
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este jueves 29 de octubre establecer una nueva fórmula de asociación entre Canadá y la Unión Europea (UE), que permita al país norteamericano alcanzar un nivel de integración sin precedentes con el bloque comunitario, aunque sin convertirse formalmente en uno de sus Estados miembros.
Durante un discurso en el Instituto C.D. Howe de Montreal, en el marco de su visita a Canadá, la dirigente alemana reconoció que las limitaciones geográficas impiden una adhesión convencional de Ottawa, pero sostuvo que ambas partes pueden desarrollar una relación institucional mucho más estrecha.
La propuesta, denominada «asociación sin adhesión», contempla mecanismos de cooperación que podrían acercar a Canadá a determinadas políticas, instituciones y programas europeos, sin otorgarle los derechos y obligaciones correspondientes a un miembro pleno de la UE.
Von der Leyen explicó que esta iniciativa responde a la necesidad de adaptar las alianzas internacionales a un escenario caracterizado por crecientes rivalidades geopolíticas, incertidumbre económica y transformaciones en las relaciones entre las principales potencias.
Tres pilares de cooperación
La iniciativa presentada por la presidenta de la Comisión Europea contempla tres grandes áreas de integración.
La primera consiste en profundizar la coordinación de políticas públicas en sectores estratégicos como inteligencia artificial, transición energética, cambio climático y seguridad.
El segundo eje apunta a fortalecer las relaciones institucionales entre la Comisión Europea y el Gobierno canadiense, así como entre sus respectivos parlamentos y organismos judiciales.
Finalmente, Bruselas busca ampliar la participación de Canadá en programas comunitarios, particularmente Erasmus+, destinado a promover intercambios educativos, y Horizonte Europa, que financia proyectos de investigación e innovación científica.
La propuesta también contempla avanzar en el reconocimiento de títulos y cualificaciones profesionales, con el objetivo de facilitar la movilidad laboral y el intercambio de especialistas entre ambas economías.
Sin embargo, la eventual creación de una categoría de miembro asociado requeriría definir su alcance jurídico, sus mecanismos de participación y las obligaciones que asumiría Canadá. Por ahora, no equivale a una ampliación formal de la Unión Europea.
Una alianza frente al nuevo escenario mundial
Von der Leyen sostuvo que Europa y Canadá deben superar las restricciones impuestas por el antiguo orden internacional y construir nuevas formas de cooperación basadas en intereses compartidos.
La presidenta de la Comisión Europea advirtió que las alianzas tradicionales atraviesan transformaciones profundas y que la autonomía de los países ya no depende exclusivamente de su capacidad para actuar individualmente.
En ese contexto, defendió la creación de una «Alianza para el Futuro», concebida como un espacio de crecimiento económico, seguridad, resiliencia y cooperación tecnológica.
La iniciativa adquiere especial relevancia ante las tensiones comerciales internacionales, la competencia tecnológica entre grandes potencias y los desafíos de seguridad derivados de la guerra en Ucrania.
Canadá, integrante del G7 y de la OTAN, mantiene vínculos históricos con Europa y comparte con numerosos países comunitarios prioridades en materia de defensa, comercio, derechos humanos y política climática.
Una relación comercial consolidada
La propuesta se apoya en una relación económica que ya cuenta con instrumentos de integración.
Uno de ellos es el Acuerdo Económico y Comercial Global entre Canadá y la Unión Europea, conocido como CETA, cuya aplicación provisional comenzó en septiembre de 2017.
El tratado ha permitido reducir barreras arancelarias y facilitar el intercambio de bienes y servicios, aunque algunas de sus disposiciones todavía dependen de la ratificación de todos los Estados miembros de la UE.
Además, Canadá y el bloque europeo mantienen un Acuerdo de Asociación Estratégica que establece mecanismos de diálogo político y cooperación internacional.
En el ámbito científico, Canadá se incorporó en 2024 como país asociado al segundo pilar de Horizonte Europa, dedicado a desafíos mundiales y competitividad industrial. La nueva propuesta pretende ampliar esa integración en futuros programas.
El desafío de una integración sin fronteras comunes
La eventual asociación canadiense abriría un debate sobre los límites institucionales de la Unión Europea.
El artículo 49 del Tratado de la Unión Europea establece que los Estados europeos que respeten los valores comunitarios pueden solicitar su adhesión. Esta disposición constituye el principal obstáculo jurídico para una incorporación formal de Canadá.
Una asociación especial permitiría explorar mecanismos alternativos sin modificar necesariamente los criterios de ingreso establecidos para los miembros plenos.
La propuesta también podría servir como referencia para futuras relaciones con otros socios estratégicos situados fuera del continente europeo, aunque todavía no existe una categoría institucional general de «miembro asociado» con las características planteadas por Von der Leyen.
De concretarse, el nuevo modelo representaría una evolución de las relaciones entre Bruselas y Ottawa, al combinar cooperación económica, coordinación política e integración científica en un marco más estrecho que los acuerdos tradicionales.
La propuesta enfrenta resistencias dentro de Europa
Pese al respaldo de Von der Leyen, la iniciativa ya enfrenta obstáculos políticos. Alemania y otros gobiernos europeos han expresado reparos a utilizar la denominación de «miembro asociado», debido a que no existe una definición jurídica precisa de esa figura.
De hecho, el borrador de la declaración conjunta de la cumbre eliminó esa expresión y la sustituyó por el compromiso de avanzar hacia una asociación cada vez más estrecha, sin llegar a la membresía plena. Las partes esperan continuar definiendo sus alcances durante las negociaciones que se extenderán hasta 2027.
El acercamiento también responde al interés del primer ministro canadiense, Mark Carney, de diversificar los vínculos comerciales de su país ante las tensiones arancelarias con Estados Unidos, destino de más del 70% de las exportaciones canadienses de mercancías en 2025.
La cumbre de Montreal, programada para el 29 y 30 de octubre, reúne a Carney, Von der Leyen y al presidente del Consejo Europeo, António Costa. Entre sus prioridades figuran la defensa, las materias primas críticas, la energía y la cooperación tecnológica.
La principal incógnita es hasta dónde estarán dispuestos a llegar los gobiernos europeos para integrar a un país que comparte sus intereses estratégicos, pero que no pertenece geográficamente al continente.
La entrada Von der Leyen propone acercar Canadá a la UE sin incorporarlo como miembro se publicó primero en El Periodista.

