
El Gobierno español informó que 37.500 migrantes habían retornado a Marruecos hasta las 15.30 horas de este viernes, luego de la grave crisis migratoria registrada en Ceuta, donde entre 50.000 y 60.000 personas habrían ingresado de manera irregular desde territorio marroquí.
La llegada masiva comenzó el jueves y se mantuvo de forma prácticamente continua durante gran parte de la jornada. Miles de personas cruzaron a nado o bordearon el espigón de El Tarajal para acceder a la ciudad autónoma.
Durante este viernes, sin embargo, una parte importante de los migrantes emprendió el camino de regreso a Marruecos.
Al mediodía, el Ejecutivo de Pedro Sánchez había cifrado en 25.000 las personas retornadas, a un ritmo aproximado de 150 por minuto. Solo unas horas después, el balance oficial se elevó a 37.500.
Fuentes gubernamentales estimaron que unas 50.000 personas alcanzaron a entrar a Ceuta. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, situó la cifra en 60.000, en su mayoría ciudadanos marroquíes, entre los cuales habría cerca de 7.000 menores de edad.
Confirman 57 cadáveres desde el inicio de la crisis
La Delegación del Gobierno en Ceuta confirmó durante la tarde de este viernes el hallazgo de 57 cadáveres desde el comienzo de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos.
Los nuevos casos se suman a los 30 cuerpos encontrados en las costas ceutíes hasta el miércoles, antes del inicio de la crisis.
De esta manera, el número de personas migrantes halladas muertas en las costas de Ceuta durante 2026 asciende a 87. Todas ellas se habrían ahogado mientras intentaban cruzar desde Marruecos hacia territorio español.
Las autoridades continúan desarrollando operaciones de búsqueda, rescate e identificación, en medio de la incertidumbre sobre el número definitivo de personas desaparecidas.
Sánchez habla de una violación territorial
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se trasladó este viernes a Ceuta para conocer en terreno el desarrollo de la crisis, inspeccionar la frontera y reunirse con las autoridades locales y policiales.
Tras el encuentro, calificó la entrada masiva de migrantes como un “ataque” y una “violación de la integridad territorial de España”.
Sánchez atribuyó la situación a las mafias dedicadas al tráfico de personas, a las que acusó de realizar llamados a través de redes sociales para incentivar el cruce hacia Ceuta.
Según el mandatario, esas convocatorias se difundieron después de una reciente sentencia del Tribunal Supremo que prohibió las denominadas “devoluciones en caliente”.
El jefe del Ejecutivo anunció además la instalación de boyas en el mar como una de las medidas destinadas a impedir nuevas llegadas masivas.
Sánchez defendió la cooperación con Marruecos, aunque exigió a las autoridades de ese país una actuación más contundente para que quienes ingresaron irregularmente regresen cuanto antes a su territorio o a sus países de origen.
El presidente no respondió directamente si el Gobierno puede garantizar que una avalancha migratoria de estas características no volverá a repetirse.
No obstante, anunció que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, permanecerá varios días en Ceuta para seguir la evolución de la situación.
Visita marcada por protestas e insultos
La visita de Sánchez a Ceuta duró cerca de tres horas y estuvo marcada por un amplio despliegue de seguridad y manifestaciones en su contra.
La ciudad amaneció con agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil reforzando los accesos al Palacio de la Asamblea y al Helipuerto, donde aterrizó el mandatario.
A su llegada, unas 40 personas lo recibieron con protestas e insultos. La salida del vehículo oficial provocó momentos de tensión entre algunos manifestantes y funcionarios de la Policía Nacional.
Después de inspeccionar la frontera y reunirse con Vivas, Grande-Marlaska, autoridades policiales y representantes de la Delegación del Gobierno, Sánchez realizó una declaración institucional sin la presencia del presidente ceutí.
A la salida del Palacio de la Asamblea, centenares de personas aguardaban detrás de vallas instaladas a unos 50 metros del mandatario.
Entre los asistentes se encontraban diputados ceutíes de Vox, quienes respaldaron los gritos y manifestaciones contra el jefe del Ejecutivo.
Los congregados profirieron insultos como “traidor” y “sinvergüenza”, aunque predominaron los pitidos debido a la distancia y al fuerte dispositivo de seguridad.
La crisis mantiene bajo máxima presión a las autoridades de Ceuta y al Gobierno central, tanto por la magnitud de las entradas como por la situación humanitaria de miles de personas y el elevado número de fallecidos registrado en las costas de la ciudad autónoma.
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