
Gael Fernanda Yeomans Araya nació en Rancagua el 4 de diciembre de 1988. Abogada de la Universidad de Chile, inició su actividad política cuando todavía estaba en la enseñanza media, militando en las Juventudes Comunistas. Más tarde participó en la conformación del Frente de Estudiantes Libertarios y formó parte del Colectivo Arrebol.
Su trayectoria política comenzó a consolidarse durante la década pasada. A comienzos de 2017 participó en la fundación del Frente Amplio y ejerció como secretaria general de Izquierda Libertaria. Ese mismo año fue electa diputada por el Distrito 13 de la Región Metropolitana, que comprende comunas como El Bosque, La Cisterna, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Ramón.
En 2019 renunció a Revolución Democrática y poco después asumió la presidencia de Convergencia Social, uno de los partidos que posteriormente confluirían en el actual Frente Amplio.
Yeomans fue reelecta diputada en 2021 y nuevamente en 2025, consolidándose como una de las figuras parlamentarias más reconocibles del sector. En las elecciones de noviembre de 2025 obtuvo 47.227 votos y en marzo de 2026 inició su tercer periodo consecutivo en la Cámara. Desde ese mismo mes ejerce como jefa de bancada del Frente Amplio.
Durante su trayectoria legislativa ha integrado las comisiones de Trabajo y Seguridad Social, Futuro, Ciencias y Tecnología, Hacienda, Seguridad Ciudadana y Mujeres y Equidad de Género. En el periodo anterior se convirtió además en la primera mujer en presidir la Comisión de Hacienda de la Cámara.
Su llegada a la presidencia del Frente Amplio se produjo este 16 de agosto, cuando la lista “Unidad para Avanzar: Defendamos Chile con Firmeza” obtuvo 5.667 votos, equivalentes al 54,71%, superando a la lista encabezada por la actual presidenta, Constanza Martínez, que alcanzó 4.353 sufragios.
La nueva directiva ejercerá por un periodo de dos años.
Una dirigente marcada por el feminismo
Desde sus primeros años en el Congreso, Yeomans se posicionó con fuerza en temas de género, trabajo y feminismo.
En una entrevista realizada en 2018, cuando recién comenzaba su trayectoria parlamentaria, cuestionó la falta de conexión del gobierno de Sebastián Piñera con las demandas del movimiento feminista y sostuvo que la política institucional debía escuchar a los movimientos sociales sin intentar apropiarse de sus vocerías.
En esa conversación defendió demandas como la educación no sexista, la corresponsabilidad en las tareas domésticas y el reconocimiento económico y social del trabajo no remunerado realizado mayoritariamente por mujeres.
También planteó que la política debía construir alianzas más amplias y evitar que los partidos se presentaran como propietarios exclusivos de determinadas causas.
“Hay que ampliar, generar una fuerza política que también tenga las condiciones de llevar a cabo transformaciones”, sostuvo entonces.
Esa idea de articulación entre política institucional y organizaciones sociales ha sido una constante en su discurso.
Seguridad con una mirada distinta
Yeomans también ha desarrollado posiciones críticas respecto de las políticas de seguridad centradas exclusivamente en el endurecimiento penal.
Ya en 2018 cuestionaba que las respuestas al narcotráfico se concentraran en el castigo a los eslabones más débiles, como mujeres vinculadas al microtráfico o jóvenes provenientes de sectores vulnerables, mientras las grandes redes criminales permanecían fuera del foco principal de persecución.
En aquella oportunidad planteó que “no reflexionar y solamente castigar no es el camino” y sostuvo que el Estado debía concentrar mayores esfuerzos en desarticular las redes de narcotráfico y sus estructuras superiores.
De dirigente emergente a conducción partidaria
Su evolución política ha sido rápida.
Cuando ingresó al Congreso en 2018 tenía 29 años y representaba a una generación que buscaba diferenciarse de la izquierda tradicional. En esos primeros años insistía en que el trabajo parlamentario debía mantenerse conectado con los territorios y los movimientos sociales para evitar repetir las prácticas que, a su juicio, habían desgastado a los partidos tradicionales.
Ocho años después, Yeomans llega a la presidencia de uno de los principales partidos de la izquierda chilena.
Durante la campaña interna sostuvo que el Frente Amplio necesitaba una conducción más visible y expresó que “es importante que el liderazgo del Frente Amplio se haga notar. Ha faltado liderazgo”.
Su triunfo fue reconocido inmediatamente por Constanza Martínez, quien llamó a seguir construyendo colectivamente el partido, y por el expresidente Gabriel Boric, quien afirmó que Yeomans contará con su apoyo durante los “tiempos intensos” que deberá enfrentar al asumir la nueva responsabilidad.
El exdiputado Pepe Auth, en tanto, interpretó el resultado como una señal política más profunda y sostuvo que el triunfo de Yeomans representaba a los sectores más críticos del pragmatismo del último periodo, describiéndolo además como la victoria de una “lista plebeya contra la elitista”.
La nueva presidenta recibe un Frente Amplio que deberá definir su estrategia para los próximos años, reconstruir su presencia territorial y resolver cómo relacionarse con el legado del gobierno anterior.
Para Yeomans, el desafío será combinar su trayectoria como dirigente parlamentaria, su identidad feminista y su énfasis en la articulación social con una responsabilidad distinta: conducir durante los próximos dos años a una colectividad que atraviesa una etapa decisiva de redefinición política.
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