
El 28 de octubre de 1999 falleció en El Puerto de Santa María, Cádiz, el poeta y dramaturgo español Rafael Alberti, uno de los principales representantes de la Generación del 27 y una figura fundamental de la literatura contemporánea en lengua española.
Nacido el 16 de diciembre de 1902 en la misma localidad andaluza, Alberti desarrolló una trayectoria literaria de más de siete décadas, durante las cuales publicó poesía, teatro, memorias y textos de reflexión política. Su vida estuvo profundamente vinculada a los acontecimientos que marcaron la historia española del siglo XX, especialmente la Guerra Civil, la dictadura franquista y el posterior retorno de la democracia.
Su primera gran consagración llegó en 1925, cuando recibió el Premio Nacional de Literatura por Marinero en tierra, una obra que convirtió la nostalgia del mar y de su infancia gaditana en una de las expresiones más reconocibles de la poesía española.
Junto a Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Pedro Salinas y Jorge Guillén, entre otros, Alberti integró la Generación del 27, movimiento literario que renovó la poesía española mediante el diálogo entre la tradición clásica, las vanguardias y las nuevas formas de expresión artística.
El exilio y el compromiso político
La Guerra Civil española, desarrollada entre 1936 y 1939, transformó profundamente su vida. Militante comunista y defensor de la Segunda República, Alberti participó activamente en iniciativas culturales y políticas durante el conflicto.
Tras la victoria franquista, debió abandonar España y comenzó un largo exilio que lo llevó a Francia, Argentina e Italia. Durante ese período continuó escribiendo y mantuvo una intensa actividad intelectual junto a su esposa, la escritora María Teresa León.
Su permanencia en Argentina fue especialmente significativa. Allí desarrolló buena parte de su producción literaria y estrechó vínculos con escritores y artistas latinoamericanos.
El exilio quedó reflejado en obras como Entre el clavel y la espada, Pleamar y Retornos de lo vivo lejano, donde la memoria, la pérdida y el deseo de regresar a España adquirieron un lugar central.
Alberti regresó a su país en 1977, después de casi cuatro décadas fuera de España. Ese mismo año fue elegido diputado por el Partido Comunista de España en las primeras elecciones democráticas celebradas tras la dictadura, aunque posteriormente renunció a su escaño para dedicarse a la literatura.
El reconocimiento literario y su legado
La obra de Alberti evolucionó desde la poesía popular y musical de sus primeros libros hacia las exploraciones surrealistas de Sobre los ángeles, publicado en 1929, y posteriormente hacia una escritura de fuerte contenido social y político.
Entre sus títulos más importantes también figuran Cal y canto, El poeta en la calle, A la pintura y sus memorias La arboleda perdida, consideradas un testimonio literario de la vida cultural y política española del siglo XX.
En 1983 recibió el Premio Miguel de Cervantes, el máximo reconocimiento de las letras en español, que coronó una trayectoria distinguida también con importantes galardones internacionales.
Su relación con América Latina fue especialmente estrecha. Además de sus años de residencia en Argentina, mantuvo vínculos con escritores como Pablo Neruda, con quien compartió inquietudes literarias y políticas en una época marcada por el antifascismo y los grandes conflictos ideológicos del siglo XX.
A 27 años de su muerte
Este 28 de octubre de 2026 se cumplen 27 años del fallecimiento de Rafael Alberti, cuya obra continúa siendo estudiada y difundida en universidades, bibliotecas e instituciones culturales de España y América Latina.
Su muerte, ocurrida a los 96 años, simbolizó el cierre de una etapa fundamental de la literatura española. Alberti fue uno de los últimos grandes representantes de una generación que transformó la poesía y sufrió directamente las consecuencias de la Guerra Civil y la dictadura.
Más allá de sus convicciones políticas, su legado permanece asociado a la capacidad de la literatura para preservar la memoria, expresar el desarraigo y convertir las experiencias personales en una voz universal.
El mar de Cádiz, presente desde sus primeros versos, terminó convirtiéndose también en el símbolo de su despedida: sus cenizas fueron esparcidas en la bahía, cumpliendo su deseo de regresar definitivamente al paisaje que inspiró su poesía.
La entrada Rafael Alberti: la voz inmortal de la Generación del 27 se publicó primero en El Periodista.

