
América Latina y el Caribe continuarán sumidos en una trampa de bajo crecimiento económico, en un escenario condicionado tanto por factores externos como por problemas estructurales de las economías de la región, advirtió este jueves la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Cabe destacar que en abril, el organismo ya había rebajado del 2,3% al 2,2% su proyección de la economía nacional, y ahora la redujo aún más, hasta el 1,6%.
El organismo de Naciones Unidas presentó en Chile su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, en el que proyectó un crecimiento promedio de 2,2% para este año, por debajo del 2,4% registrado en 2025.
Para 2027, la Cepal anticipa una recuperación parcial, con una expansión de 2,5%. De concretarse estas previsiones, la región completaría un período de cinco años con un crecimiento promedio cercano al 2,3%, una tasa que, según el organismo, resulta insuficiente para aumentar de manera sostenida el ingreso por habitante y reducir las brechas de desarrollo.
Alza del petróleo y tensiones en Medio Oriente
El secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo que América Latina y el Caribe no han quedado al margen de los efectos negativos que han afectado a la economía mundial.
“Creíamos que el mundo había podido manejar el choque arancelario y se esperaba que la actividad se aceleraría durante 2026, sin embargo, a finales de febrero comenzaron las hostilidades en Oriente Medio y se cerró el estrecho de Ormuz”, afirmó.
Según explicó, este escenario provocó una fuerte interrupción del suministro mundial de petróleo y un incremento significativo de sus precios, generando efectos sobre la economía global y reduciendo las expectativas de crecimiento.
Los problemas estructurales de la región
Más allá de los factores externos, la Cepal identificó una serie de problemas estructurales que limitan la capacidad de crecimiento de América Latina y el Caribe. Entre ellos se encuentran los bajos niveles de inversión, el escaso aumento de la productividad, el débil dinamismo en la generación de empleo y una elevada y persistente informalidad laboral.
En este último punto, el organismo planteó que la informalidad no debe ser abordada únicamente como un problema laboral o de protección social, sino también como una restricción estructural que dificulta transformar el crecimiento económico en mayor productividad y empleos de calidad.
“La informalidad es al mismo tiempo una consecuencia del bajo crecimiento y un mecanismo que perpetúa la trampa de poca capacidad para crecer”, sostuvo la Cepal.
Salazar-Xirinachs también llamó a avanzar hacia una mayor formalización productiva que permita fortalecer las capacidades de trabajadores y empresas, ampliar la protección social y generar empleos de mayor calidad.
Disparidades entre las subregiones
Las proyecciones de la Cepal también muestran importantes diferencias entre las distintas zonas de América Latina y el Caribe.
Para América del Sur, el organismo proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,5% tanto en 2026 como en 2027.
En Centroamérica, en tanto, se espera una expansión de 4,0% este año y 4,2% el próximo.
El Caribe, incluida Guyana, presenta las mayores tasas proyectadas, con un crecimiento de 5,6% en 2026 y 7,9% en 2027. Sin embargo, las cifras están fuertemente influenciadas por el desempeño de Guyana y su bonanza petrolera.
Al excluir a ese país, el crecimiento promedio proyectado para el Caribe se reduce a 1,1% este año y 2,2% en 2027.
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