
Los mercados internacionales enfrentan un escenario de creciente volatilidad después de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) subiera esta semana su tasa de interés en 25 puntos base, hasta un rango de 3,75% a 4%, en el primer incremento desde 2023. La decisión fue unánime y 16 de los 18 integrantes de la Fed proyectaron al menos un alza adicional durante 2026.
Según el análisis de Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, los operadores asignan ahora una probabilidad cercana al 89% a una nueva subida de tasas en diciembre, una señal de que el mercado comienza a asumir que el endurecimiento monetario estadounidense podría extenderse más de lo previsto.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, sostuvo tras la reunión que la inflación continúa demasiado elevada y defendió la necesidad de retirar parte del estímulo monetario. La decisión se produce en un contexto de mayores presiones inflacionarias derivadas, entre otros factores, del encarecimiento de la energía y las tensiones en Medio Oriente.
El cambio de rumbo de la Fed ha repercutido especialmente en el mercado de deuda. Los rendimientos de largo plazo se mantienen en niveles elevados, encareciendo el financiamiento de hogares, empresas y del propio Gobierno estadounidense.
La decisión también abrió un nuevo frente con el presidente Donald Trump, quien ha insistido públicamente en que las tasas deberían bajar. La Fed, en cambio, ha puesto el control de la inflación en el centro de su estrategia.
Bolsas bajo presión
Para Mendoza, el escenario apunta hacia un período de mayor cautela en los mercados accionarios.
“El escenario global apunta a un periodo de mayor cautela bursátil condicionado por la persistencia de tipos de interés altos y un suministro masivo de deuda soberana estadounidense que continuará presionando los rendimientos de la renta fija”, señaló el analista de EBC Financial Group.
La presión monetaria coincide con señales mixtas provenientes de la economía estadounidense. De acuerdo con el informe, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo bajaron a 196.000 y las ventas pendientes de viviendas avanzaron 0,3% mensual, mientras los inicios de construcción y los permisos retrocedieron 2,6% y 2,7%, respectivamente.
Pese a las turbulencias, el sector tecnológico continúa funcionando como uno de los principales soportes del mercado. Mendoza destaca el comportamiento de las compañías vinculadas a infraestructura para inteligencia artificial y las perspectivas de crecimiento de la demanda por semiconductores.
Tecnología intenta sostener a Wall Street
Tower Semiconductor avanzó con fuerza después de iniciar junto a NewPhotonics los envíos masivos de chips destinados a motores ópticos capaces de operar a velocidades de entre 800G y 1,6T, mientras Intel también registró importantes ganancias.
En paralelo, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, anticipó un fuerte aumento en la venta de chips durante el próximo año, reforzando las expectativas en torno al ciclo mundial de inversión en infraestructura de inteligencia artificial.
La pregunta para los próximos meses será si esas perspectivas empresariales serán suficientes para compensar el efecto de tasas de interés más altas sobre las valorizaciones bursátiles.
“La clave radicará en la capacidad del sector tecnológico para sostener sus proyecciones de crecimiento corporativo frente a tasas de descuento más elevadas”, plantea Mendoza.
El endurecimiento monetario se extiende
La preocupación no está limitada a Estados Unidos. El Banco de Inglaterra decidió mantener su tasa en 3,75%, aunque tres de sus nueve integrantes votaron por aumentarla al 4%. La entidad británica advirtió que las presiones derivadas del precio de la energía podrían llevar la inflación hacia 3,75% a fines de 2026 y ligeramente por encima del 4% a comienzos de 2027.
El escenario forma parte de un cambio más amplio entre los principales bancos centrales, que vuelven a enfrentar presiones inflacionarias asociadas a energía, tensiones geopolíticas y una economía estadounidense que continúa mostrando resistencia.
Para EBC Financial Group, las materias primas podrían seguir beneficiándose de este contexto. El oro mantiene su atractivo como instrumento de diversificación y cobertura, mientras los precios energéticos permanecen condicionados por las tensiones en Medio Oriente y las interrupciones en las cadenas internacionales de suministro.
Mendoza estima que los próximos meses estarán marcados por una “dinámica de consolidación o corrección” en los índices bursátiles de cara al cierre del año.
El foco de los inversionistas se desplaza ahora hacia los próximos indicadores de inflación y actividad estadounidense. De confirmarse que las presiones sobre los precios continúan, diciembre podría convertirse en la segunda estación del nuevo ciclo de subidas de tasas de la Reserva Federal.
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