
Unos 7.000 kilómetros de océano separan a Rapa Nui de Hawái, pero el ADN conserva una cercanía que la geografía parece esconder. Una investigación internacional con participación de la Universidad de Chile encontró una estrecha afinidad genética entre ambas poblaciones, cuyos fundadores habrían pertenecido a un mismo grupo ancestral vinculado a Mangareva, en la actual Polinesia Francesa.
El estudio, publicado el 8 de octubre en la revista Science y destacado en su portada, analizó información genómica de 1.050 personas de distintas poblaciones polinesias, incorporando datos de Rapa Nui, hawaianos nativos, Samoa y Tonga.
Entre sus autores figura Mauricio Moraga, académico del Núcleo Interdisciplinario de Biología y Genética del Instituto de Ciencias Biomédicas y del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile. La investigación contó también con científicos de la Universidad de California en San Diego y otras instituciones estadounidenses.
“El estudio muestra que Rapa Nui y Hawaiʻi tienen una afinidad genética especialmente estrecha, pese a estar separadas por unos siete mil kilómetros. Los resultados sugieren que sus poblaciones fundadoras procedían de una misma población ancestral vinculada a Mangareva”, explicó Moraga.
Las huellas de los navegantes en el ADN
Los investigadores examinaron segmentos de ADN compartidos por las poblaciones actuales para reconstruir relaciones entre sus antepasados y comprender parte del proceso de poblamiento del Pacífico.
Los análisis ubicaron a Rapa Nui como la población genéticamente más próxima a Hawái entre las islas comparadas, seguida por Mangareva.
La explicación propuesta es que los grupos fundadores de ambas islas procedían de una población ancestral estrechamente relacionada, con capacidades para realizar viajes de enormes distancias. Los autores denominan a esa tradición hipotética de exploración Holomoana Nui, expresión traducida en el estudio como “gran navegación oceánica”.
El hallazgo aporta evidencia sobre las conexiones entre comunidades que atravesaron el Pacífico utilizando conocimientos de las estrellas, las corrientes, las aves y las condiciones del océano.
Sin embargo, Moraga precisó que la cercanía genética no permite reconstruir expediciones específicas ni concluir que los mismos individuos llegaron a ambas islas.
“Las poblaciones de ambas islas comparten segmentos de ADN heredados de antepasados comunes. La interpretación que se propone es que sus fundadores pertenecían a una población ancestral estrechamente relacionada, de la cual partieron grupos que alcanzaron destinos muy distantes”, señaló.
Para Keolu Fox, profesor asociado de Antropología de la Universidad de California en San Diego y uno de los investigadores responsables, el trabajo también reconoce los conocimientos de los pueblos navegantes.
“Es extraordinario poder decir que nuestros logros como pueblos navegantes han moldeado nuestros genomas a lo largo del tiempo. Y que esto sea reconocido en la portada de Science es profundamente significativo”, expresó.
El efecto fundador: una historia de poblaciones dentro de otras
La investigación también examinó las consecuencias genéticas de los sucesivos desplazamientos entre islas.
Cuando un grupo pequeño abandona su comunidad para fundar una nueva población, transporta solo una parte de la diversidad genética de origen. Si algunas generaciones después otro grupo vuelve a partir, lleva consigo una fracción de esa diversidad.
Este proceso, conocido como efecto fundador, se habría repetido durante el poblamiento polinesio, acumulando sus consecuencias en distintas comunidades.
“Cuando pocas personas fundan una población, llevan consigo solo una parte de la diversidad genética de su lugar de origen. Por azar, algunas variantes raras pueden volverse frecuentes en sus descendientes”, explicó Moraga.
El estudio encontró señales especialmente intensas de estos procesos en Rapa Nui y Hawái, con efectos fundadores acumulativos más pronunciados que los observados en otras poblaciones ampliamente estudiadas, como la finlandesa.
Hallazgos sobre salud y una advertencia para Rapa Nui
El trabajo identificó, además, tres variantes genéticas asociadas a enfermedades autosómicas recesivas en la Polinesia Francesa. Estas enfermedades pueden manifestarse cuando una persona hereda una copia de la variante de cada progenitor.
Entre los hallazgos figura una variante del gen FAN1, vinculada a una enfermedad renal poco frecuente que puede provocar insuficiencia renal. Su frecuencia supera el 1% en la cohorte analizada, pese a no estar registrada en gnomAD, una de las principales bases internacionales de información genómica.
El resultado pone de relieve la escasa representación de algunas poblaciones indígenas y del Pacífico en los grandes registros utilizados por la investigación y la medicina.
“Conocer estas variantes permite orientar mejor el diagnóstico, la detección de portadores y el asesoramiento genético. También muestra por qué es necesario incluir a las poblaciones polinesias en las grandes bases de datos genómicas”, sostuvo el académico.
No obstante, los resultados clínicos obtenidos en la Polinesia Francesa no pueden extrapolarse automáticamente a la población rapanui.
“Para Rapa Nui, las frecuencias y los riesgos deben estudiarse directamente”, advirtió Moraga.
Una nueva pieza para comprender el poblamiento del Pacífico
La investigación da continuidad a trabajos anteriores sobre la historia genética de la región. Un estudio publicado en 2021 ya había propuesto que Rapa Nui fue poblada aproximadamente hacia el año 1200 mediante una expansión vinculada a Mangareva.
El nuevo análisis incorpora ahora la conexión con los fundadores de Hawái y refuerza una lectura de Rapa Nui como parte de una extensa red de desplazamientos humanos.
“Comprender la historia de Rapa Nui permite conectar su poblamiento con el del extremo opuesto del territorio polinesio. El trabajo refuerza la ruta de llegada vía Mangareva propuesta en 2021 y agrega una pieza fundamental: la conexión con los fundadores de Hawaiʻi”, afirmó Moraga.
El académico explicó que su participación se centró en discutir e interpretar los resultados, especialmente en relación con investigaciones anteriores desarrolladas junto a la población rapanui.
Titulado Message in a bottleneck: Nested founder effects from French Polynesia to Rapa Nui and Hawaiʻi, el estudio permite seguir, a través del ADN, una historia que une territorios separados por miles de kilómetros.
“Rapa Nui aparece cada vez más claramente integrada en una extensa historia de exploración y de conexiones oceánicas”, resumió Moraga.
La entrada ADN conecta a Rapa Nui con Hawái: estudio con participación chilena llega a la portada de Science se publicó primero en El Periodista.

