
Los mercados internacionales enfrentan una combinación particularmente compleja de factores: la escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán está impulsando nuevamente el precio del petróleo, la Reserva Federal (Fed) entrega señales de que podría mantener una política monetaria restrictiva y, paralelamente, los inversionistas vuelven a mostrar apetito por activos como Bitcoin.
Entre todos estos movimientos, el petróleo aparece como uno de los principales factores de riesgo para la economía mundial, debido a sus potenciales consecuencias sobre la inflación y las tasas de interés.
El Brent alcanzó este jueves los US$93,87 por barril, con un avance de 2,4%, mientras el WTI llegó hasta US$86,59, con un incremento de 2,6%. Desde que expiró el lunes el plazo de 60 días establecido entre Washington y Teherán para alcanzar un acuerdo, el crudo acumula aproximadamente un 6% de aumento.
Ormuz vuelve a amenazar al mercado petrolero
Sergio Cisternas, analista de mercados de EBC Financial Group, atribuye buena parte de la presión sobre los precios a la situación en Medio Oriente y, particularmente, a la incertidumbre respecto del estrecho de Ormuz.
El analista destaca que Donald Trump anunció una nueva campaña de presión económica contra Irán y amenazó con consecuencias para los países que continúen apoyando comercialmente a Teherán. Esto ocurre mientras permanecen las dudas sobre una normalización del tránsito energético por Ormuz.
La relevancia económica del estrecho es enorme. En condiciones normales, por esa ruta transita aproximadamente el 20% del flujo mundial de petróleo, por lo que las restricciones actuales obligan al mercado a mantener incorporada una prima de riesgo geopolítico.
El cambio ocurrido durante agosto resulta especialmente significativo. El Brent terminó el 7 de agosto en US$83,55 y este jueves llegó a superar momentáneamente los US$93, acumulando una recuperación superior al 12% en menos de dos semanas.
Cisternas advierte que mientras no exista una recuperación sostenida y verificable del tránsito por Ormuz será difícil eliminar esa prima geopolítica.
Su primera referencia está ahora en US$95 por barril. Si el Brent logra consolidarse sobre ese nivel y aparecen nuevas restricciones comerciales o marítimas, sostiene el analista, los US$100 por barril podrían volver a entrar en discusión. Por el contrario, una reapertura significativa del estrecho o señales concretas de reanudación de las conversaciones podrían devolver al petróleo hacia la zona de US$90.
El riesgo para Chile: petróleo caro vuelve a presionar la inflación
El fenómeno también merece atención desde Chile. Aunque el país se beneficia actualmente de precios históricamente elevados del cobre, es importador de petróleo y sus derivados, por lo que una escalada sostenida del crudo puede trasladarse a combustibles, transporte y costos de producción.
Cisternas subraya precisamente ese efecto internacional: un petróleo persistentemente sobre US$90 vuelve a introducir riesgos inflacionarios, justo cuando la Reserva Federal continúa evaluando el futuro de las tasas de interés.
Así, una crisis prolongada en Medio Oriente podría generar una paradoja para la economía chilena: precios extraordinariamente altos para su principal exportación minera, pero simultáneamente mayores costos por la energía que importa.
Oro resiste pese a una Reserva Federal más dura
El segundo movimiento relevante está ocurriendo en el oro. El metal llegó este jueves a US$4.527 por onza, su mayor precio en 11 semanas, antes de retroceder aproximadamente 0,7% hasta US$4.490.
El movimiento se produjo después de un rally de 3,6% durante la sesión anterior, favorecido por la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
Sin embargo, las últimas minutas de la Fed revelaron una discusión considerablemente más restrictiva de lo esperado. Tres integrantes con derecho a voto —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— defendieron un aumento inmediato de 25 puntos base, mientras otros participantes consideraron que podría ser necesario continuar endureciendo la política monetaria si la inflación no converge suficientemente hacia el objetivo de 2%.
Para Cisternas, resulta significativo que, pese a estas señales, el oro continúe negociándose alrededor de los US$4.500.
El analista considera ese precio como la primera referencia relevante. Una consolidación por encima podría llevar nuevamente al mercado a probar los US$4.527, mientras una recuperación de los rendimientos de los bonos o expectativas de tasas más restrictivas podrían hacer retroceder al metal hacia US$4.450.
Bitcoin llega a US$72.000
En paralelo, Bitcoin protagoniza otro de los movimientos destacados de la semana. La principal criptomoneda se consolida alrededor de los US$72.000, después de subir aproximadamente 14% en cuatro sesiones consecutivas.
Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, explica que el movimiento responde al agotamiento de la presión vendedora después de varios meses de acumulación, la ruptura de resistencias técnicas y un fuerte short squeeze, fenómeno que obliga a quienes apostaban por una caída del activo a cerrar sus posiciones mediante compras, acelerando así el movimiento alcista.
Mendoza identifica además como catalizador el impulso legislativo estadounidense en torno a la Ley CLARITY, cuyo avance ha elevado las expectativas respecto de un marco regulatorio más definido para los activos digitales.
Tras una subida de esta magnitud, el analista no descarta una pausa o corrección hacia US$70.000, o una lateralización en torno a US$72.000. Si continúa el impulso comprador, sitúa los próximos objetivos en US$74.200 y US$75.500.

La batalla entre el Tesoro y la Fed
Detrás de estos movimientos aparece otro elemento que puede resultar decisivo durante las próximas semanas: la evolución de la deuda y las tasas estadounidenses.
El Departamento del Tesoro anunció un aumento de sus operaciones de recompra de bonos nominales de largo plazo —entre 10 y 30 años— hacia montos de US$2.000 millones a US$4.000 millones, en momentos en que la deuda pública estadounidense supera los US$40 billones.
Mendoza interpreta que los mercados están enfrentando un escenario en el que las medidas del Tesoro intentan aliviar las condiciones financieras mientras la Fed conserva un discurso restrictivo debido a las presiones inflacionarias.
A corto y mediano plazo, el analista proyecta un escenario de elevada dispersión: el sector tecnológico y la infraestructura relacionada con inteligencia artificial podrían conservar valoraciones elevadas, mientras materias primas y monedas permanecerán particularmente expuestas a los acontecimientos de Medio Oriente y a la evolución de la oferta energética.
El elemento central para las próximas jornadas será, por tanto, si el shock petrolero permanece contenido o comienza a transformarse en un nuevo problema inflacionario global. Con el Brent acercándose a US$95, el oro defendiendo los US$4.500 y Bitcoin instalado alrededor de US$72.000, los mercados vuelven a depender simultáneamente de tres variables estrechamente conectadas: geopolítica, inflación y tasas de interés.
La entrada Petróleo sobre US$93, oro en US$4.500 y Bitcoin en US$72.000: tensión con Irán y señales de la Fed reordenan los mercados se publicó primero en El Periodista.

