Durante años fue una imagen habitual verlo recorrer calles, plazas y sectores rurales de Chile. Sin embargo, el llamado «quiltro» ha pasado de ser un perro callejero muchas veces ignorado a convertirse en uno de los compañeros más valorados por miles de familias, consolidándose como un símbolo de resiliencia, adaptación e identidad nacional.
En el contexto del reciente Día del Perro Callejero, la jefa de carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad de O’Higgins (UOH), Rocío Lagos, reflexionó sobre el creciente reconocimiento social que han alcanzado los perros mestizos y los desafíos que aún persisten en materia de bienestar animal y tenencia responsable.
«Que el quiltro sea considerado parte de nuestra identidad cultural es un acto de justicia. Representa la mezcla, la adaptación al cambio y el espíritu que ha acompañado históricamente a nuestras ciudades y campos. Hoy ya no es un perro invisible, sino un símbolo de resiliencia, compañía e identidad colectiva», afirmó la especialista.
Diversidad genética y gran capacidad de adaptación
Desde la perspectiva veterinaria, los perros mestizos presentan características que explican parte de su creciente popularidad entre las familias chilenas.
Según explicó Lagos, la diversidad genética de los quiltros permite que tengan una menor predisposición a ciertas enfermedades hereditarias que afectan a algunas razas puras. Además, poseen una notable capacidad para adaptarse a distintos entornos, estilos de vida y dinámicas familiares.
«Son animales muy perceptivos, agradecidos y resilientes. Cuando encuentran un hogar seguro generan vínculos muy estrechos con sus tutores y desarrollan una lealtad única», señaló.
La educación como herramienta para prevenir el abandono
Pese al avance en la valoración de los perros mestizos, el abandono animal continúa siendo una realidad en distintas zonas del país.
Para la académica de la UOH, la educación sigue siendo la herramienta más efectiva para enfrentar esta problemática.
«Muchas situaciones de abandono tienen relación con adopciones impulsivas o con personas que desconocen las necesidades reales de una mascota. Por eso es tan importante educar sobre tenencia responsable y ayudar a las familias a comprender que tener un animal implica tiempo, cuidados y compromiso», sostuvo.
La especialista añadió que acciones como la esterilización, la medicina preventiva y el adecuado manejo conductual pueden evitar muchas situaciones que terminan en abandono.
Asimismo, destacó la necesidad de promover una mirada más consciente sobre la relación entre las personas y sus mascotas.
«Cuando entendemos que una mascota es un ser sintiente y un integrante más de la familia, cambia completamente nuestra manera de asumir esa responsabilidad», agregó.
El rol clave de los médicos veterinarios
Rocío Lagos destacó además el papel que desempeñan los médicos veterinarios en la promoción de la adopción responsable y el bienestar animal.
«Somos mucho más que profesionales que tratan enfermedades. También somos educadores sanitarios y acompañamos a las familias antes, durante y después de la adopción», explicó.
En este proceso, los especialistas orientan sobre vacunación, desparasitación, esterilización, prevención de enfermedades y los cuidados que requieren las mascotas a lo largo de toda su vida.
También ayudan a evaluar si las condiciones y el estilo de vida de una familia son compatibles con las necesidades específicas de cada animal, favoreciendo adopciones más exitosas y permanentes.
Una decisión que puede durar dos décadas
Para quienes están pensando en incorporar una mascota a su hogar, la profesional recomendó analizar cuidadosamente las responsabilidades asociadas a esta decisión.
«Antes de adoptar debemos preguntarnos si contamos con el tiempo, los recursos y las condiciones para cubrir las necesidades de un animal. No se trata solamente de elegir una mascota por su apariencia, sino de entender su nivel de energía, su temperamento y cómo encajará en la dinámica familiar», señaló.
La académica recordó que la convivencia con una mascota puede extenderse por largos períodos.
«Estamos hablando de relaciones que pueden durar entre 12 y 20 años. Por eso la adopción debe ser una decisión donde participen tanto el corazón como la razón», enfatizó.
Un aporte al bienestar emocional
Además de la compañía diaria, las mascotas desempeñan un rol cada vez más reconocido en la salud mental y emocional de las personas.
Diversas investigaciones han demostrado que la interacción con animales contribuye a reducir los niveles de estrés, favorece la actividad física y ayuda a disminuir la sensación de soledad.
«Las mascotas nos ayudan a mantener rutinas, nos motivan a estar activos y entregan un apoyo emocional incondicional. Son un aporte importante para el bienestar de niños, adultos y personas mayores», explicó Lagos.
Compromiso con las comunidades
Desde la Universidad de O’Higgins, la carrera de Medicina Veterinaria desarrolla de manera permanente operativos veterinarios, actividades educativas sobre tenencia responsable y acciones de vinculación con el medio en diversas comunas de la región.
Estas iniciativas permiten que estudiantes y académicos trabajen directamente con comunidades urbanas y rurales, promoviendo el bienestar animal, la salud pública y la adopción responsable.
«Queremos que nuestros estudiantes comprendan el impacto social de su profesión y que la formación académica se traduzca en beneficios concretos para las personas, los animales y las comunidades donde estamos presentes», concluyó Rocío Lagos.
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