
Con participación ciudadana, autoridades del Estado y representantes de distintas comunidades religiosas, la Iglesia católica celebró este 18 de septiembre los tradicionales Te Deum de Acción de Gracias por un nuevo aniversario patrio.
Desde el norte grande hasta el sur del país, las ceremonias realizadas en las catedrales diocesanas coincidieron en la necesidad de erradicar la corrupción y la violencia, promover una cultura del servicio y recuperar la confianza pública mediante una acción institucional centrada en las personas y las familias.
Las celebraciones de este año estuvieron marcadas, además, por el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Madre, Reina y Patrona de Chile.
En Santiago, el Te Deum Ecuménico se desarrolló en la Catedral Metropolitana y fue presidido por el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, en el marco del 216° aniversario de la Primera Junta Nacional de Gobierno.
La ceremonia contó con la asistencia del Presidente de la República, autoridades nacionales, representantes de distintas confesiones cristianas y adhesiones de las comunidades judía y musulmana.
Entre sus signos destacados estuvo la presencia del histórico “Cristo del Cabildo de 1810”, junto con una oración dedicada a las personas damnificadas por las recientes inundaciones registradas en el país.
“Chile podrá levantarse mil veces”
Inspirado en el pasaje del Evangelio de San Mateo sobre la casa construida sobre roca, Chomali entregó un mensaje que combinó esperanza, reconocimiento a la solidaridad ciudadana y una severa advertencia sobre los problemas que enfrenta el país.
“¡Chile, Chile lindo, cómo te querré!”, manifestó al recordar el trabajo cotidiano de millones de chilenos y migrantes, así como la respuesta de las comunidades frente a incendios, temporales y otras emergencias.
“A Chile podrán golpearlo mil veces, pero mil veces se levantará”, expresó el cardenal, quien llamó a no dejarse dominar por el pesimismo ni la desesperanza.
El arzobispo destacó el trabajo de vecinos, bomberos, carabineros, integrantes de las Fuerzas Armadas, municipios, parroquias y voluntarios que sostienen a las comunidades en los momentos de dificultad.
“La verdadera medida de nuestro país no es la ausencia de sus males, sino la suma de sus virtudes”, sostuvo.
Corrupción: “El enemigo número uno de Chile”
Uno de los pasajes más categóricos de la homilía estuvo dedicado a la corrupción, fenómeno que Chomali describió como “el mal de todos los males” y un “verdadero cáncer” para la sociedad.
El cardenal sostuvo que las irregularidades dentro de las instituciones abren espacio al crimen organizado, la delincuencia, el narcotráfico y la trata de personas.
“La corrupción corroe los cimientos de la sociedad, convirtiéndose en el enemigo número uno de Chile”, afirmó.
“No habrá una sociedad sana, escuelas sanas, empresas sanas, calles tranquilas y niños jugando en las plazas si al interior del Estado hay signos de corrupción. Erradicarla es prioritario”, agregó.
Chomali precisó que estas conductas terminan perjudicando la imagen de la inmensa mayoría de los habitantes del país, incluidos los migrantes que actúan como ciudadanos ejemplares y contribuyen diariamente al desarrollo de la sociedad.
Pobreza y soledad
El arzobispo también puso atención en la pobreza, no solo por sus consecuencias materiales, sino por la exclusión y la desesperanza que puede provocar en quienes la sufren.
A ello sumó el creciente problema de la soledad. Según las cifras mencionadas durante la homilía, uno de cada cinco jóvenes declara experimentar este sentimiento, mientras el 41% se considera “bueno para nada”.
Entre las personas mayores de 60 años, un 49,2% sufriría soledad no deseada. El fenómeno también afectaría a personas de entre 30 y 39 años, sometidas a presiones laborales, económicas y familiares, con escasas redes de apoyo.
Chomali llamó a reconstruir los vínculos humanos, fortalecer el tejido social y “salir al encuentro del otro” para enfrentar el aislamiento.
Menos nacimientos y una población que envejece
Otro de los desafíos abordados fue el cambio demográfico. El cardenal advirtió que, de acuerdo con las proyecciones oficiales, en dos años Chile tendrá por primera vez, y de manera permanente, más personas mayores de 65 años que niños menores de 15.
Agregó que durante los próximos 15 años la población escolar representará solamente el 10,8% del total nacional.
“En 2025 nacieron 146 mil 446 niños. Ese mismo año, más de 171 mil ingresaron al Servicio de Protección a la Niñez y Adolescencia”, señaló.
