
Un grupo de al menos seis hombres armados secuestró este jueves un petrolero que navegaba por el golfo de Adén, frente a las costas de Yemen, y tomó el control de la embarcación para desviarla hacia Somalia.
El incidente se produjo aproximadamente a 136 millas náuticas —unos 252 kilómetros— al este de la ciudad yemení de Al Mukalla, cuando el buque cisterna avanzaba en dirección oeste.
La embarcación emitió una llamada de socorro después de que una nave no autorizada se aproximara a ella. Poco después, los hombres armados consiguieron subir a bordo, controlar el petrolero y modificar su rumbo en dirección a la costa somalí.
Hasta el momento no se ha informado sobre la identidad del petrolero, su bandera, el número de integrantes de su tripulación ni la eventual existencia de personas heridas.
Fuerzas navales que operan en la zona se encuentran siguiendo los movimientos de la embarcación y han pedido a los buques mercantes que extremen las medidas de seguridad durante sus desplazamientos por el golfo de Adén.
Una zona estratégica para el comercio mundial
El secuestro ocurre en uno de los corredores marítimos más importantes del planeta. El golfo de Adén conecta el océano Índico con el estrecho de Bab el Mandeb y el mar Rojo, permitiendo posteriormente el acceso al canal de Suez y al Mediterráneo.
Por esta ruta circulan cargamentos de petróleo, gas, materias primas y productos manufacturados procedentes de Asia y Medio Oriente con destino principalmente a Europa.
La inseguridad marítima en la región ha aumentado durante los últimos años debido a la combinación de la guerra en Yemen, los ataques contra embarcaciones en el mar Rojo y el resurgimiento de grupos de piratas que operan desde las costas de Somalia.
Durante los últimos tres meses se han registrado al menos 24 incidentes consumados o intentos de piratería y robo armado contra embarcaciones en el mar Rojo y el golfo de Adén. A comienzos de julio, además, 44 tripulantes permanecían retenidos en aguas somalíes después del secuestro de tres embarcaciones entre abril y mayo.
Entre esos episodios figura el secuestro del petrolero Eureka, abordado frente a la costa de Yemen y posteriormente conducido también hacia Somalia.
El incremento de los ataques ha despertado preocupación por una eventual recuperación de las organizaciones de piratas somalíes que durante la década pasada llegaron a transformar el océano Índico occidental en una de las zonas marítimas más peligrosas del mundo.
El regreso de la piratería somalí
En el punto más crítico de la crisis, en 2011, se registraron alrededor de 212 ataques de piratería frente a Somalia y en aguas cercanas. Entre 2005 y 2012, los rescates pagados a los grupos responsables de secuestros marítimos alcanzaron entre US$339 millones y US$413 millones.
El impacto económico total de la piratería somalí sobre el comercio internacional llegó a estimarse en hasta US$18.000 millones anuales, considerando rescates, seguros, seguridad privada, operaciones navales y los mayores costos derivados del cambio de rutas.
El despliegue de fuerzas navales internacionales, junto con el uso de equipos privados de seguridad en los buques y nuevas medidas de protección, permitió reducir drásticamente los ataques durante varios años.
Sin embargo, la amenaza nunca desapareció completamente.
Durante 2025 se registraron 137 incidentes de piratería y robo armado contra embarcaciones a nivel mundial, frente a 116 en 2024. Un total de 121 barcos fueron abordados y cuatro fueron secuestrados.
Desde comienzos de 2025 también se han contabilizado varios secuestros y abordajes en el golfo de Adén, el mar Arábigo y el océano Índico.
Crisis simultáneas en Medio Oriente
La reaparición de la piratería coincide con una etapa especialmente compleja para la navegación comercial en Medio Oriente.
Desde fines de 2023, los ataques contra barcos en el mar Rojo obligaron a numerosas compañías navieras a evitar temporalmente el canal de Suez y desviar sus embarcaciones alrededor del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.
Más de un centenar de ataques contra embarcaciones comerciales vinculados al conflicto regional fueron registrados entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, afectando a navieras o buques relacionados con más de 60 países.
La necesidad de mantener fuerzas militares desplegadas simultáneamente en el mar Rojo, el golfo de Adén y otras áreas estratégicas ha abierto espacios que grupos de piratas somalíes han intentado aprovechar.
El secuestro registrado este jueves vuelve así a poner en alerta a una industria marítima que enfrenta amenazas simultáneas en algunos de los principales corredores energéticos y comerciales del mundo.
La entrada Hombres armados secuestran un petrolero frente a Yemen y lo desvían hacia Somalia se publicó primero en El Periodista.

