
La campaña electoral del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que recurrirá al Tribunal Superior Electoral (TSE) para denunciar a Meta, empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, por un presunto sesgo político que estaría favoreciendo al candidato opositor Flávio Bolsonaro en la carrera por la Presidencia.
El Partido de los Trabajadores (PT) sostiene que las plataformas de la compañía estarían limitando la difusión de contenidos vinculados a Lula y cuestiona el funcionamiento de Meta AI, su herramienta de inteligencia artificial, por supuestamente entregar respuestas que beneficiarían políticamente al senador de derecha.
La colectividad solicitó la intervención del máximo organismo electoral brasileño para determinar si estas prácticas constituyen una interferencia indebida en la competencia presidencial.
Uno de los antecedentes incluidos en la denuncia apunta a que el perfil oficial de Lula en Instagram habría enfrentado restricciones para promocionar publicaciones durante los días 9 y 10 de octubre, en plena campaña para la segunda vuelta.
Por ahora, las acusaciones corresponden a denuncias de la campaña oficialista y no constituyen una constatación judicial de que Meta haya favorecido deliberadamente a alguno de los candidatos.
Google también enfrenta cuestionamientos
La ofensiva del oficialismo brasileño contra las grandes plataformas tecnológicas no se limita a Meta.
El Tribunal Superior Electoral ordenó este martes a Google Brasil responder, en un plazo de 24 horas, a cuestionamientos relacionados con el funcionamiento de sus herramientas de inteligencia artificial.
La controversia surgió después de que la campaña de Lula denunciara que sistemas de la compañía habrían atribuido falsamente al mandatario declaraciones sobre crimen organizado y terrorismo.
El episodio abrió un nuevo frente de discusión sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la difusión de información política y los riesgos que representan las respuestas automatizadas durante los procesos electorales.
A diferencia de las publicaciones tradicionales en redes sociales, los sistemas de inteligencia artificial pueden generar respuestas que aparentan ser información verificada, incluso cuando contienen errores, atribuciones falsas o afirmaciones sin respaldo.
La preocupación del oficialismo apunta a que este tipo de contenidos pueda influir en las percepciones de los electores, especialmente durante las últimas semanas de una campaña presidencial estrechamente disputada.
Una segunda vuelta marcada por la polarización
La controversia ocurre después de una primera vuelta presidencial en la que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,91% de los votos, mientras Lula alcanzó el 44,11%, según los resultados preliminares conocidos durante el escrutinio del 6 de octubre.
La diferencia entre ambos candidatos instaló un escenario de alta competencia de cara al balotaje del próximo 25 de octubre.
Los votos obtenidos por los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta, entre ellos Ciro Gomes, Renan Santos y Ronaldo Caiado, aparecen como uno de los factores relevantes para definir el resultado.
Bolsonaro ha presentado su candidatura como una oportunidad para terminar con el ciclo político del Partido de los Trabajadores, mientras Lula ha planteado la elección como una disputa sobre el futuro democrático e institucional de Brasil.
En este contexto, las redes sociales constituyen un espacio central para la difusión de mensajes, la movilización de simpatizantes y la confrontación entre las campañas.
El papel de la inteligencia artificial en las elecciones
Las denuncias contra Meta y Google reabren el debate sobre la influencia de las plataformas digitales en los procesos democráticos.
Entre los principales riesgos identificados en el uso electoral de inteligencia artificial figuran la circulación de información falsa, la generación de contenidos manipulados y la falta de transparencia respecto de los criterios utilizados para recomendar o restringir publicaciones.
Sin embargo, determinar la existencia de un sesgo político deliberado exige establecer si las eventuales restricciones responden a decisiones de moderación, mecanismos automatizados, incumplimientos de normas publicitarias o intervenciones dirigidas a favorecer a una candidatura.
La Justicia Electoral brasileña deberá evaluar los antecedentes que se presenten y determinar si corresponde exigir explicaciones adicionales a las compañías o adoptar medidas para garantizar condiciones equitativas durante la campaña.
Con la segunda vuelta presidencial a menos de dos semanas, el enfrentamiento entre el equipo de Lula y las grandes empresas tecnológicas introduce un nuevo elemento de tensión en una elección que ya se encuentra marcada por la polarización política.
Meta rechaza las acusaciones y atribuye las restricciones a problemas técnicos
Meta ha negado cualquier intervención destinada a beneficiar a Flávio Bolsonaro. La compañía aseguró que algunas dificultades experimentadas por usuarios y campañas respondieron a problemas técnicos que no afectaron exclusivamente a Brasil ni a determinadas cuentas.
La empresa también sostiene que cumple las normas electorales brasileñas y que sus herramientas de inteligencia artificial incorporan restricciones para evitar la generación de propaganda política.
Sin embargo, pruebas realizadas con Meta AI revelaron diferencias en el tratamiento de solicitudes similares: mientras el sistema rechazaba la creación de determinados materiales de campaña favorables a Lula, permitía generar contenidos relacionados con Flávio Bolsonaro. Estas inconsistencias forman parte de los nuevos cuestionamientos presentados ante la Justicia Electoral.
El TSE ya había intervenido en otra controversia relacionada con inteligencia artificial. El 8 de octubre ordenó retirar tres publicaciones difundidas por Flávio Bolsonaro, una de las cuales utilizaba una representación artificial de Lula sin identificar expresamente que había sido generada mediante esta tecnología.
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