
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, defendió este jueves el acuerdo preliminar alcanzado entre Washington e Irán para poner fin a las hostilidades, reabrir el estrecho de Ormuz y abrir una negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní. El pacto contempla además un fondo internacional de reconstrucción por US$300.000 millones, al que Teherán solo podrá acceder si cumple plenamente los compromisos asumidos.
Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Vance afirmó que “la única manera en que los iraníes pueden obtener recursos es si cumplen plenamente y cambian su comportamiento”, subrayando que ningún dólar del fondo de reconstrucción provendrá de Estados Unidos y que Washington no asumirá obligaciones financieras directas en ese mecanismo.
El vicepresidente sostuvo que el memorando firmado con Irán genera un escenario favorable para Estados Unidos cualquiera sea el desenlace final de las negociaciones. Según explicó, si Teherán no modifica su conducta, su capacidad militar y nuclear continuará debilitada; y si opta por cooperar, podrá desarrollar una nueva relación con los países de Medio Oriente.
“Es una victoria para el pueblo estadounidense”, afirmó Vance, quien destacó que el acuerdo ha sido valorado positivamente por aliados regionales de Washington debido a que reduce las capacidades estratégicas de Irán y abre la posibilidad de una mayor integración económica en la zona.
Llamado a Israel y situación en Líbano
Consultado sobre la situación en Líbano, incluido dentro del marco general del acuerdo, Vance reconoció el derecho de Israel a la legítima defensa, pero pidió moderación a todas las partes.
“Esperamos que Hezbolá no lance cohetes ni drones contra Israel y también esperamos que Israel no actúe de manera descontrolada en Líbano”, señaló.
El vicepresidente admitió que mantener la estabilidad regional será complejo y que podrían producirse episodios aislados de violencia que deberán resolverse mediante mecanismos diplomáticos.
Asimismo, instó al Gobierno israelí a respetar el proceso de paz impulsado por Washington.
“Israel, como todos los demás actores involucrados, debe respetar este proceso de paz, que es fundamentalmente beneficioso para ellos y para toda la región”, indicó.
Vance también reveló que el presidente Donald Trump ha expresado preocupación por algunas operaciones militares israelíes en zonas densamente pobladas de Beirut, debido al impacto sobre la población civil.
“Cuando personas que no tienen ninguna relación con Hezbolá pierden la vida, eso no es aceptable. Hemos solicitado una coordinación más estrecha para evitar que vuelva a ocurrir”, afirmó.
Ormuz y la seguridad energética mundial
Respecto al futuro del estrecho de Ormuz, Vance descartó que Irán pueda utilizar el acuerdo para imponer peajes o controlar el tránsito marítimo internacional.
Según explicó, el objetivo es establecer un mecanismo de cooperación regional que garantice la seguridad de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
“No se trata de imponer tasas ni peajes. Se trata de asegurar que los estrechos nunca más sean utilizados como un punto de estrangulamiento para la economía mundial”, afirmó.
El vicepresidente advirtió que cualquier acuerdo definitivo deberá reflejar ese principio.
“Si eso no queda plasmado en el acuerdo final, entonces no habrá acuerdo final”, aseguró.
Beneficios condicionados para Teherán
El acuerdo preliminar establece una tregua de 60 días durante la cual se negociará un pacto definitivo sobre el programa nuclear iraní. Además de la reapertura de Ormuz sin cobros de tránsito, contempla el acceso potencial de Irán al fondo internacional de reconstrucción por US$300.000 millones.
Mientras duren las negociaciones, Estados Unidos también prevé flexibilizar algunas sanciones relacionadas con la exportación de petróleo, crudo y productos petroquímicos iraníes, además de avanzar en la liberación gradual de fondos y activos iraníes congelados en el extranjero.
Sin embargo, Vance insistió en que todos esos beneficios dependerán del cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos por Teherán.
“Estados Unidos tiene todas las cartas. Si Irán quiere acceder a los beneficios del acuerdo, tendrá que entregar las garantías que exigimos”, concluyó.
El acuerdo ha generado críticas dentro del propio Partido Republicano. Varios senadores cercanos a Trump han cuestionado las concesiones realizadas a Teherán y han advertido que el pacto podría fortalecer la posición iraní en Medio Oriente y aumentar su influencia económica y estratégica en la región.
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