
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia este martes a los recientes bombardeos estadounidenses contra la isla iraní de Qeshm, en el estratégico estrecho de Ormuz, al asegurar que se trató de una operación militar limitada y no del comienzo de una nueva guerra.
“Fue un pequeño ataque, no una guerra”, afirmó el mandatario, quien explicó que los objetivos fueron instalaciones de defensa antiaérea que las fuerzas estadounidenses habían estado vigilando durante su construcción.
“Vimos cómo las construían y, una vez que terminaron, las atacamos”, sostuvo Trump, al justificar una intervención que vuelve a elevar la tensión militar en Medio Oriente.
Hasta el momento, no se ha informado de manera independiente sobre víctimas ni se ha establecido el alcance de los daños provocados por los bombardeos.
Washington mantiene abierta la opción militar
Pese a minimizar la operación, Trump dejó abierta la posibilidad de lanzar una ofensiva mucho más amplia contra Irán si no se producen avances hacia un acuerdo que permita reducir las tensiones entre ambos países.
“Ya veremos. No busco matar a mucha gente. Si hay que hacerlo, habrá que hacerlo, pero no quiero hacerlo”, declaró.
Sus palabras reflejan la estrategia de presión militar y diplomática que Washington mantiene sobre Teherán, en medio de las disputas por el programa nuclear iraní y la seguridad de las rutas marítimas del golfo Pérsico.
La isla de Qeshm, situada junto al estrecho de Ormuz, tiene especial importancia estratégica por su proximidad a uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo.
Una escalada militar en esta zona podría afectar el tránsito de petroleros, elevar los costos de transporte y generar nuevas presiones sobre los precios internacionales de la energía.
Trump compara a Irán con Venezuela
El mandatario también estableció un paralelismo entre la situación iraní y la operación militar estadounidense realizada en enero de 2026 en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
“Mira Venezuela. En 48 minutos, la guerra había terminado. Una fuerza muy poderosa fue derrotada casi inmediatamente”, afirmó.
Trump aseguró que una eventual operación contra Irán podría desarrollarse de manera similar, aunque no presentó detalles sobre los objetivos, la duración ni las consecuencias de una intervención de esa magnitud.
“Irán podría ser lo mismo, pero mejor”, sostuvo.
La comparación introduce un nuevo elemento de presión sobre Teherán, aunque las capacidades militares, la extensión territorial y la posición geopolítica de Irán son considerablemente diferentes de las venezolanas.
Nuevas advertencias sobre el programa nuclear
Trump volvió a afirmar que Irán se encontraba a apenas dos semanas de desarrollar armas nucleares, una declaración que no cuenta con una confirmación técnica independiente.
Teherán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y rechaza las acusaciones estadounidenses sobre una eventual fabricación de armamento atómico.
El mandatario también aseguró que las operaciones militares iniciadas por Estados Unidos e Israel a finales de febrero provocaron daños devastadores a las capacidades militares iraníes.
Según su versión, la Armada iraní habría perdido la totalidad de sus embarcaciones y su fuerza aérea habría quedado prácticamente destruida.
“Todos sus barcos están en el fondo del mar. Tenían 288 aviones, todos están en pedazos en las pistas de aterrizaje. No tienen aviones”, declaró.
Sin embargo, esas cifras corresponden a afirmaciones del presidente estadounidense y no han sido verificadas de manera independiente. Irán ha rechazado que sus capacidades militares hayan quedado completamente inutilizadas.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
Los bombardeos contra Qeshm se producen en un escenario de creciente confrontación militar en el golfo Pérsico, donde Irán ha respondido a anteriores ataques estadounidenses e israelíes mediante el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos vinculados a Washington y sus aliados regionales.
Durante las últimas horas, las autoridades iraníes también denunciaron incidentes con tres petroleros que habrían impactado contra minas navales mientras navegaban por el estrecho de Ormuz. El alcance de esos episodios y las circunstancias de las explosiones todavía requieren confirmación independiente.
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una vía fundamental para las exportaciones energéticas de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y otros productores de la región.
Por este corredor transita habitualmente alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos petrolíferos, lo que convierte cualquier interrupción prolongada en una amenaza para la economía internacional.
La nueva operación estadounidense también se produce en medio de intentos diplomáticos por reactivar las conversaciones sobre el programa nuclear iraní y evitar una confrontación regional de mayores proporciones.
Aunque Trump insiste en que no busca una guerra abierta, sus declaraciones dejan claro que Washington mantiene la amenaza de una intervención militar de mayor alcance como instrumento de presión sobre Teherán.
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