
El petróleo volvió a ocupar el centro de la atención de los mercados internacionales este martes, en medio de la persistencia de las tensiones en Medio Oriente y de nuevas señales de presión sobre el suministro energético global.
Los futuros del crudo Brent comenzaron la jornada sobre los US$93 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó alrededor de US$85,3, en un escenario marcado por la incertidumbre respecto del flujo de petróleo desde la región.
A la presión geopolítica se sumó el descenso de las reservas estratégicas estadounidenses. La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó en 5,3 millones de barriles, hasta los 293,4 millones, su menor nivel desde 1982.
El mercado energético también registró precios elevados en otros productos. La gasolina NYMEX se situó alrededor de US$3,27 por galón, el diésel en US$4,44 y el gas natural en aproximadamente US$2,69 por MMBTU.
Riesgo inflacionario
El aumento del precio de la energía vuelve a generar inquietud sobre la trayectoria de la inflación y las futuras decisiones de política monetaria.
A ello se suma la fortaleza mostrada por algunos indicadores económicos estadounidenses. La actividad manufacturera de la Reserva Federal de Nueva York alcanzó 20,6 puntos en agosto, superando las expectativas de 10 puntos y el registro previo de 15,6.
La combinación de una economía que mantiene señales de resistencia y mayores costos energéticos podría reducir el margen de los bancos centrales para flexibilizar su política monetaria.
En ese contexto, Wells Fargo Investment Institute anticipó incrementos de 25 puntos básicos en la tasa de referencia durante 2026 y 2027, hasta llevarla al rango de 4,00%-4,25%. La entidad también elevó su proyección para el oro hacia un rango de US$4.900 a US$5.100 por onza hacia fines de 2026.
Medio Oriente mantiene presión sobre los mercados
El principal factor de incertidumbre sigue siendo la situación en Medio Oriente.
Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, junto con declaraciones provenientes de Irán y Estados Unidos y las dudas respecto de la continuidad de los entendimientos políticos entre Washington y Teherán, han elevado la prima de riesgo en los mercados energéticos.
El documento también consigna el desmentido de la Guardia Revolucionaria iraní respecto de supuestos contactos informales con el presidente estadounidense Donald Trump y menciona tensiones adicionales en el mar Caspio y Erbil.
En paralelo, Estados Unidos adjudicó un contrato por US$22.900 millones a Raytheon para la producción de misiles Tomahawk, en un escenario de creciente preocupación geopolítica.
Tecnología actúa como contrapeso
Mientras gran parte de los activos financieros permanece bajo presión, el sector tecnológico continúa entregando algunas señales positivas.
Anthropic informó una tasa de ingresos anualizados superior a US$65.000 millones hacia fines de julio, mientras Nvidia comprometió una inversión de US$1.500 millones en SB Energy para garantizar capacidad de cómputo en Ohio. Además, se prevé financiamiento por hasta US$105.000 millones para un centro de datos que será operado por OpenAI hasta 2030.
El mercado de bonos corporativos investment grade en Estados Unidos registró, además, colocaciones por US$145.200 millones.
Para Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, el escenario refleja un cambio en las dinámicas de riesgo global, donde la combinación de un eventual shock energético y la resiliencia de la economía estadounidense podría prolongar las condiciones financieras restrictivas.
El especialista anticipa que el Brent y el WTI podrían mantenerse en niveles elevados mientras no se normalice completamente la navegación y el flujo comercial en Medio Oriente, situación que también podría sostener la fortaleza del dólar y aumentar la presión sobre las monedas de economías emergentes.
La entrada Brent supera los US$93 por tensiones en Medio Oriente y vuelve a encender las alertas inflacionarias se publicó primero en El Periodista.

