
Un grupo independiente de investigadores de ciberseguridad utilizó modelos de inteligencia artificial desarrollados por Anthropic para descubrir y explotar dos vulnerabilidades que permitieron acceder a sistemas y código interno de OpenAI.
El equipo, perteneciente a Hacktron AI, consiguió ingresar a la cuenta de ChatGPT de un empleado de la empresa dirigida por Sam Altman. Desde allí pudo leer archivos privados y proponer modificaciones en el repositorio donde OpenAI concentra parte del desarrollo de sus servicios y modelos de inteligencia artificial.
La operación se realizó como parte de un programa autorizado de búsqueda de vulnerabilidades. Después de comprobar los fallos, los investigadores detuvieron las pruebas, comunicaron sus hallazgos a OpenAI y recibieron una recompensa de US$6.500.
OpenAI afirmó que las vulnerabilidades fueron solucionadas y agradeció al grupo por informar responsablemente del problema.
Una falla en el foro de OpenAI
La investigación comenzó el 23 de julio, cuando Hacktron AI detectó un error en el procesamiento de determinados formatos de imágenes dentro de Discourse, el servicio utilizado para alojar el foro de discusión de OpenAI.
Los especialistas recurrieron inicialmente a Claude Opus 4.8 para inspeccionar el funcionamiento del sistema. El análisis mostró que algunas correcciones de seguridad no se habían incorporado adecuadamente, dejando abierta la posibilidad de un desbordamiento de memoria.
Este tipo de error puede permitir que un atacante ejecute instrucciones no autorizadas dentro del servidor afectado, una vulnerabilidad conocida como ejecución remota de código.
Los investigadores pidieron al modelo que desarrollara una forma de explotar la falla, aunque los primeros intentos no funcionaron. Posteriormente utilizaron Claude Opus 5, versión con la que consiguieron generar un código capaz de aprovechar el problema.
Al ejecutar ese código, accedieron a uno de los servidores de Discourse donde se encontraba alojada la comunidad de OpenAI y obtuvieron tokens de autenticación.
De un token a la cuenta de un empleado
Los tokens comprometidos también podían utilizarse para ingresar a cuentas de ChatGPT. Esto permitió que los investigadores tomaran control de la sesión correspondiente a un trabajador de OpenAI.
La cuenta del empleado tenía acceso a Codex y se encontraba vinculada con la organización interna de la compañía en GitHub. A partir de ese punto, el equipo identificó una segunda vulnerabilidad relacionada con una configuración incorrecta del sistema de inicio de sesión único, conocido como SSO.
A través del Codex del trabajador, los investigadores solicitaron abrir un “pull request” en el monorepositorio privado de OpenAI. Este tipo de repositorio reúne en un mismo espacio numerosos proyectos, servicios y componentes de software desarrollados por la empresa.
Hacktron AI pudo leer archivos internos y proponer cambios en el código, pero aseguró que interrumpió el ejercicio antes de acceder a información sensible.
Para demostrar el alcance conseguido, el equipo intentó añadir el mensaje “Hacktron AI Team PoC” dentro del repositorio, acompañado por enlaces a perfiles de algunos de sus integrantes.
Riesgo más amplio que el foro
Los investigadores advirtieron que el problema no estaba limitado a Discourse. La configuración defectuosa podía comprometer cualquier servicio propio o externo que utilizara el sistema de autenticación de OpenAI.
“Discourse fue simplemente una forma de comprobarlo”, señalaron, al explicar que la vulneración de otro servicio conectado al mismo mecanismo podría haber generado un acceso similar.
OpenAI informó que restringió los permisos de los tokens utilizados para iniciar sesión en su comunidad y revocó las sesiones potencialmente afectadas. Discourse también corrigió su vulnerabilidad dos días después de recibir el reporte.
No se informó de accesos maliciosos previos ni de filtraciones de información sensible como consecuencia de las fallas.
La IA también fortalece a los atacantes
El caso vuelve a colocar en el centro del debate la capacidad de los modelos avanzados de inteligencia artificial para acelerar la identificación y explotación de vulnerabilidades informáticas.
Hacktron AI sostuvo que solamente necesitó suscripciones a Claude y Codex, unos pocos días de actividad automatizada y varias horas de trabajo humano para completar la investigación.
La misma tecnología que ayuda a los equipos de seguridad a revisar grandes cantidades de código también puede reducir las barreras técnicas para desarrollar ataques complejos.
“Cada nuevo modelo es cada vez más capaz”, advirtieron los investigadores, quienes llamaron a actualizar permanentemente las estrategias de protección ante herramientas que pueden automatizar tareas antes reservadas a especialistas con conocimientos altamente avanzados.
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