
La Fiscalía Regional Metropolitana Sur abrirá una investigación penal contra la influencer Naya Fácil, luego de que fuera grabada conduciendo a 206 kilómetros por hora en una carretera mientras viajaba acompañada hacia el Cajón del Maipo.
El Ministerio Público informó este lunes que los antecedentes serán indagados como un eventual delito de conducción temeraria y que Carabineros quedará a cargo de las diligencias destinadas a esclarecer las circunstancias del hecho.
La influencer, cuyo nombre es Nayadeth Neculhueque, conducía una camioneta Tesla Cybertruck cuando aceleró hasta alcanzar los 206 km/h, pese a que en las carreteras chilenas la velocidad máxima permitida fluctúa entre 100 y 120 km/h, dependiendo de las características de la vía.
El registro fue difundido en Instagram por Felipe Canales, amigo de la creadora de contenidos. En las imágenes se observa que la velocidad alcanzada provoca la caída de algunos objetos al interior del vehículo.
Mientras la camioneta avanzaba a una velocidad extrema, los acompañantes de la influencer reaccionaron con gritos y risas, para luego aumentar el volumen de la música.
Naya Fácil incluso desvió brevemente la mirada hacia la cámara antes de continuar conduciendo. Aunque posteriormente redujo la velocidad, el video muestra que había otros vehículos circulando por las pistas contiguas.
Riesgo para terceros convertido en contenido
El episodio vuelve a poner en discusión los límites de los contenidos difundidos por figuras con alta exposición pública, especialmente cuando una conducta potencialmente mortal es presentada como una escena de diversión o espectáculo.
Conducir a 206 km/h no solo implica exceder ampliamente el límite legal, sino también reducir de manera crítica el tiempo disponible para reaccionar ante cualquier obstáculo, desperfecto, maniobra de otro automóvil o cambio en las condiciones del camino.
A esa velocidad, una pérdida de control podría provocar consecuencias fatales no solo para quienes viajaban en la camioneta, sino también para conductores y pasajeros completamente ajenos a la grabación.
El hecho adquiere mayor gravedad porque no se trató de una pista cerrada ni de una prueba automovilística bajo condiciones controladas, sino de una carretera utilizada por otros vehículos.
La escena, además, fue registrada y difundida públicamente, lo que puede contribuir a trivializar una conducta peligrosa ante una audiencia masiva.
Influencia y responsabilidad
Las plataformas digitales han convertido a determinadas figuras en referentes para miles o millones de personas, pero esa visibilidad también supone una responsabilidad que no desaparece detrás del argumento del entretenimiento.
La exhibición de maniobras riesgosas, infracciones o comportamientos imprudentes puede transmitir la idea de que vulnerar las normas es aceptable cuando genera reacciones, reproducciones o notoriedad.
En este caso, las risas de los ocupantes y la posterior publicación del video contrastan con la gravedad de una conducta que pudo terminar en una tragedia.
La investigación deberá establecer responsabilidades y determinar si los antecedentes configuran el delito de conducción temeraria. También se deberá verificar el lugar exacto, las condiciones de la vía y la presencia de otros automóviles durante el recorrido.
Más allá del resultado judicial, el episodio demuestra el peligro de transformar la carretera en un escenario para obtener contenido y atención en redes sociales.
La popularidad no constituye una excepción a las reglas de tránsito ni reduce el deber de proteger la vida de pasajeros y terceros.
La entrada Fiscalía investigará a Naya Fácil por conducir a 206 km/h: una peligrosa exhibición para redes sociales se publicó primero en El Periodista.

