
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) valoró positivamente este lunes las garantías entregadas por Estados Unidos respecto de que la retirada de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza se desarrollará en paralelo al proceso de desarme de las milicias palestinas.
El compromiso forma parte de las negociaciones para avanzar hacia la segunda fase del plan promovido por el presidente estadounidense, Donald Trump, destinado a consolidar el alto el fuego y establecer un nuevo marco político y de seguridad para el enclave palestino.
El planteamiento transmitido por Washington establece que el Ejército israelí comenzaría a abandonar Gaza a medida que las organizaciones armadas palestinas entreguen sus armas, y no únicamente después de que el desarme haya concluido por completo.
Esta interpretación difiere de la posición expresada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha condicionado anteriormente la retirada militar al cumplimiento efectivo del proceso de desarme.
Negociaciones en El Cairo
El enviado estadounidense Jared Kushner sostuvo este domingo una reunión en El Cairo con el jefe negociador de Hamás, Jalil al Haya, en medio de los esfuerzos diplomáticos destinados a consolidar el cese de las hostilidades y definir las condiciones para avanzar hacia la siguiente etapa del acuerdo.
Durante las conversaciones, la representación palestina insistió en que Israel debe cumplir íntegramente los términos establecidos para la primera fase del alto el fuego.
Hamás sostuvo que las garantías entregadas desde Washington representan un compromiso con la hoja de ruta negociada y respaldó formalmente el esquema presentado para implementar la segunda etapa.
El movimiento afirmó que esta fase debe contemplar un alto el fuego permanente, la retirada completa de las tropas israelíes, el ingreso continuo y suficiente de ayuda humanitaria, el funcionamiento de una nueva administración para Gaza y el inicio de un proceso de reconstrucción del territorio.
También pidió establecer un calendario preciso para la aplicación de estas medidas.
Hamás acusa incumplimientos israelíes
Pese al avance diplomático, Hamás acusó a Israel de no cumplir plenamente las obligaciones correspondientes a la primera etapa del acuerdo y sostuvo que las operaciones militares israelíes continúan agravando la crisis humanitaria dentro de Gaza.
La organización palestina reclamó que los mediadores internacionales y la Junta de Paz presionen para detener las incursiones y ataques, garantizar el cumplimiento del alto el fuego y acelerar las negociaciones sobre la segunda fase.
La controversia sobre el orden en que deben producirse el desarme palestino y la retirada israelí se ha convertido en uno de los principales obstáculos para implementar el plan.
Hamás ha aceptado avanzar hacia un proceso de entrega de armas dentro de la hoja de ruta estadounidense, pero exige garantías vinculantes de que ese proceso estará acompañado por una retirada simultánea de las fuerzas israelíes.
Una segunda fase centrada en desarme, retirada y reconstrucción
La segunda etapa del plan contempla tres elementos centrales: el desarme de las organizaciones armadas palestinas, la retirada de Israel de la Franja y el traspaso de la administración cotidiana del territorio a una nueva estructura palestina.
A ello se suma la reconstrucción de Gaza, devastada después de años de guerra y operaciones militares.
El futuro político y administrativo del enclave ha sido uno de los asuntos más complejos de las negociaciones. Las conversaciones han intentado establecer una estructura capaz de gestionar servicios públicos, asistencia humanitaria y reconstrucción sin mantener el modelo de gobierno ejercido por Hamás desde 2007.
La situación se inserta en un escenario regional más amplio en Medio Oriente, marcado por las repercusiones de la guerra iniciada tras los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel y la posterior ofensiva israelí sobre Gaza.
Durante las distintas etapas del conflicto, las negociaciones indirectas entre Israel y Hamás han estado condicionadas por asuntos como la liberación de rehenes y prisioneros, el acceso de ayuda humanitaria, la permanencia de tropas israelíes dentro del enclave y el futuro político de Gaza.
En los últimos meses, el debate se ha desplazado hacia las condiciones necesarias para transformar las treguas y acuerdos parciales en un cese permanente de las hostilidades.
La posición estadounidense busca vincular directamente el desarme con la retirada militar, intentando resolver una de las principales diferencias entre las partes. Mientras Israel considera la eliminación de la capacidad militar de Hamás una condición esencial para su seguridad, el movimiento palestino exige garantías de que la entrega de armas no dejará Gaza bajo ocupación militar israelí.
El resultado de esta negociación será determinante para establecer si el actual proceso puede avanzar hacia una retirada completa de las tropas, una administración palestina renovada y el inicio de la reconstrucción de la Franja.
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