
Médicos Sin Fronteras (MSF) llamó a reforzar “sin demora” la respuesta médica internacional frente al brote de ébola que afecta al este de República Democrática del Congo (RDC), cuya propagación calificó como “alarmante y sin precedentes”.
La directora médica adjunta de la organización, Philippa Boulle, advirtió que la emergencia sanitaria no muestra señales de disminuir y que, dos meses y medio después de su declaración, la situación es “más crítica que nunca”.
Hasta el 1 de agosto se habían notificado más de 3.800 casos confirmados, lo que convertiría al episodio en el mayor brote de ébola registrado en el país, de acuerdo con los antecedentes entregados por MSF.
La organización cifró en cerca de 1.500 las muertes ocurridas durante las primeras 11 semanas de la epidemia, mientras que las autoridades congoleñas elevan el balance a unas 1.700 personas fallecidas.
Boulle comparó estas cifras con el brote registrado en África Occidental en 2014, que durante el mismo periodo había provocado 279 muertes.
Nuevos casos en distintas localidades
MSF advirtió que prácticamente todos los días se detectan casos sospechosos en nuevas localidades, incluso fuera de las cadenas de transmisión que ya habían sido identificadas.
Aunque se han registrado avances en las pruebas de detección y el rastreo de contactos, la organización considera que las medidas siguen siendo insuficientes para contener la epidemia.
En el centro de tratamiento de ébola que MSF mantiene en Bunia, capital administrativa de la provincia de Ituri, nueve de cada diez pacientes ingresados no habían sido identificados previamente como contactos de personas contagiadas.
En el conjunto de Ituri, según la entidad, solo se ha logrado rastrear al 59% de los contactos.
Participación de las comunidades
La directora médica adjunta de MSF sostuvo que la respuesta sanitaria no está llegando con suficiente rapidez a las comunidades para interrumpir las cadenas de contagio.
Por esa razón, planteó la necesidad de involucrar de manera más activa a dirigentes y organizaciones locales, con el objetivo de detectar precozmente los casos y mantener un seguimiento riguroso.
La epidemia, agregó, está profundizando una crisis humanitaria ya existente, marcada por enfermedades como la malaria, el sarampión y el cólera, además de la desnutrición y otras afecciones prevenibles.
MSF recalcó que los centros de salud deben seguir recibiendo apoyo para mantener sus prestaciones básicas durante la emergencia y proteger al personal sanitario que trabaja en primera línea.
Dificultades de acceso
El acceso de trabajadores humanitarios y profesionales de la salud continúa siendo uno de los principales problemas, especialmente en las zonas más apartadas.
La llegada de la temporada de lluvias podría agravar estas dificultades, interrumpiendo desplazamientos, rotaciones de personal y entrega de suministros médicos.
La organización solicitó garantizar medicamentos, equipamiento, incentivos y apoyo a los trabajadores sanitarios, además de evitar que las restricciones fronterizas, las medidas sanitarias o los trámites administrativos obstaculicen las operaciones humanitarias.
“Es necesario actuar de inmediato. Cada día que se pierde permite que el virus vaya un paso por delante y que se pierdan más vidas innecesariamente”, concluyó Boulle.
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