
El papa León XIV solicitó este viernes al presidente ruso, Vladimir Putin, un alto el fuego que permita el ingreso de alimentos, medicamentos y asistencia humanitaria a la ciudad ucraniana de Oleshki, situada en la región de Jersón, donde la población civil enfrenta una grave situación como consecuencia de la guerra.
Durante una conversación telefónica, el Pontífice expresó su profunda preocupación por las condiciones en que viven los habitantes de la localidad y planteó la necesidad de establecer garantías de seguridad para facilitar la entrega de suministros esenciales y la evacuación voluntaria de quienes deseen abandonar la zona.
León XIV también reafirmó el compromiso del Vaticano con la búsqueda de una solución pacífica al conflicto, mediante el diálogo y la negociación entre las partes.
La llamada representa una nueva gestión diplomática de la Santa Sede para aliviar las consecuencias humanitarias de la invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022.
Putin acepta colaborar, pero responsabiliza a Ucrania
Durante el intercambio, Putin manifestó su disposición a respaldar los esfuerzos humanitarios promovidos por el Vaticano, aunque atribuyó a las autoridades ucranianas la responsabilidad de la situación que atraviesa Oleshki.
El Kremlin señaló que existe voluntad de cooperación para establecer condiciones que permitan proteger a la población civil y organizar el suministro de productos indispensables.
Sin embargo, el mandatario ruso no anunció un compromiso concreto de suspender las operaciones militares ni precisó los mecanismos que permitirían implementar una tregua humanitaria.
La conversación se desarrolló en un ambiente que Moscú calificó de constructivo y de respeto mutuo.
Putin también agradeció al Pontífice su disposición a contribuir a una salida negociada del conflicto y destacó la importancia de mantener la cooperación entre Rusia y la Santa Sede, especialmente en materias relacionadas con la protección de las comunidades cristianas.
Oleshki, una ciudad atrapada en la guerra
La situación de Oleshki constituye uno de los numerosos focos de preocupación humanitaria en el sur de Ucrania.
La localidad se encuentra en la margen oriental del río Dniéper, frente a la ciudad de Jersón, en un territorio que permanece bajo control ruso y que ha sufrido las consecuencias de los combates, los bombardeos y las restricciones de acceso.
La destrucción de la presa de Kajovka, en junio de 2023, provocó extensas inundaciones en la región y agravó las condiciones de vida de miles de habitantes, incluidos los residentes de Oleshki.
Desde entonces, la población ha enfrentado dificultades para acceder a servicios sanitarios, medicamentos, agua potable y otros suministros esenciales.
La posibilidad de establecer corredores humanitarios depende de garantías de seguridad efectivas y de acuerdos entre las partes enfrentadas, especialmente en territorios donde continúan las operaciones militares.
El Vaticano mantiene sus gestiones diplomáticas
La petición de León XIV se enmarca en los esfuerzos de la Iglesia católica por impulsar una salida negociada a la guerra y proteger a la población civil.
Durante el pontificado de Francisco, la Santa Sede desarrolló distintas iniciativas diplomáticas destinadas a facilitar intercambios de prisioneros, promover el retorno de menores ucranianos trasladados a territorio ruso y mantener abiertos los canales de comunicación entre Moscú y Kiev.
León XIV ha mantenido la preocupación por las consecuencias humanitarias del conflicto y la necesidad de avanzar hacia una paz estable.
La intervención del Vaticano se produce además en un escenario de tensiones internacionales por la continuidad de la asistencia militar y financiera a Ucrania.
En Francia, el presidente Emmanuel Macron advirtió recientemente que una eventual suspensión del apoyo a Kiev pondría en riesgo la seguridad europea, mientras que las diferencias entre Washington y el Gobierno de Volodimir Zelenski han complicado las perspectivas de una solución diplomática.
Conversación durante la recuperación del Pontífice
El contacto con Putin se produjo tres días después de que León XIV fuera sometido a una intervención quirúrgica por un tumor maligno en el pulmón.
El Papa, de 71 años, permanece hospitalizado en el Policlínico Gemelli de Roma, donde continúa su recuperación.
De acuerdo con la información comunicada sobre su estado de salud, su evolución ha sido favorable.
Durante la conversación, Putin le transmitió sus deseos de pronta recuperación.
Pese a su hospitalización, el Pontífice ha mantenido su actividad diplomática en un momento especialmente delicado para la seguridad internacional.
La gestión ante Moscú busca abrir una vía de asistencia inmediata para los civiles de Oleshki, aunque su materialización dependerá de acuerdos concretos sobre el cese de las hostilidades, el acceso humanitario y la seguridad de las evacuaciones.
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