
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este lunes la tensión política a pocas horas de las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre, al advertir que una derrota republicana en el Congreso, seguida de una eventual victoria demócrata en las presidenciales de 2028, significaría el fin del país tal como lo conoce.
En una entrevista con la periodista Miranda Devine, el mandatario planteó un escenario de confrontación con la oposición y aseguró que utilizará sus facultades presidenciales para bloquear iniciativas legislativas si los demócratas recuperan el control del Congreso.
“Si perdemos la Cámara de Representantes, el Senado y la Presidencia, nuestro país está acabado”, afirmó Trump, respaldando una advertencia que atribuyó al empresario Elon Musk.
El mandatario sostuvo que una eventual mayoría demócrata impulsaría políticas migratorias, tributarias y económicas contrarias a las prioridades de su administración.
Sus declaraciones se producen en medio de una disputada campaña electoral que determinará la composición del Congreso durante los últimos dos años de su actual mandato.
“Me convertiré en Míster Veto”
Trump anticipó que, si los demócratas consiguen controlar ambas cámaras, recurrirá sistemáticamente al veto presidencial para impedir la aprobación de proyectos contrarios a su programa.
“Supongo que me convertiré en Míster Veto. No voy a permitir que lo arruinen”, declaró.
El presidente explicó que su estrategia consistiría en rechazar las iniciativas opositoras hasta obligar a sus adversarios a negociar con la Casa Blanca.
“Enviarán proyectos, los vetaré y, eventualmente, después de uno o dos meses, vendrán a negociar”, señaló.
Sin embargo, el veto presidencial no constituye una herramienta absoluta: la Constitución estadounidense permite al Congreso revertirlo mediante una mayoría de dos tercios en ambas cámaras.
Durante su primer mandato, entre 2017 y 2021, Trump utilizó esta facultad en diez ocasiones. En su segundo período presidencial, iniciado en enero de 2025, ha ejercido otros dos vetos hasta comienzos de noviembre de 2026.
Elecciones decisivas para el control del Congreso
Los estadounidenses acudirán este martes a las urnas para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado.
Antes de la votación, los republicanos mantienen una estrecha mayoría en ambas cámaras, con 53 senadores frente a 47 integrantes del bloque demócrata e independientes que se alinean con ese partido.
La disputa por la Cámara Baja concentra especial atención debido al reducido margen que separa a las dos fuerzas políticas.
Una encuesta de CBS News difundida el domingo situó en 229 escaños la estimación central para los demócratas en la Cámara de Representantes, aunque el resultado permanece sujeto a la participación electoral y al comportamiento de los distritos competitivos.
En el Senado, la disputa incluye estados decisivos como Alaska, donde la competencia entre el republicano Dan Sullivan y la demócrata Mary Peltola adquirió relevancia nacional.
El resultado de las legislativas definirá la capacidad de Trump para impulsar nuevas leyes, aprobar presupuestos y negociar con el Congreso durante el período 2027-2028.
Trump vuelve a cuestionar la transparencia electoral
Además de advertir sobre las consecuencias de una derrota republicana, el mandatario expresó dudas sobre la integridad de las elecciones.
Consultado sobre si esperaba una votación honesta, respondió negativamente y mencionó la controversia electoral en Alaska.
En ese estado, el senador republicano Dan S. Sullivan compite en una papeleta que también incluye a Daniel J. Sullivan, un profesor jubilado que se presenta como candidato independiente.
La administración Trump argumentó judicialmente que la similitud entre ambos nombres podría confundir a los electores y alterar el resultado.
El Departamento de Justicia solicitó impedir la certificación de determinados resultados hasta investigar una eventual confusión entre los votantes.
Sin embargo, el domingo 1 de noviembre, la jueza federal Sharon Gleason desestimó la demanda, al considerar que la administración no había acreditado fundamentos jurídicos suficientes para obtener la medida solicitada.
La resolución también abordó las dificultades prácticas de investigar la intención de los votantes sin comprometer el secreto del sufragio.
Trump ha sugerido que la candidatura del segundo Sullivan responde a una maniobra política, aunque esa acusación no constituye un hecho judicialmente acreditado.
La posibilidad de nuevas investigaciones
La confrontación entre Trump y los demócratas también podría extenderse al ámbito judicial y parlamentario.
En la misma entrevista, el presidente reconoció que consideraría conceder indultos preventivos a integrantes de su administración y aliados políticos si una nueva mayoría demócrata impulsara investigaciones contra ellos.
Trump mencionó particularmente la posibilidad de proteger a colaboradores que, según su interpretación, podrían enfrentar procedimientos motivados políticamente.
La discusión se produce después de que legisladores demócratas plantearan la necesidad de examinar distintas actuaciones del Gobierno, incluidas decisiones relacionadas con indultos presidenciales y eventuales conflictos de interés.
El desafío político de los últimos dos años
Las elecciones del martes representan una prueba para la segunda administración de Trump, marcada por las controversias en torno a su política migratoria, las medidas comerciales y la participación estadounidense en los conflictos de Medio Oriente.
El costo de vida, la situación económica y las consecuencias de la guerra con Irán también forman parte del debate electoral.
Una eventual pérdida del control republicano de una o ambas cámaras modificaría las relaciones de poder en Washington y podría abrir una etapa de negociaciones más complejas, investigaciones parlamentarias y disputas presupuestarias.
Trump, que cumple su segundo mandato presidencial, no puede presentarse nuevamente en 2028 bajo las disposiciones actuales de la Constitución estadounidense.
Por ahora, su advertencia de convertirse en “Míster Veto” anticipa una estrategia de confrontación legislativa si la oposición consigue ampliar su representación en el Congreso.
La votación del 3 de noviembre determinará no solo el equilibrio político en Washington, sino también las condiciones bajo las cuales Trump deberá gobernar hasta enero de 2029.
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