
El cineasta chileno Patricio Guzmán, uno de los documentalistas más importantes de América Latina y autor de obras fundamentales sobre la memoria política y social del país, murió este martes a los 85 años.
Guzmán falleció durante la mañana a causa de un paro cardiorrespiratorio en un hospital de París, Francia. Personas cercanas al realizador señalaron que padecía una enfermedad desde hacía aproximadamente tres años.
Director, guionista, investigador, productor y teórico del cine, desarrolló una carrera de más de cinco décadas marcada por la búsqueda de la memoria histórica, las consecuencias del golpe de Estado de 1973 y las huellas que dejó la dictadura en varias generaciones de chilenos.
El testimonio decisivo de “La batalla de Chile”
Su obra más influyente fue “La batalla de Chile”, trilogía filmada entre 1972 y 1973 que registró la creciente polarización política, el último periodo del Gobierno de Salvador Allende y el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet.
Después del 11 de septiembre de 1973, Guzmán fue detenido y permaneció recluido en el Estadio Nacional, donde estuvo incomunicado y amenazado de fusilamiento. Consiguió abandonar Chile en noviembre de ese año.
Los rollos filmados por su equipo fueron sacados clandestinamente del país y posteriormente montados en Cuba. La trilogía quedó integrada por “La insurrección de la burguesía”, “El golpe de Estado” y “El poder popular”, estrenadas entre 1975 y 1979.
“La batalla de Chile” se convirtió en un testimonio audiovisual imprescindible para comprender la ruptura democrática chilena y alcanzó una extensa circulación internacional.
El exilio y la memoria como territorio
Guzmán vivió en Cuba, España y Francia. Desde el exilio continuó examinando la historia reciente del país mediante películas como “En nombre de Dios”, “Chile, la memoria obstinada”, “El caso Pinochet” y “Salvador Allende”.
Durante sus últimas décadas articuló una reconocida trilogía en torno al paisaje, la memoria y los derechos humanos: “Nostalgia de la luz” (2010), “El botón de nácar” (2015) y “La cordillera de los sueños” (2019).
En “Nostalgia de la luz” relacionó la exploración astronómica en el desierto de Atacama con la búsqueda de los restos de detenidos desaparecidos. “El botón de nácar” conectó la historia del agua con los pueblos originarios y la violencia política, mientras “La cordillera de los sueños” reflexionó sobre la identidad y las transformaciones experimentadas por Chile.
En 2022 estrenó “Mi país imaginario”, documental dedicado a las movilizaciones sociales iniciadas en octubre de 2019 y al protagonismo adquirido por las mujeres durante ese proceso.
Reconocimiento mundial
Patricio Guzmán recibió en 2023 el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, el mayor reconocimiento concedido por el Estado chileno en su disciplina.
Su carrera también fue distinguida con el Oso de Plata del Festival de Berlín por “El botón de nácar”, el Ojo de Oro del Festival de Cannes por “La cordillera de los sueños” y un premio Goya, entre numerosos galardones internacionales.
En 2013 fue invitado a incorporarse a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. También fundó y presidió el Festival Internacional de Documentales de Santiago, FIDOCS, institución decisiva para el desarrollo y difusión del documental en Chile.
Con su muerte, el cine chileno pierde a uno de sus realizadores más influyentes y a un autor que hizo de la memoria no solo el tema central de su obra, sino también una forma de resistencia frente al olvido.
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