
Viktor Orbán fue reelegido este sábado como presidente del partido conservador Fidesz, a pesar de la histórica derrota electoral que puso fin a 16 años de gobierno ininterrumpido en Hungría.
La votación interna confirmó el amplio control que mantiene el ex primer ministro sobre la colectividad. Sin candidatos rivales, Orbán obtuvo 729 votos a favor, ningún voto en contra y ocho abstenciones durante el congreso partidario realizado en Budapest.
La reelección se produce en medio de un complejo escenario para Fidesz. Diversas encuestas muestran una fuerte caída en el respaldo ciudadano al partido, mientras que la fuerza gobernante Tisza, liderada por el actual primer ministro Peter Magyar, ha consolidado una ventaja significativa en intención de voto.
Durante su intervención ante los delegados, Orbán mantuvo un tono desafiante y lanzó duras críticas contra el nuevo gobierno. Acusó a Magyar de actuar al servicio de intereses occidentales y advirtió que la administración actual estaría debilitando la soberanía de Hungría.
“Para el otoño, Hungría resistirá este abuso constante”, afirmó el ex mandatario, quien también reconoció errores estratégicos que contribuyeron a la derrota electoral de Fidesz, aunque insistió en que sigue siendo la persona adecuada para liderar la reconstrucción del partido.
Acusaciones por plan migratorio
La jornada estuvo marcada además por una nueva controversia política. El primer ministro Peter Magyar acusó a Orbán de haber promovido en secreto un proyecto para establecer un centro de acogida para migrantes en el oeste de Hungría, contradiciendo la tradicional postura antimigratoria que caracterizó a sus gobiernos.
Según Magyar, el plan contemplaba albergar a cientos de solicitantes de refugio en la localidad de Vitnyed, iniciativa que ya había generado críticas y protestas de autoridades y legisladores de la vecina Austria cuando trascendió públicamente en 2024.
Las acusaciones amenazan con aumentar las tensiones dentro de Fidesz, donde algunos simpatizantes cuestionan la aparente contradicción entre el discurso antiinmigración sostenido durante años por Orbán y los supuestos planes impulsados por su administración.
A sus 63 años, Orbán enfrenta el desafío de reorganizar a la principal fuerza opositora del país mientras intenta recuperar terreno frente al gobierno de Peter Magyar, cuya popularidad continúa creciendo tras su llegada al poder.
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