Entre ellos figuran unos 330 mil jóvenes que pueden participar por primera vez en unas elecciones nacionales.
Los votantes escogen partidos, cuya representación determinará las posibilidades de formar gobierno. Para alcanzar una mayoría se requieren 61 escaños, por lo que la continuidad de Netanyahu dependerá también de las negociaciones posteriores entre las distintas fuerzas.
El principal desafío opositor está encabezado por Gadi Eisenkot, exjefe del Ejército y líder del partido Yashar, quien busca reunir apoyos para desplazar a Netanyahu. Los sondeos previos describían una competencia estrecha, sin garantizar una mayoría suficiente a ninguno de los bloques.
Netanyahu votó en Jerusalén junto a su esposa, Sara, y llamó a sus seguidores a movilizarse. Durante la jornada advirtió sobre una elevada participación en las comunidades árabes y formuló acusaciones de un supuesto intento de “robar” la elección.
El Comité Central de Elecciones señaló que no había evidencia de una manipulación sistemática y que estaba atendiendo las denuncias puntuales. Yashar y otras formaciones habían informado sobre papeletas ausentes, dañadas o alteradas en algunos centros de votación.
Los partidos árabes podrían adquirir un papel decisivo si los principales bloques quedan por debajo de la mayoría parlamentaria. No obstante, su eventual participación en acuerdos de gobierno enfrenta resistencias políticas que podrían prolongar las negociaciones.
La elección es la primera desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las guerras posteriores que sacudieron Medio Oriente. La responsabilidad por las fallas de seguridad de aquella jornada, las exenciones militares para los ultraortodoxos y la independencia del Poder Judicial han ocupado un lugar central en la campaña.
Aunque la votación funciona políticamente como una evaluación del liderazgo de Netanyahu, no constituye una elección directa del primer ministro. El reparto de escaños y la capacidad de construir una coalición definirán quién podrá encabezar el próximo Ejecutivo.
El cierre de la mayoría de los locales está previsto para las 22:00, hora israelí. Incluso después de conocer los resultados, la formación del gobierno podría requerir semanas de acuerdos entre los partidos.
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