
El Liceo Augusto D’Halmar de Ñuñoa, uno de los establecimientos emblemáticos de la educación municipal de la comuna, inició este miércoles su tercera jornada de paro indefinido de lápices, luego de que los estudiantes estimaran insuficientes las respuestas entregadas a sus demandas por mejores condiciones de infraestructura y funcionamiento.
La movilización fue aprobada por una amplia mayoría del alumnado. Según informó el Centro de Estudiantes junto al Consejo de Delegados de Curso (CODECU), 672 alumnos votaron a favor del paro, equivalentes al 89,1% de un total de 754 sufragios, mientras 82 estudiantes —10,9%— se pronunciaron en contra.
Dentro de quienes respaldaron la movilización, 613 optaron por un paro indefinido y 101 por una paralización con fecha de término.
“Esta movilización tendrá un carácter pacífico, democrático e indefinido”, señaló la organización estudiantil, que aseguró que la decisión fue adoptada después de agotar instancias de diálogo sin obtener “compromisos claros ni soluciones efectivas”.
Goteras, inundaciones y problemas eléctricos
Entre las principales demandas se encuentra la reparación de filtraciones e inundaciones que afectan al pabellón de Lenguaje, la revisión de la red eléctrica, mejoras en baños y camarines, reparación de goteras y la adquisición de materiales para talleres.
Durante las últimas precipitaciones, cuatro salas y la biblioteca habrían resultado inundadas, según antecedentes difundidos por la comunidad estudiantil.
Los estudiantes sostienen que varios de estos problemas se arrastran desde hace años y reclaman soluciones definitivas en lugar de reparaciones parciales.
En sus publicaciones, el Centro de Estudiantes plantea como objetivos principales “garantizar que la infraestructura nos permita tener una permanencia digna y segura en el establecimiento”, establecer una mesa de trabajo con la Dirección y la Corporación de Ñuñoa y conseguir mejores condiciones para toda la comunidad escolar.
Un paro que busca mantener el liceo funcionando
La organización estudiantil ha insistido en que la paralización no debe interpretarse como vacaciones ni como una suspensión absoluta de actividades.
Los alumnos que necesiten registrar asistencia pueden ingresar a sus respectivas salas para el proceso correspondiente y posteriormente sumarse a las actividades organizadas durante la jornada.
El Centro de Estudiantes y el CODECU han dispuesto mesas de trabajo, espacios de creación y expresión estudiantil, equipos de acompañamiento para alumnos de séptimo y octavo básico y actividades destinadas a mejorar espacios del propio establecimiento.
También establecieron que los estudiantes pertenecientes al Programa de Integración Escolar (PIE) que lo requieran pueden continuar asistiendo normalmente a sus sesiones y utilizar la sala PIE como espacio de apoyo, acompañamiento y contención.
“Esto no es un recreo ni un tiempo libre más: es una instancia activa para organizarnos, hacernos escuchar y exigir lo que nos corresponde”, señalaron los dirigentes estudiantiles en sus redes sociales.
Críticas a Sichel y a la Corporación
La movilización también abrió un flanco político para la administración municipal.
El alcalde Sebastián Sichel ha utilizado públicamente al Liceo Augusto D’Halmar como uno de los ejemplos de los buenos resultados de la educación municipal de Ñuñoa, especialmente en el debate sobre el futuro de los establecimientos de la comuna.
En marzo, el liceo fue además escenario de una actividad encabezada por Sichel y el Presidente José Antonio Kast en el marco del inicio del año escolar.

Apenas algunos meses después, los estudiantes se encuentran paralizados denunciando deterioro de infraestructura y falta de respuestas.
Dentro de la comunidad estudiantil ha comenzado a circular una crítica especialmente gráfica: que el municipio dispone de recursos y capacidad operativa para retirar estructuras publicitarias en distintos puntos de Ñuñoa, pero no ha mostrado la misma rapidez para reparar goteras, filtraciones y otras deficiencias del establecimiento.
Se trata de un cuestionamiento planteado por estudiantes y sectores de la comunidad educativa, y no de una conclusión acreditada sobre la disponibilidad presupuestaria específica del municipio. Sin embargo, refleja el grado de molestia existente con la administración comunal y con la Corporación de Desarrollo Social de Ñuñoa.
Los alumnos sostienen que tanto el municipio como la Corporación se han desentendido de problemas que consideran urgentes, pese a que el liceo ha sido exhibido por las autoridades como referencia de la calidad de la educación pública comunal.
“Queremos respuestas concretas”
El Centro de Estudiantes afirma que el objetivo del paro es conseguir “respuestas concretas, plazos reales y compromisos firmes”.
También ha pedido a la comunidad mantenerse informada únicamente a través de los canales oficiales y evitar la difusión de rumores.
“Esta instancia busca generar un espacio de participación, reflexión y trabajo colectivo, orientado a visibilizar nuestras inquietudes y aportar activamente a la mejora de nuestro establecimiento”, señala uno de los comunicados.
La organización estudiantil ha hecho además un llamado a mantener una movilización pacífica y a participar activamente en las asambleas y actividades.
Mientras el paro entra en su tercera jornada, el conflicto plantea una contradicción difícil de soslayar para la administración de Ñuñoa: uno de los establecimientos que ha sido presentado como símbolo del éxito de su modelo educativo se encuentra movilizado precisamente para exigir condiciones mínimas de infraestructura y una respuesta efectiva de las autoridades responsables.
La entrada Emblemático Liceo Augusto D’Halmar de Ñuñoa inicia tercera jornada de paro indefinido por problemas de infraestructura se publicó primero en El Periodista.

