
El exdirector del servicio de seguridad interior de Israel (Shin Bet), Ronen Bar, presentó una demanda por difamación contra el primer ministro Benjamin Netanyahu, después de que este lo acusara de haber conocido señales de un posible ataque de las milicias palestinas antes del 7 de octubre de 2023 y de no haber informado oportunamente al Gobierno.
La acción judicial, presentada este miércoles 14 de octubre, abre un nuevo capítulo en el enfrentamiento entre ambos dirigentes, marcado por acusaciones cruzadas sobre las responsabilidades en uno de los mayores fracasos de seguridad de la historia israelí.
Bar sostiene que las afirmaciones de Netanyahu perjudican su reputación y tergiversan las actuaciones que desarrolló el Shin Bet durante los meses anteriores al ataque encabezado por Hamás, que desencadenó la guerra en Gaza y una profunda crisis regional en Medio Oriente.
Las advertencias que Bar asegura haber entregado
En su demanda, el antiguo responsable de inteligencia detalla una serie de alertas que, según su versión, fueron transmitidas al primer ministro durante 2023.
Bar asegura que Netanyahu recibió hasta cuatro advertencias relacionadas con el deterioro de la situación de seguridad y las amenazas que enfrentaba Israel.
Entre los antecedentes mencionados figura una comunicación del 14 de septiembre de 2023, cuando el Shin Bet habría detectado un mensaje inusual procedente de organizaciones consideradas enemigas por Israel.
Según el exdirector, aquella información fue comunicada al jefe de Gobierno, cuando los organismos de seguridad ya mantenían un elevado nivel de vigilancia.
Una nueva advertencia habría sido entregada el 1 de octubre, apenas seis días antes del ataque, debido a un incremento inusual de las actividades de las milicias palestinas.
Bar también describe las medidas adoptadas por el Shin Bet durante la madrugada del 7 de octubre, cuando comenzaron a surgir indicios sobre una posible operación armada contra territorio israelí.
Su argumento central es que las autoridades políticas fueron informadas de los riesgos existentes y que las deficiencias de seguridad no pueden atribuirse exclusivamente a los servicios de inteligencia.
Netanyahu responde: «Cuántas vidas podríamos haber salvado»
La reacción del primer ministro no se hizo esperar. Netanyahu rechazó las acusaciones y reiteró que Bar no lo contactó durante las horas decisivas anteriores al ataque.
«Ronen Bar, quien vio las señales indicativas en la noche del 7 de octubre y no me llamó, dice hoy que no tenía mi número de teléfono. Ronen, ¿estás hablando en serio?», escribió el mandatario.
Netanyahu sostuvo que el entonces jefe del Shin Bet disponía de mecanismos de comunicación de emergencia para advertirle inmediatamente sobre cualquier amenaza.
«Tenías mi número de teléfono rojo, y podrías haberte comunicado conmigo de inmediato, como hacen todos los jefes del aparato de seguridad», afirmó.
El primer ministro concluyó su respuesta con un duro cuestionamiento: «Cuántas vidas podríamos haber salvado si solo hubieras llamado a tiempo».
Las declaraciones reflejan el núcleo de la controversia: determinar quién disponía de información sobre la amenaza, cuándo la recibió y qué decisiones adoptó antes del ataque.
Las versiones de ambos dirigentes son contradictorias y las acusaciones formuladas en la demanda todavía deben ser examinadas judicialmente.
Una destitución que profundizó la crisis institucional
El enfrentamiento entre Netanyahu y Bar se agravó durante 2025, cuando el primer ministro impulsó la destitución del entonces director del Shin Bet, en medio de una controversia sobre la independencia de los organismos de seguridad.
Bar había cuestionado públicamente el comportamiento del jefe de Gobierno y denunciado lo que consideraba exigencias de lealtad personal incompatibles con las obligaciones institucionales de los servicios de inteligencia.
En marzo de ese año, el funcionario acusó a Netanyahu de promover una cultura de temor entre sus subordinados, dificultando que los responsables de seguridad pudieran transmitir evaluaciones contrarias a las posiciones del Ejecutivo.
El conflicto trascendió las diferencias personales y alimentó el debate sobre los límites de la autoridad política sobre las instituciones encargadas de proteger la seguridad nacional.
La controversia también puso de manifiesto las tensiones existentes dentro del aparato estatal israelí desde el comienzo de la guerra en Gaza.
El 7 de octubre y las responsabilidades pendientes
El ataque del 7 de octubre de 2023 constituye el antecedente central de esta disputa.
Ese día, combatientes encabezados por Hamás atravesaron la frontera desde Gaza y atacaron comunidades, instalaciones militares y un festival de música en el sur de Israel.
Cerca de 1.200 personas murieron y otras 251 fueron tomadas como rehenes, de acuerdo con los balances israelíes.
La ofensiva sorprendió a las fuerzas de seguridad pese a la extensa infraestructura de vigilancia desplegada alrededor de Gaza, lo que abrió interrogantes sobre las fallas de inteligencia, la capacidad de respuesta militar y la preparación del Gobierno.
La posterior ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza provocó una devastación humanitaria de enormes proporciones, decenas de miles de víctimas palestinas y una crisis diplomática que extendió sus consecuencias a otros países de Medio Oriente.
Desde entonces, Netanyahu ha enfrentado cuestionamientos por su responsabilidad política en las fallas previas al ataque, mientras distintos responsables militares y de inteligencia han reconocido errores en sus respectivas áreas.
El primer ministro, sin embargo, ha defendido su gestión y ha insistido en la necesidad de esclarecer las actuaciones de los organismos de seguridad.
Una disputa que podría tener consecuencias políticas
La demanda presentada por Ronen Bar introduce una nueva dimensión judicial en el debate sobre las responsabilidades del 7 de octubre.
Más allá de la eventual indemnización o reparación que pueda solicitar el exdirector, el proceso podría obligar a examinar comunicaciones, advertencias y decisiones adoptadas durante los meses anteriores al ataque.
El litigio también vuelve a situar en el centro de la discusión la relación entre Netanyahu y los responsables de los servicios de inteligencia, deteriorada por años de enfrentamientos institucionales y políticos.
Por ahora, ninguna de las dos versiones permite establecer de manera concluyente si una advertencia específica habría podido impedir la ofensiva.
La controversia, sin embargo, mantiene abierta una pregunta fundamental para la sociedad israelí: cómo fue posible que uno de los sistemas de seguridad más sofisticados de Medio Oriente no lograra anticipar ni contener un ataque de semejante magnitud.
Demanda cercana a US$1 millón y nuevos antecedentes
La revisión de la información publicada este 14 de octubre permite agregar un dato relevante: Bar reclama una indemnización de aproximadamente US$975.000, equivalente a tres millones de séqueles, en una demanda presentada ante el Tribunal de Distrito Central de Israel.
El exdirector también solicita que se divulguen documentos y registros de reuniones de seguridad anteriores al ataque. Además, sostiene que Netanyahu mantuvo una política de contención hacia Hamás pese a las advertencias sobre una posible escalada.
Bar reconoce que el Shin Bet no logró anticipar la magnitud ni el momento exacto de la ofensiva, pero rechaza que esa responsabilidad exima al primer ministro de responder por las decisiones políticas adoptadas antes del 7 de octubre.
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