
El exministro y exsenador Sergio Bitar presentó su libro Ocho presidentes y un dictador, una obra en la que recorre más de seis décadas de la historia política chilena para identificar las lecciones que pueden extraerse de sus avances, crisis, acuerdos y fracasos.
En entrevista con Francisco Martorell en el programa Lo Justo y Necesario de El Periodista TV, Bitar explicó que el volumen no fue concebido únicamente como un libro de memorias. Su objetivo principal, sostuvo, es utilizar la experiencia histórica para pensar los desafíos futuros del país.
“No voy a hablar de historia para que alguien crea que esto es para aburrirse. La pregunta es cómo aprendo de la historia para construir futuro”, afirmó.
La obra aborda los gobiernos de ocho presidentes con los que Bitar se relacionó como dirigente político, ministro, senador, opositor o protagonista de los procesos que marcaron al país. A ese recorrido se suma la dictadura de Augusto Pinochet, período durante el cual estuvo detenido y posteriormente debió partir al exilio.
“Estuve de alguna manera involucrado directamente, como oposición o como gobierno, mirando lo que se hacía y aprendiendo cómo hacerlo mejor”, explicó.
Una vida atravesada por la historia
Bitar reconoció que las primeras versiones del libro estaban concentradas en los acontecimientos y los grandes temas estratégicos, pero dejaban en segundo plano su experiencia personal.
Fue el editor y crítico teatral Juan Andrés Piña quien le advirtió que el lector necesitaba saber quién era la persona que analizaba esos procesos, de dónde provenía y qué le había ocurrido.
A partir de esa observación, Bitar incorporó su historia como hijo de un inmigrante sirio, su formación en el Instituto Nacional y la Universidad de Chile, sus estudios en Francia y Estados Unidos, su ingreso a la política y las decisiones que lo llevaron a participar en el gobierno de Salvador Allende.
El libro también aborda su paso por la prisión, el exilio, el regreso a Chile, la creación de la Concertación, sus responsabilidades ministeriales y su labor parlamentaria.
“Yo me entremezclo con el devenir de la historia. Estoy mirando, actuando y analizando. No es mi biografía, pero yo estoy ahí”, señaló.
La obra surgió, además, de las conversaciones con el historiador Eduardo Cavieres, quien comenzó a interrogarlo sobre los procesos que había presenciado y sobre aquello que podía resultar relevante para comprenderlos desde el presente.
La presidencia que no fue
Durante la conversación en EPTV, Bitar admitió que se sintió preparado para ser presidente de la República y que la posibilidad estuvo especialmente cerca al final del primer mandato de Michelle Bachelet.
“Me sentía con capacidad de gobernar y ser presidente de la República. Creo que habría hecho una cosa decente”, afirmó.
Según relató, la propia Bachelet le preguntó en aquella época si renunciaría para convertirse en precandidato. Sin embargo, finalmente no tomó la decisión de competir.
Bitar sostuvo que su experiencia como ministro de Educación y Obras Públicas, senador y dirigente político, además de su paso por la prisión y el exilio, le había entregado una visión amplia del Estado, el territorio, las relaciones internacionales y la construcción de acuerdos.
“No tomé la decisión cuando podía haberla tomado”, reconoció. Sin embargo, señaló que no haber llegado a La Moneda también le permitió observar a los distintos mandatarios con mayor distancia y analizar sus aciertos y errores.
Las lecciones de Allende y la Unidad Popular
Uno de los capítulos decisivos del recorrido es el gobierno de Salvador Allende, al que Bitar ingresó como ministro de Minería en 1973, cuando el riesgo de un golpe militar era cada vez mayor.
El exsecretario de Estado aseguró que no se arrepiente de haber aceptado el cargo, pese a conocer la gravedad de la crisis.
“En ese momento sentía una obligación moral de ayudar a quien era presidente para evitar un golpe militar. Estoy tranquilo con mi conciencia”, manifestó.
Entre las principales lecciones de aquel período, Bitar mencionó la incapacidad de las fuerzas transformadoras para construir acuerdos y avanzar de manera conjunta.
“¿Por qué no podemos ponernos de acuerdo para avanzar 50 metros seguros, en lugar de querer avanzar 200 solos y terminar retrocediendo 200?”, planteó.
También formuló una mirada crítica sobre la capacidad de la Unidad Popular para comprender el escenario internacional en el que actuaba. A su juicio, el gobierno de Allende abrió el sueño de un socialismo democrático que no tenía precedentes, pero no dimensionó suficientemente las amenazas de la Guerra Fría ni la decisión de Estados Unidos de impedir su consolidación.
“El gobierno que tal vez menos entendió el mundo en que vivía fue el de la Unidad Popular. No por el sueño que abrió Allende, sino porque no comprendió plenamente los peligros que corría”, sostuvo.
La Concertación como el mejor período
Al evaluar los distintos ciclos políticos, Bitar calificó los gobiernos de la Concertación como el mejor período de desarrollo y estabilidad institucional de la historia republicana chilena, pese a reconocer sus deficiencias.
Destacó que la coalición supo interpretar la apertura económica internacional, el fin de la Unión Soviética, el fortalecimiento de las socialdemocracias y la necesidad de establecer una alianza entre democratacristianos y socialistas.
“La Concertación navegó en aguas que le eran favorables y se dio cuenta de que tenía ese escenario”, explicó.
Entre los aciertos de ese ciclo mencionó la apertura comercial y la decisión de Chile de convertirse en el primer país en firmar un tratado de libre comercio con China, anticipándose al crecimiento de la potencia asiática.
Bitar sostuvo que la experiencia demuestra que un gobierno debe comprender simultáneamente las necesidades de su población y las transformaciones del mundo.
“Hay valores que perduran y situaciones que cambian”, resumió.
Reformas, acuerdos y buen gobierno
Otra de las conclusiones centrales del libro es la importancia de combinar las transformaciones sociales con gobernabilidad, capacidad técnica y construcción de mayorías.
Para Bitar, un buen dirigente debe defender sus convicciones, pero también contar con la flexibilidad necesaria para alcanzar acuerdos.
“Un buen político es el que lucha por algo con firmeza, pero tiene la ductilidad para buscar entendimientos que le permitan no conseguirlo todo, pero sí avanzar una parte”, señaló.
El exsenador agregó que la ciudadanía chilena quiere cambios, pero exige que estos sean ejecutados con orden y responsabilidad.
“Los chilenos quieren reformas, pero reformas con gobernabilidad. Hay que tener un proyecto, un programa estudiado, escuchar a la gente y contar con personas capaces de manejar las cosas como corresponde. No se puede venir a improvisar”, afirmó.
La historia como advertencia
En Ocho presidentes y un dictador, Bitar también reconstruye el quiebre institucional de 1973, su detención, el paso por la isla Dawson y el exilio. Aquella experiencia, sostuvo, le enseñó que la democracia no es una condición permanente ni asegurada.
“Yo nací en democracia y hasta el golpe pensaba que estaba ahí como el aire, que no podía cambiar. Pero la democracia no es segura”, advirtió.
El libro busca transmitir esa enseñanza especialmente a las generaciones que no vivieron la dictadura y que consideran naturales derechos como votar, expresarse, participar políticamente o protestar.
Para Bitar, estudiar a los ocho presidentes y al dictador no constituye un ejercicio de nostalgia, sino una manera de preparar al país para los desafíos que vienen, entre ellos la inteligencia artificial, la crisis climática, las migraciones, la seguridad, la educación y las transformaciones del poder mundial.
“La historia es clave para entender el futuro. Lo que ocurrió entonces nos enseña que debemos cuidar la democracia”, concluyó.
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