
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, condenó enérgicamente los disturbios raciales registrados en las últimas horas en Belfast, Irlanda del Norte, y advirtió que los responsables enfrentarán todo el peso de la ley.
Los incidentes se produjeron tras el ataque perpetrado por un ciudadano sudanés contra un británico, quien sufrió la pérdida de un ojo y varias heridas de arma blanca en el cuello, hecho que desencadenó protestas y episodios de violencia en distintos sectores de la ciudad.
“Las escenas vividas anoche en Belfast fueron impactantes y completamente inaceptables. No hay ninguna justificación para la violencia ni para quienes la fomentan, ya sea en internet o en cualquier otro lugar”, señaló Starmer a través de sus redes sociales.
El jefe de Gobierno subrayó que varias personas fueron atacadas debido a su origen y aseguró que tales hechos no serán tolerados. Asimismo, hizo un llamado a la calma y pidió a la ciudadanía permitir que las fuerzas policiales desarrollen su labor.
Starmer también agradeció el trabajo de la Policía de Irlanda del Norte, los equipos de emergencia y las autoridades locales, incluida la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, por los esfuerzos desplegados para contener la situación.
Críticas a Elon Musk
Las declaraciones del primer ministro coincidieron con fuertes cuestionamientos dentro del Gobierno británico hacia Elon Musk, acusado de contribuir a aumentar la tensión social mediante publicaciones en la red social X.
La presidenta del Partido Laborista, Anna Turley, calificó como “espantoso” que figuras públicas intenten aprovechar una situación tan delicada para promover agendas políticas propias.
Según medios británicos, Musk compartió imágenes del ataque y publicaciones de cuentas contrarias a la inmigración, además de mensajes del activista ultraderechista Tommy Robinson, quien difundió una lista de lugares donde se convocaron protestas.
Turley advirtió que durante la noche se vieron familias y niños huyendo de sus hogares en Belfast debido a los disturbios, insistiendo en que cualquier intento de incentivar la violencia o el odio debe ser condenado.
Acusado quedó en prisión preventiva
El ciudadano sudanés Hadi Alodid, de 30 años, fue detenido y acusado de amenazas de muerte e intento de asesinato contra Stephen Ogilvie, trabajador del Servicio Nacional de Salud británico (NHS).
Alodid compareció este miércoles ante un tribunal, donde no respondió a los cargos presentados en su contra. La justicia ordenó su ingreso en prisión preventiva mientras continúa la investigación.
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