
Un equipo internacional de astrónomos identificó indicios de violentas fusiones en galaxias distantes que dejaron de formar estrellas de manera repentina, un hallazgo que podría ayudar a explicar uno de los grandes interrogantes sobre la evolución del universo.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, utilizó imágenes de alta resolución obtenidas por el telescopio espacial James Webb para analizar una amplia muestra de galaxias recientemente “extinguidas”.
Estos sistemas fueron observados tal como eran hace unos 9.000 millones de años, durante una etapa de intensa actividad cósmica en la que se formaron muchas de las galaxias más masivas que existen en la actualidad.
“Uno de los problemas de larga data ha sido comprender por qué estas galaxias dejan de formar estrellas”, explicó el profesor Omar Almaini, responsable del equipo que encabezó el estudio.
El investigador señaló que la capacidad del telescopio James Webb permite observar detalles que anteriormente permanecían ocultos y buscar pistas sobre los procesos que provocaron transformaciones tan drásticas.
Las galaxias estudiadas fueron identificadas mediante características específicas de su espectro, que indicaban que la formación de nuevas estrellas se había detenido de forma rápida y relativamente reciente.
Posteriormente, los científicos analizaron su estructura y morfología utilizando imágenes captadas en distintas longitudes de onda.
Aunque a simple vista estas galaxias parecen tranquilas, las observaciones revelaron señales sutiles de antiguos episodios de violencia cósmica.
“Las galaxias muestran claros signos de perturbación, lo que indica que algo drástico ocurrió poco antes de que cesara su formación estelar, muy probablemente una fusión con otra galaxia”, sostuvo el autor principal del estudio, David Maltby.
Los investigadores también destacaron la estructura excepcionalmente compacta de estas galaxias, una característica que aporta nuevas pruebas sobre sus posibles orígenes violentos.
Las simulaciones científicas muestran que las colisiones entre galaxias ricas en gas suelen generar remanentes muy densos y compactos. Las alteraciones detectadas por el James Webb refuerzan, por tanto, la hipótesis de que las fusiones fueron determinantes en la interrupción de la formación de estrellas.
Para el estudio se utilizaron datos del programa JWST PRIMER, dirigido por el profesor James Dunlop, de la Universidad de Edimburgo, junto con información del Ultra-Deep Survey, encabezado por Omar Almaini.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
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