
Las imágenes se repiten en cada gran acontecimiento global. Personas que, mientras presencian un partido de fútbol, un concierto o una manifestación, priorizan registrar el momento con sus teléfonos antes que vivirlo plenamente. Algunos improvisan bailes, otros realizan desafíos, buscan interactuar con desconocidos o protagonizan situaciones llamativas con la esperanza de que un video cruce fronteras y acumule millones de reproducciones.
No se trata de un comportamiento aislado ni exclusivo de los grandes eventos deportivos. Es una conducta que se ha instalado como parte de la cultura digital contemporánea y que refleja un cambio profundo en la forma en que las personas entienden el reconocimiento, la influencia y el éxito.
Para Rodrigo Durán Guzmán, académico y especialista en comunicación estratégica, este fenómeno representa una transformación estructural de la comunicación contemporánea.
“Durante décadas vivimos bajo la lógica de la sociedad mediática, donde la televisión, la radio y la prensa concentraban la capacidad de otorgar visibilidad. Hoy esa lógica cambió radicalmente. Cualquier persona puede convertirse en protagonista de una conversación global desde un teléfono móvil. Hemos entrado en la sociedad de la viralidad”.
La democratización de la creación de contenido ha eliminado gran parte de las barreras que históricamente separaban a los medios de comunicación de las audiencias. Millones de ciudadanos producen, editan y distribuyen información en tiempo real, compitiendo por un recurso que hoy resulta más escaso que nunca: la atención.
En ese contexto surge la denominada economía de la atención, un modelo donde el tiempo y el interés de las personas se convierten en el principal activo que disputan plataformas digitales, empresas, medios de comunicación, líderes políticos y creadores de contenido.
“La atención pasó de ser una consecuencia de comunicar bien a convertirse en un activo económico, político y social. Hoy quien logra captar atención posee una capacidad de influencia que hace apenas dos décadas era impensada”, explica Durán.
La búsqueda de viralidad responde a una combinación de factores psicológicos, culturales y económicos. Las redes sociales ofrecen reconocimiento inmediato, validación pública y la posibilidad de construir una identidad digital frente a millones de personas. Al mismo tiempo, los casos de creadores que transformaron un video viral en empresas, contratos publicitarios o carreras profesionales alimentan la percepción de que la notoriedad puede alcanzarse de manera rápida y desde cualquier lugar del mundo.
Sin embargo, Durán advierte que esta dinámica también está modificando la forma en que se produce y consume información.
“Cuando el objetivo principal es volverse viral, existe el riesgo de que el contenido priorice el impacto emocional por sobre la profundidad, la rapidez por sobre la verificación y el algoritmo por sobre el interés público. Ese es uno de los grandes desafíos que enfrentan hoy el periodismo, las instituciones y las organizaciones”.
La irrupción de la inteligencia artificial, los algoritmos de recomendación y la hiperpersonalización del contenido intensifican esta competencia por captar la atención. En un ecosistema donde millones de publicaciones aparecen cada minuto, destacar se convierte en una necesidad para marcas, profesionales, líderes políticos y ciudadanos comunes.
No obstante, el especialista sostiene que la viralidad, por sí sola, no garantiza influencia sostenible, afirmando que “la diferencia entre ser viral y construir reputación es enorme. La viralidad puede durar horas o días; la credibilidad se construye durante años. Las organizaciones y los líderes que comprendan esa diferencia serán quienes logren consolidar una influencia real en el largo plazo”.
Desde esta perspectiva, el desafío de la comunicación contemporánea ya no consiste únicamente en producir contenidos atractivos, sino en generar conversaciones capaces de aportar valor, construir confianza y fortalecer vínculos duraderos con las audiencias.
La sociedad digital seguirá evolucionando, pero una tendencia parece consolidarse con fuerza: la atención se ha transformado en una nueva forma de capital. Comprender cómo se produce, cómo circula y cómo influye en las decisiones individuales y colectivas será una de las claves para interpretar la política, la economía, el periodismo y las relaciones sociales de las próximas décadas.
“Durante gran parte de la historia, las personas acumularon riqueza, conocimiento o prestigio. Hoy también acumulan atención. Y en la economía digital, la atención puede transformarse en influencia, oportunidades, poder y desarrollo económico. Entender esa nueva realidad es comprender hacia dónde se dirige la comunicación del siglo XXI”, concluye Rodrigo Durán Guzmán
La entrada ¿La era de la viralidad? El nuevo fenómeno que está redefiniendo la comunicación, el poder y el éxito en la sociedad digital se publicó primero en El Periodista.

