
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó sobre la posible llegada de un episodio de El Niño de intensidad moderada a fuerte durante la segunda mitad de este año, fenómeno que podría provocar sequías más severas, lluvias extremas y un aumento de las olas de calor tanto en los continentes como en los océanos.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que el mundo debe prepararse para un evento climático de gran impacto. Según explicó, el fenómeno podría agravar los efectos del cambio climático y aumentar la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta.
De acuerdo con el más reciente boletín de seguimiento de El Niño y La Niña, existe una probabilidad cercana al 80% de que el fenómeno se instale entre junio y agosto. Las estimaciones aumentan hasta cerca del 90% para el período comprendido entre septiembre y noviembre.
Los modelos climáticos analizados por la organización indican que el evento alcanzaría al menos una intensidad moderada, aunque algunos escenarios apuntan a que podría convertirse en uno de carácter fuerte.
El Niño corresponde a una fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que se origina en el océano Pacífico ecuatorial cuando las aguas superficiales registran temperaturas superiores a las habituales debido al debilitamiento de los vientos alisios.
Este calentamiento altera los patrones atmosféricos globales y puede generar importantes desequilibrios climáticos. Entre sus efectos más frecuentes se encuentran las sequías prolongadas en algunas regiones y las precipitaciones torrenciales e inundaciones en otras.
Históricamente, El Niño ha provocado condiciones extremadamente secas en zonas como Australia y el Sahel africano, mientras que en sectores del sur de Estados Unidos y Centroamérica ha estado asociado a lluvias intensas y crecidas de ríos.
La OMM recordó que el episodio registrado entre 2023 y 2024 fue uno de los cinco más intensos desde que existen registros y contribuyó a que 2024 se transformara en uno de los años más cálidos observados a nivel mundial.
Respecto de España y gran parte de Europa occidental, especialistas señalan que la influencia de El Niño suele ser mucho más limitada y menos predecible que en otras regiones del mundo. Sin embargo, los expertos advierten que sus efectos globales podrían verse potenciados por el calentamiento climático provocado por la actividad humana.
La organización concluyó que, aunque se trata de un fenómeno natural y cíclico, sus consecuencias pueden resultar devastadoras cuando coinciden con temperaturas globales cada vez más elevadas.
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