
El Gobierno de Reino Unido instó a Israel a detener de inmediato sus planes de expansión de asentamientos en el área E1, una estratégica zona de Cisjordania situada al este de Jerusalén cuya urbanización podría alterar significativamente la continuidad territorial de un eventual Estado palestino.
El ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, calificó la apertura de la licitación para el proyecto como un acto “inaceptable y destructivo” y advirtió que su ejecución podría atravesar “el corazón de Palestina”, separando sectores de Cisjordania de Jerusalén Este y poniendo en riesgo la viabilidad de una solución basada en dos Estados.
Londres decidió además convocar al encargado de negocios de Israel en Reino Unido para comunicar formalmente su “profunda objeción” al proyecto y exigir una rectificación.
Miliband señaló que ya había transmitido directamente al ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, que el gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu debe detener los planes para E1, retirar la licitación y paralizar nuevas expansiones de asentamientos.
La reacción británica se produce después de que el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresara su alarma por los nuevos proyectos israelíes en Cisjordania y, especialmente, por el avance de E1, debido a que su desarrollo podría interrumpir en la práctica la conexión territorial entre el norte y el sur del territorio palestino.
Londres prepara nuevas medidas
El Gobierno británico sostuvo que los asentamientos perjudican las perspectivas de alcanzar una solución de dos Estados y los considera contrarios al Derecho Internacional.
También apuntó contra la violencia ejercida por colonos israelíes contra comunidades palestinas y anticipó que en las próximas semanas presentará un paquete de medidas destinado a responder a las políticas de expansión territorial del gobierno israelí.
Entre las acciones anunciadas se contempla la aplicación de sanciones contra personas involucradas en la ampliación de asentamientos, además de iniciativas destinadas a preservar las condiciones territoriales necesarias para la creación de un Estado palestino.
La posición mantiene la línea crítica que Londres ha sostenido frente al proyecto E1, cuya importancia excede la construcción de nuevas viviendas. El área se encuentra entre Jerusalén Este y el asentamiento de Maale Adumim, por lo que su urbanización tendría consecuencias directas sobre la continuidad territorial de Cisjordania.
El proyecto ha sido promovido por sectores de la derecha israelí precisamente por ese impacto. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, uno de sus principales impulsores, ha defendido anteriormente que su desarrollo impediría en la práctica la materialización de un Estado palestino territorialmente continuo.
Alemania rechaza una anexión de facto
Alemania se sumó este miércoles a las críticas internacionales y advirtió que Israel no debe adoptar nuevas decisiones que puedan representar, en los hechos, una anexión progresiva de Cisjordania.
“No debe haber más medidas de anexión en Cisjordania, ya sean formales o políticas, estructurales o de otro tipo que, en la práctica, equivalgan cada vez más a una anexión”, afirmó el portavoz adjunto del Gobierno alemán, Sebastian Hille.
Berlín considera que estas iniciativas son incompatibles con la solución de dos Estados y se ha manifestado en reiteradas oportunidades contra la ampliación de los asentamientos israelíes.
La controversia por E1 ya había provocado una acción diplomática coordinada durante 2026. En mayo, una decena de países, entre ellos Reino Unido, Alemania, Francia y España, instaron a empresas de sus respectivos territorios a no participar en procesos de licitación vinculados con el proyecto.
Un territorio clave para la solución de dos Estados
E1 constituye desde hace años uno de los proyectos de asentamientos más controvertidos del conflicto palestino-israelí. Su ubicación estratégica permitiría reforzar la conexión entre Jerusalén y Maale Adumim, pero al mismo tiempo dificultaría considerablemente la continuidad entre las zonas norte y sur de Cisjordania.
El avance de la iniciativa ocurre además en un escenario de creciente tensión en Medio Oriente, marcado por la guerra en Gaza, la expansión de asentamientos y las discusiones dentro del gobierno israelí sobre el futuro de los territorios palestinos.
En las últimas semanas, el Ejecutivo de Netanyahu también ha impulsado nuevos proyectos de infraestructura y vivienda vinculados a asentamientos. Entre ellos figura el desarrollo de unas 11.000 viviendas en Ariel, uno de los principales asentamientos israelíes en Cisjordania, acompañado de planes para ampliar su infraestructura y construir un hospital universitario.
La presión internacional sobre Israel ha aumentado paralelamente. Naciones Unidas ha advertido que la expansión de E1 representa una amenaza para la posibilidad de establecer dos Estados territorialmente viables, mientras varios gobiernos europeos han comenzado a discutir medidas concretas contra individuos y organizaciones relacionados con la ampliación de asentamientos.
Para Londres y Berlín, el problema ya no se limita a nuevas construcciones aisladas. Ambos gobiernos advierten que la acumulación de asentamientos, carreteras e infraestructura puede producir cambios territoriales permanentes y transformar una anexión formalmente inexistente en una realidad sobre el terreno.
El nuevo enfrentamiento diplomático en torno a E1 abre así otro foco de presión sobre el gobierno de Netanyahu y vuelve a situar el futuro de Cisjordania en el centro de la discusión internacional sobre una eventual salida política al conflicto en Medio Oriente.
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