
Las autoridades estadounidenses detuvieron a Jessica Bowie, una mujer de 35 años acusada de preparar un atentado con explosivos contra el Capitolio del estado de Nueva York, ubicado en Albany, en nombre de Estado Islámico.
De acuerdo con la acusación presentada ante la justicia federal, Bowie habría jurado lealtad a la organización yihadista y buscaba provocar el mayor número posible de víctimas y daños materiales en el edificio, incluyendo un ataque durante una sesión de los senadores estatales.
La investigación sostiene que el plan había alcanzado una fase avanzada. La sospechosa habría comenzado a organizar el atentado durante julio y visitado el Capitolio en al menos cinco oportunidades entre el 21 de julio y el 9 de agosto para fotografiar sus accesos, estudiar las condiciones de seguridad y determinar dónde podía instalar un artefacto explosivo.
Según los antecedentes judiciales, Bowie pretendía ocultar la bomba dentro de una bolsa utilizada habitualmente por servicios de reparto de comida y hacerla detonar cuando legisladores se encontraran en el interior del recinto.
La mujer también habría adquirido materiales destinados a la fabricación de un artefacto explosivo y entregado US$200 para financiar componentes de la bomba. Antes de ser arrestada recibió de personas que ella creía vinculadas con Estado Islámico un supuesto explosivo y un arma de fuego, elementos que en realidad formaban parte de una operación controlada por los investigadores y no tenían capacidad para provocar una detonación real.
Riesgo de hasta 20 años de prisión
Bowie fue imputada por intentar proporcionar apoyo material o recursos a una organización terrorista extranjera designada por Estados Unidos. En caso de ser declarada culpable, podría recibir una pena máxima de 20 años de prisión y una multa de hasta US$250.000.
Los investigadores también sostienen que la acusada había expresado posiciones favorables a Estado Islámico en internet y contemplaba abandonar Estados Unidos después del atentado para trasladarse a Siria, en Medio Oriente.
El director del FBI, Kash Patel, sostuvo que el operativo permitió impedir un ataque que podía causar numerosas víctimas y aseguró que durante los primeros ocho meses de 2026 se han frustrado más de 400 amenazas o ataques de características similares, cifra que también considera operaciones efectuadas fuera de Estados Unidos.
Tras conocerse el caso, las autoridades de Nueva York reforzaron las medidas de seguridad en torno al Capitolio y otros edificios gubernamentales, aunque descartaron la existencia de una amenaza inmediata adicional.
Antecedentes de amenazas vinculadas a Estado Islámico
El caso se produce en un contexto de renovada preocupación estadounidense por acciones individuales inspiradas o reivindicadas en nombre de Estado Islámico, organización que, pese a haber perdido gran parte del territorio que llegó a controlar en Siria e Irak, mantiene capacidad para difundir propaganda, captar simpatizantes y estimular ataques fuera de Medio Oriente.
Nueva York ya había enfrentado este año otra investigación por terrorismo inspirado en Estado Islámico. En marzo de 2026, dos sospechosos fueron procesados después de la activación de artefactos explosivos improvisados en Manhattan. Los análisis preliminares determinaron que uno de ellos contenía TATP, un explosivo de fabricación artesanal utilizado anteriormente en atentados yihadistas.
La investigación sobre Bowie deberá ahora determinar hasta qué punto actuó por iniciativa propia, cuál fue el proceso de radicalización que la llevó a apoyar a Estado Islámico y si mantuvo contactos efectivos con integrantes de la organización fuera de Estados Unidos.
Por el momento, las acusaciones corresponden a antecedentes presentados por la fiscalía y deberán ser probados durante el proceso judicial.
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