
Alemania ha registrado unas 16.300 muertes relacionadas con las altas temperaturas durante 2026, la cifra más elevada observada en el país desde al menos 2016, en medio de un verano marcado por sucesivas olas de calor que han afectado a buena parte de Europa.
Las estimaciones indican que el grupo más vulnerable ha sido el de las personas de 85 años o más, entre quienes se contabilizan aproximadamente 8.200 fallecimientos, prácticamente la mitad del total atribuido a los efectos de las temperaturas extremas.
Las cifras no corresponden únicamente a muertes en las que el calor aparece consignado directamente como causa del fallecimiento. Para establecer el impacto, se utilizan modelos estadísticos que comparan la mortalidad observada durante los episodios de altas temperaturas con los niveles esperados de acuerdo con registros históricos.
El procedimiento permite estimar el denominado exceso de mortalidad, especialmente relevante debido a que el calor suele actuar agravando enfermedades cardiovasculares, respiratorias y otras patologías preexistentes, principalmente entre adultos mayores y personas con condiciones crónicas.
Un verano excepcional en Europa
El fuerte impacto registrado en Alemania forma parte de un fenómeno mucho más amplio. Europa occidental vivió en junio de 2026 el junio más cálido desde que existen registros, mientras la sucesión de episodios de temperaturas extremas se extendió posteriormente durante julio y agosto.
Durante julio, amplias zonas de Alemania, Francia, España, Reino Unido, Suiza e Italia registraron temperaturas entre 3 y 5 grados Celsius por encima de los valores habituales, mientras que el promedio de junio y julio convirtió esos dos meses en el período más cálido registrado para Europa occidental desde al menos 1979.
España también ha enfrentado un fuerte aumento de la mortalidad asociada a las temperaturas extremas. Durante el verano de 2026 se estimaron más de 5.200 fallecimientos vinculados al calor, con más de 2.100 solamente durante agosto.
Bélgica, por su parte, contabilizó cerca de 3.000 muertes adicionales entre mediados de junio y mediados de agosto, período durante el cual la mortalidad superó en más de 22% los niveles estadísticamente esperados.
Francia terminó además el verano más cálido desde el inicio de sus mediciones nacionales en 1900, con una temperatura media entre junio y agosto de 24 grados Celsius, unos 3,6 grados por encima del promedio histórico y con más de medio centenar de días bajo condiciones de ola de calor.
El calor extremo como problema sanitario
La sucesión de récords ha reforzado la preocupación por la capacidad de los sistemas sanitarios europeos para enfrentar períodos prolongados de calor. Los adultos mayores aparecen sistemáticamente como el grupo de mayor riesgo, junto con personas que padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias y quienes viven en viviendas sin sistemas adecuados de refrigeración.
El verano de 2026 comenzó además con temperaturas excepcionalmente elevadas. Ya durante la segunda mitad de mayo, Europa occidental había enfrentado una ola de calor inusualmente temprana, con sectores donde las temperaturas medias diarias superaron en más de 10 grados Celsius los valores normales.
Los registros acumulados durante los meses siguientes muestran que el fenómeno dejó de ser un episodio puntual para transformarse en una sucesión prácticamente continua de eventos extremos. En ese escenario, las más de 16.000 muertes estimadas en Alemania sitúan al país entre los casos más severos del verano europeo de 2026 y vuelven a poner en primer plano el impacto humano de las temperaturas extremas.
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