
El presidente de Argentina, Javier Milei, canceló el viaje que tenía previsto realizar a Londres a fines de octubre, en momentos en que su Gobierno ha elevado el tono frente a Reino Unido por la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas y por los proyectos de explotación petrolera en aguas del Atlántico Sur.
La agenda contemplaba una conferencia en la Universidad de Oxford y contactos con empresarios británicos. Sin embargo, la Casa Rosada decidió suspender la visita sin entregar públicamente una explicación detallada sobre las razones.
La decisión se conoció después de varios días de incertidumbre sobre el desplazamiento. El propio portavoz presidencial, Adrián Ravier, había señalado que todavía no existía una confirmación definitiva de las fechas del viaje.
La suspensión adquiere especial relevancia porque se produce en medio de un endurecimiento de la política argentina respecto de las Malvinas, territorio administrado por Reino Unido desde 1833 y cuya soberanía reclama Argentina. Naciones Unidas reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países y ha instado históricamente a las partes a negociar una solución.
Ofensiva contra la explotación petrolera
El Gobierno de Milei inició recientemente procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas vinculadas directa o indirectamente con actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en torno a las Malvinas sin autorización argentina.
La ofensiva apunta particularmente al desarrollo petrolero Sea Lion, uno de los mayores proyectos energéticos previstos en torno al archipiélago y que involucra, entre otras compañías, a Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
Buenos Aires también ha planteado impedir que empresas participantes en proyectos considerados ilegales en Malvinas puedan operar en territorio argentino, una medida especialmente sensible por el atractivo de Vaca Muerta para las grandes compañías internacionales de energía.
La administración argentina también anunció acciones judiciales contra Navitas Petroleum y confirmó planes para acelerar una base naval integrada en Tierra del Fuego, reforzando la presencia estratégica argentina en el extremo sur del país.
Cambio de tono de Milei
La nueva ofensiva supone un giro respecto de la actitud que Milei había mostrado al comienzo de su mandato. El mandatario había buscado mantener una relación pragmática con Londres e incluso había expresado públicamente admiración por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, figura particularmente controvertida en Argentina por haber encabezado el Gobierno británico durante la guerra de 1982.
En las últimas semanas, sin embargo, Milei ha elevado significativamente el tono y ha prometido utilizar herramientas diplomáticas, económicas y jurídicas para impedir la explotación de recursos naturales en las áreas que Argentina considera parte de su territorio.
Reino Unido, por su parte, mantiene que la soberanía británica sobre las islas no está en discusión y reivindica el derecho de sus habitantes a decidir su futuro político. En 2013, los isleños votaron abrumadoramente a favor de mantener su condición de territorio británico de ultramar, consulta que Argentina no reconoce como vinculante para resolver la disputa de soberanía.
El conflicto tiene uno de sus antecedentes centrales en la guerra de 1982, iniciada después de la ocupación argentina de las islas y finalizada 74 días más tarde con la rendición de las fuerzas argentinas y el restablecimiento del control británico.
La cancelación del viaje de Milei elimina, al menos por ahora, la posibilidad de contactos políticos de alto nivel durante su paso por Reino Unido y refleja hasta qué punto la cuestión Malvinas ha vuelto a instalarse en el centro de la relación entre Buenos Aires y Londres.
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