
Antes de tomar forma como automóvil, la nueva interpretación de la Citroneta fue una colección de preguntas dibujadas sobre papel. Cómo conservar una silueta que se reconoce de inmediato. Qué detalles recuperar y cuáles dejar en la memoria. Cómo hacer contemporáneo un vehículo cuya identidad está tan ligada a los recuerdos.
Esas interrogantes guiaron durante casi un año a los equipos de Diseño de Citroën en el desarrollo del 2 CV Concept, presentado en el Salón del Automóvil de París 2026. Ahora, la marca ha revelado los bocetos que muestran el recorrido desde las primeras exploraciones hasta las decisiones que definieron el prototipo.
El material permite mirar detrás de la carrocería y entender un desafío que va más allá de actualizar unas líneas: trasladar a otro tiempo la sencillez, el ingenio y la personalidad de un automóvil convertido en emblema.
“Enfrentarse al diseño de un nuevo 2 CV es un sueño, pero también un enorme reto”, señaló Pierre Leclercq, director de Diseño de Citroën. Para el equipo, trabajar sobre un modelo tan arraigado en la memoria colectiva implicaba una responsabilidad particular.

Reconocerlo sin repetirlo
La primera tarea fue distinguir entre las formas del antiguo 2 CV y el espíritu que las hizo reconocibles. Los diseñadores exploraron distintas versiones de la silueta, el frontal y los volúmenes, buscando una expresión más dinámica sin perder la claridad del conjunto.
No todos los rasgos históricos encontraron un lugar en el nuevo concepto. Antoine Gaillot-Drevon, responsable de Diseño Avanzado de Citroën, explicó que el proyecto debía reinterpretar una arquitectura del período de entreguerras y, al mismo tiempo, responder a las exigencias actuales.
Una de las decisiones fue prescindir del carenado de las ruedas traseras. La elección buscó evitar una apariencia excesivamente retro y atender razones prácticas. En el frontal, el equilibrio era igualmente delicado: debía resultar atractivo sin parecer un juguete.
Los bocetos dan cuenta de esa selección. La herencia permanece visible, pero cada elemento fue sometido a una nueva lectura.
Un techo que todavía se enrolla a mano
En el exterior aparecen varios de los vínculos más evidentes con el modelo original: faros redondeados y desplazados, un capó estriado inspirado en las primeras generaciones y una línea de techo que se curva hasta el paragolpes trasero.
Los guardabarros amplios, los flancos limpios y tensos y las llantas de chapa reinterpretadas aportan una presencia más firme. Son decisiones que permiten conservar familiaridad sin reproducir exactamente la carrocería de otra época.
Entre esos elementos hay uno que mantiene un gesto sencillo: el techo de lona se enrolla manualmente.
Pierre Icard, diseñador de exteriores, lo identifica como parte de la intención de humanizar el prototipo y despertar una mirada infantil en quienes se acercan a él. El vínculo con el automóvil también se construye mediante acciones: abrirlo, tocarlo y transformar el espacio desde el que se observa el camino.
Un interior que busca lo esencial
La misma búsqueda se trasladó al habitáculo. Las banquetas, el volante de un solo brazo, el pomo de la palanca de cambios situado en la consola, la Radioën extraíble y una cesta portaobjetos recuperan referencias del 2 CV.
El propósito, según sus diseñadores, fue crear un espacio acogedor y funcional, evitando la acumulación de elementos superfluos.
“El diseño interior se ha inspirado en la funcionalidad y el minimalismo del habitáculo del 2 CV original”, explicó Andreas Stump, diseñador de interiores. Esa búsqueda de lo esencial se combina en el concepto con el confort y el carácter alegre que la marca quiso imprimir al proyecto.
El espacio y la luz adquieren protagonismo. Los amarillos y blancos luminosos conviven con tejidos de apariencia cálida y asientos con estampado de tartán. El resultado propone una atmósfera doméstica, cercana, en la que los objetos cotidianos también forman parte del diseño.
La memoria está en los materiales
Los recuerdos no aparecen únicamente en la silueta. También se encuentran en las superficies, los colores y las texturas.
Madeleine Ternisien, diseñadora de colores, materiales y acabados, explicó que los tonos amarillos buscan aportar calidez y luminosidad. Los detalles beige evocan la baquelita de los mandos del antiguo 2 CV, mientras los materiales trenzados remiten al mimbre y a una tradición artesanal popular francesa.
La diseñadora recurrió a la imagen de la “magdalena de Proust” para describir esa intención: pequeños estímulos capaces de despertar recuerdos.
Así, el interior busca que la familiaridad surja de una textura o un color tanto como de un volante reconocible. La nostalgia se trabaja a escala de la mano y de la mirada.
Citroën describe la recepción del 2 CV Concept en París como una confirmación de la capacidad del modelo para conectar emocionalmente con el público. Los bocetos revelados permiten conocer cómo intentó construir esa conexión y qué decisiones hubo detrás.
En ese recorrido, la Citroneta vuelve primero a su condición de idea. A una línea que se corrige, un volumen que se descarta y un detalle que sobrevive. El desafío de sus diseñadores fue decidir cuánto del pasado debía permanecer para que, al mirarla, siguiera siendo reconocible y pudiera contar algo nuevo.
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