Chomali sostuvo que la caída de la natalidad no puede analizarse únicamente mediante cifras, sino también a partir de las dificultades que enfrentan quienes desean formar una familia, como el acceso a la vivienda, la inestabilidad laboral, las extensas jornadas de trabajo y la incertidumbre económica.
“El dilema ‘familia o trabajo’ no debiese existir. El dilema ‘hijos o trabajo’ no debiese existir. Vamos como país por familia, hijos y trabajo”, enfatizó.
También mencionó que una tasa de desempleo de 9,5% equivale a cerca de un millón de personas sin trabajo, situación que calificó como “un grito al cielo”.
Una crisis que atraviesa a las instituciones
El arzobispo comparó la confianza con el oxígeno: no se ve ni se toca, pero resulta imprescindible para mantener relaciones humanas sanas y permitir la subsistencia de las instituciones.
“Solo dos de cada diez chilenos creen que se puede confiar en la mayoría de las personas”, advirtió.
A su juicio, la pérdida de confianza debilita la convivencia, fragmenta a la sociedad y perjudica valores como la cooperación, la tolerancia, la solidaridad y el sentido de pertenencia.
Por ello, invitó a cada persona a preguntarse de qué manera sus palabras, gestos o acciones han contribuido a deteriorar la confianza en los demás y en las instituciones.
Llamado urgente contra la violencia
Chomali expresó igualmente su preocupación por la violencia y la inseguridad, fenómenos que —según señaló— han penetrado espacios que hasta hace poco parecían protegidos.
“La violencia debilita la democracia y, por lo tanto, el ordenamiento jurídico, social y económico del país”, indicó.
Aunque pidió instituciones firmes, autoridades responsables y una respuesta decidida frente al delito, remarcó que las soluciones no pueden limitarse a la aplicación de leyes.
“No hay espacio para la violencia, ¡no hay espacio!, pero tampoco para las causas que la provocan: segregación, pobreza y falta de oportunidades”, declaró.
El cardenal solicitó avanzar con urgencia en estrategias de prevención, fortalecer a las familias y la educación pública, y promover empleos dignos y adecuadamente remunerados.
Un mensaje a la clase política
En su intervención, el arzobispo de Santiago hizo un llamado directo a los dirigentes políticos para que abandonen la confrontación permanente y sitúen el bienestar del país por encima de los intereses personales o partidistas.
“Salir al encuentro de mi adversario —no de mi enemigo— político significa comprender que el bienestar de todos está por sobre el interés de un solo sector”, sostuvo.
Chomali defendió una política sustentada en convicciones, coherencia, diálogo, humildad y vocación de servicio. También lamentó los episodios de violencia, maltrato, corrupción, deterioro del lenguaje y falta de decoro protagonizados por personas con altas responsabilidades públicas.
“Es el tiempo de los grandes acuerdos y de los generosos consensos. Es el tiempo de la unidad en medio de la diversidad”, afirmó.
Inteligencia artificial bajo orientación ética
La homilía también abordó el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo, la educación y las relaciones humanas.
Chomali sostuvo que el avance científico debe caminar junto con la reflexión ética y la tarea legislativa. Por ello, planteó la necesidad de un diálogo entre el Gobierno, las empresas, los sindicatos y las universidades.
Advirtió que “desarmar” la inteligencia artificial no significa renunciar a la tecnología, sino impedir que esta termine dominando a las personas o limitando su libertad y responsabilidad.
El propósito, añadió, debe ser administrar la innovación en beneficio del bien común, manteniendo la dignidad humana y la centralidad de las personas como principios fundamentales.
“Estamos todos cosidos a la misma estrella”
Al finalizar, Chomali llamó a preguntarse qué clase de mundo recibirá la próxima generación y sostuvo que Chile solo podrá construir esperanza si supera el individualismo.
Recordando al poeta Vicente Huidobro, afirmó: “Estamos todos cosidos a la misma estrella. Nuestro deber es hacernos responsables de que esa estrella no deje de alumbrar el camino”.
“Chile solo podrá avanzar cuando dejemos de pensar únicamente desde el tú o el yo y aprendamos a reconocernos, nuevamente, como un nosotros”, expresó.
En el año del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen, el cardenal invitó a los habitantes del país a convertirse en “tejedores de esperanza” y a levantar una casa común fundada en el cuidado, el servicio, la justicia y la responsabilidad compartida.
La entrada Cardenal Chomali llama a erradicar la corrupción y construir un Chile “edificado sobre roca” se publicó primero en El Periodista.

