
Los líderes de Reform UK, Nigel Farage, y de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, sellaron este viernes en Birmingham un acuerdo migratorio que pretende convertirse en la base de una futura política conjunta entre Reino Unido y Francia si ambas fuerzas de ultraderecha llegan al Gobierno.
El pacto, firmado durante la conferencia anual de Reform UK, contempla que un eventual Ejecutivo francés encabezado por Agrupación Nacional acepte el retorno de migrantes que hayan partido desde las costas de Francia, cruzado irregularmente el canal de la Mancha y entrado en aguas territoriales británicas.
Farage y Bardella calificaron el entendimiento como un acuerdo “histórico” y lo presentaron como una alternativa más severa frente a las políticas migratorias desarrolladas hasta ahora por Londres y París.
Uno de los puntos centrales es el respaldo francés a la denominada “Operación Fortaleza”, impulsada por Reform UK, que plantea utilizar a la Marina Real británica para interceptar las pequeñas embarcaciones que transportan migrantes por el canal y devolverlas hacia territorio francés.
La propuesta ha generado cuestionamientos jurídicos debido a que las devoluciones forzosas en alta mar pueden entrar en conflicto con obligaciones internacionales de protección a refugiados, especialmente con el principio que impide enviar a una persona hacia un territorio donde pueda enfrentar persecución o graves riesgos.
“Este es un acuerdo trascendental que demuestra que tanto Reform UK como Agrupación Nacional se toman en serio detener la invasión de inmigrantes ilegales, asegurar nuestras fronteras y dar prioridad a nuestra propia gente”, sostuvo Farage ante los asistentes al encuentro en Birmingham.
Bardella, en tanto, afirmó que una futura administración encabezada por su partido recuperaría el control de las fronteras francesas.
“Nadie entrará en Francia simplemente porque lo haya decidido”, sostuvo el dirigente, quien también prometió expulsar a extranjeros condenados por delitos.
Una “nueva entente” de la derecha nacionalista
El entendimiento representa además un acercamiento político significativo entre dos de las principales fuerzas nacionalistas de Europa.
Farage describió la alianza como una nueva “entente cordiale”, utilizando el nombre del histórico entendimiento diplomático que Francia y Reino Unido alcanzaron a comienzos del siglo XX.
Reform UK ha convertido la inmigración irregular en uno de los pilares de su crecimiento electoral y Farage ha prometido que, si alcanza el Gobierno, una de sus primeras medidas será impedir que embarcaciones no autorizadas consigan llegar a las costas británicas.
Agrupación Nacional ha seguido una estrategia similar en Francia, donde Bardella y Marine Le Pen han colocado la inmigración, la seguridad fronteriza y la expulsión de extranjeros condenados por delitos entre los principales ejes de su programa.
La cooperación entre ambas formaciones adquiere especial relevancia en momentos en que las dos fuerzas aspiran a disputar el poder en sus respectivos países durante los próximos ciclos electorales.
Un problema que lleva años enfrentando a Londres y París
El flujo de migrantes a través del canal de la Mancha se convirtió durante la última década en uno de los principales focos de tensión entre Reino Unido y Francia.
En 2022 las llegadas a territorio británico en pequeñas embarcaciones alcanzaron un máximo cercano a las 46.000 personas. Durante los 12 meses terminados en junio de 2026, alrededor de 33.000 migrantes realizaron el cruce por esta vía.
La mayoría de quienes llegan en estas embarcaciones solicita posteriormente asilo en Reino Unido.
Londres y París ya habían intentado establecer mecanismos para reducir las travesías. En agosto de 2025 entró en vigencia el programa conocido como “uno entra, uno sale”, mediante el cual Reino Unido puede devolver a Francia a determinados migrantes llegados irregularmente, mientras acepta desde territorio francés una cantidad equivalente de solicitantes de asilo mediante rutas legales.
Hasta el 30 de junio de 2026, Reino Unido había devuelto a Francia a 1.087 personas bajo ese sistema y recibido legalmente a otras 1.117.
El programa, cuya vigencia fue extendida hasta comienzos de octubre, ha sido objeto de críticas tanto por organizaciones defensoras de migrantes como por sectores políticos que consideran insuficiente su impacto frente al volumen total de personas que cruza el canal.
En abril de este año ambos países también habían reforzado el despliegue policial, tecnológico y de inteligencia en el norte de Francia. Desde las elecciones británicas de 2024, las operaciones conjuntas habían impedido más de 42.000 intentos de cruce y permitido detener a centenares de personas vinculadas a redes de tráfico de migrantes.
Burnham y Macron buscan reforzar la cooperación
El acuerdo entre Farage y Bardella fue divulgado apenas horas después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente francés, Emmanuel Macron, celebraran esta semana su primer encuentro bilateral desde la llegada de Burnham a Downing Street.
Ambos mandatarios acordaron profundizar la cooperación contra las redes de tráfico de personas y aumentar los esfuerzos para impedir la salida de embarcaciones desde las costas francesas.
La coincidencia temporal evidencia dos estrategias muy distintas frente al mismo problema.
Mientras los gobiernos de Londres y París buscan perfeccionar los mecanismos policiales, de inteligencia y devolución negociada, Farage y Bardella proponen avanzar hacia una política de interceptación directa y cierre fronterizo mucho más agresiva.
El acuerdo firmado en Birmingham, por ahora, carece de efectos jurídicos y depende de que ambas fuerzas alcancen el Gobierno. Sin embargo, constituye una señal política de creciente coordinación entre movimientos nacionalistas europeos que buscan transformar la inmigración en uno de los temas centrales de las próximas disputas electorales del continente.
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