
Israel anunció la destrucción de una extensa red de túneles utilizada por Hezbolá en la cresta de Ali Taher, una de las posiciones estratégicas del sur de Líbano, en una operación que culminó con una gigantesca detonación de explosivos que provocó un movimiento sísmico de magnitud 4,1.
La operación fue realizada después de cerca de una semana de acciones militares destinadas a despejar y controlar la infraestructura subterránea existente bajo la elevación, situada en el distrito de Nabatiyé y a unos 15 kilómetros de la frontera con Israel.
El gobierno israelí afirmó que con la demolición quedó consolidado el “control operativo” de Ali Taher tanto en la superficie como bajo tierra. La red se extendía por aproximadamente dos kilómetros e incluía espacios de mando, sectores destinados a almacenamiento de armamento y zonas preparadas para permanencias prolongadas.
Israel sostiene que el complejo fue construido durante cerca de dos décadas con apoyo financiero y técnico de Irán y que formaba parte de los planes de Hezbolá para operar contra localidades del norte israelí, especialmente Metula y Kiryat Shmona.
Explosión registrada como sismo
La magnitud de la demolición quedó reflejada en los registros sísmicos. La detonación fue detectada a las 18:08 horas locales como un movimiento de magnitud 4,1, cuyo epicentro fue situado unos 13 kilómetros al oeste de Nabatiyé y a una profundidad estimada de diez kilómetros.
La destrucción de los túneles representa un nuevo episodio de la campaña israelí destinada a eliminar la infraestructura militar de Hezbolá en la franja fronteriza y establecer una zona de seguridad que impida al grupo reconstruir posiciones desde las cuales pueda atacar el norte de Israel.
Ali Taher ha sido uno de los puntos más disputados durante las últimas semanas debido a su altura y posición geográfica, que permite dominar amplias zonas del sur de Líbano y observar movimientos hacia la frontera israelí.
Avance sobre posiciones estratégicas
La ofensiva se produce pocos días después de que tropas israelíes tomaran el control del castillo de Beaufort, conocido en árabe como Qalat al Shaqif, ubicado cerca del río Litani y considerado otro enclave de gran valor militar.
La fortaleza tiene también una fuerte carga histórica. Durante la guerra del Líbano de 1982 fue escenario de intensos combates entre fuerzas israelíes y miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Israel ha concentrado durante los últimos meses sus operaciones en una serie de posiciones elevadas, túneles, depósitos de armas y centros de mando que atribuye a Hezbolá, buscando alejar su capacidad militar de la frontera.
La actual fase de enfrentamientos se intensificó en marzo de 2026 y dejó miles de muertos en territorio libanés y más de un millón de desplazados, además de severos daños en localidades del sur del país.
Un acuerdo de paz todavía estancado
Las operaciones militares continúan pese al principio de acuerdo alcanzado por Israel y Líbano el 26 de junio, bajo mediación estadounidense, que estableció una hoja de ruta destinada a poner fin de forma permanente al enfrentamiento.
El entendimiento contempla recuperar plenamente la soberanía del Estado libanés sobre el sur del país, aumentar el despliegue del Ejército libanés y avanzar hacia el retiro progresivo de las tropas israelíes.
El principal obstáculo sigue siendo el desarme de Hezbolá. Israel ha condicionado su retirada a que el grupo entregue sus armas y sean desmanteladas sus instalaciones militares, mientras la organización chií ha rechazado esa exigencia y sostiene que las fuerzas israelíes deben abandonar primero el territorio libanés.
La destrucción de la red de Ali Taher refuerza así la presión militar sobre Hezbolá, pero también evidencia la fragilidad del proceso diplomático y la distancia que todavía separa a las partes de una solución definitiva en uno de los frentes más tensos de Medio Oriente.
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