
Los mercados internacionales llegan al cierre de la semana bajo fuerte tensión, con el petróleo Brent sobre los US$108 por barril y los inversionistas pendientes del IPC de agosto de Estados Unidos, un dato que puede resultar decisivo para la próxima determinación de tasas de la Reserva Federal.
Para Liza Salinas, Branch Business Director de Liberty Finance – Life Academy Official Marketing Partner, la jornada de este viernes concentra varios factores capaces de modificar las expectativas financieras globales y aumentar la presión sobre economías emergentes como la chilena.
“El tablero reúne los ingredientes más exigentes que hemos visto en meses”, sostiene la analista en su informe de este viernes 11 de septiembre.
El mercado espera que la inflación estadounidense registre una variación mensual de alrededor de 0,4%, llevando el indicador anual hacia el 3,4%. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, sería más moderada, con una expansión esperada de 0,2% mensual.
Para Salinas, esa diferencia será fundamental para interpretar el dato.
A su juicio, el escenario comienza a mostrar una inflación principalmente originada en el shock energético y no necesariamente en un recalentamiento generalizado de la demanda. El dilema para la Reserva Federal será determinar cuánto peso otorgará al fuerte incremento de los combustibles frente a una inflación subyacente relativamente más contenida.
El petróleo se transforma en la principal amenaza
La preocupación se ha intensificado por la escalada del crudo. El Brent alcanzó los US$108 por barril, después de haber superado recientemente la barrera de los US$100.
La extensión del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las dificultades para el tránsito marítimo en Medio Oriente han incrementado el temor a disrupciones prolongadas en el abastecimiento energético.
A la tensión existente en torno al estrecho de Ormuz se agrega ahora la situación en el mar Rojo y Bab el Mandeb, después del avance de los hutíes sobre la estratégica ciudad portuaria yemení de Moca.
“Ya no hablamos solo de Ormuz; el mercado empieza a asumir que las disrupciones llegaron para quedarse”, advierte Salinas.
La especialista considera que el escenario resulta especialmente adverso para Chile debido a su dependencia de combustibles importados.
“Para Chile, importador neto de combustibles, este es sencillamente el peor escenario. La inflación importada por la vía del crudo es una amenaza directa para nuestra estabilidad de precios”, sostiene.
El problema aparece inmediatamente después de conocerse que el IPC chileno aumentó 0,6% en agosto, acumulando 3,6% durante 2026 y llevando la inflación en doce meses hasta 4,1%.
Bancos centrales vuelven a endurecer el discurso
La preocupación de los mercados también aumentó después de que el Banco Central Europeo elevara su tasa de interés en 25 puntos base y entregara una señal más restrictiva de lo esperado, poniendo especial atención en el impacto de los precios energéticos.
Salinas interpreta la decisión europea como una señal de que las autoridades monetarias de las principales economías podrían volver a priorizar el combate contra la inflación.
“Los bancos centrales del mundo desarrollado están volviendo a girar hacia el endurecimiento, y el detonante tiene nombre y apellido: el petróleo”, afirma.
Ahora la atención se traslada a Washington. Un IPC estadounidense superior a las expectativas podría reforzar la posibilidad de una política monetaria más restrictiva y fortalecer al dólar internacionalmente.
Bolsa chilena siente el deterioro del escenario
Las señales externas coinciden con un deterioro del ánimo financiero en Chile.
La Bolsa de Santiago cerró el jueves con una caída de 1,16%, movimiento que Salinas interpreta como una corrección más significativa que los retrocesos moderados registrados durante jornadas anteriores.
El mercado local está procesando simultáneamente el IPC de agosto superior a las expectativas, un panorama de menor dinamismo económico y el aumento internacional del petróleo.
“El apetito por riesgo se evaporó y, con este telón de fondo externo, no veo catalizadores para un rebote en el corto plazo”, señala la analista.
El comportamiento del dólar constituye otro foco de preocupación. Según Salinas, el fortalecimiento internacional de la moneda estadounidense y la menor capacidad del cobre para compensar ese movimiento podrían terminar con las últimas jornadas favorables para el peso chileno.
“Si el IPC estadounidense de hoy sale caliente, la presión sobre nuestra moneda debería intensificarse”, anticipa.
Para la analista, el sesgo de mediano plazo continúa apuntando hacia un dólar más firme frente al peso.
Una semana decisiva
El mercado llega así al viernes enfrentando simultáneamente petróleo sobre US$108, tensiones geopolíticas en Medio Oriente, endurecimiento monetario en Europa, incertidumbre sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal y una economía chilena que muestra señales de debilidad mientras la inflación continúa sobre la meta.
Salinas recomienda enfrentar este escenario con “selectividad, coberturas y cero complacencia”.
El dato de inflación estadounidense será el próximo elemento que permitirá ordenar el escenario. Si supera las expectativas, podría reforzar las apuestas por tasas más altas y un dólar fortalecido. Si muestra que las presiones están concentradas principalmente en energía mientras la inflación subyacente continúa moderándose, la Reserva Federal enfrentará una decisión bastante más compleja.
Como sintetiza Salinas, entre Ormuz, Fráncfort y Washington se está definiendo buena parte del escenario económico de las próximas semanas. Para Chile, la combinación de petróleo caro, inflación importada, menor crecimiento y condiciones financieras internacionales más restrictivas constituye un frente que deberá observarse con especial atención.
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